| .. | Ha muerto Pilar López, la maestra implacableMANUEL RÍOS RUIZ A los noventa y cinco años de edad ha muerto Pilar López. La figura de Pilar López, puede considerarse capital en la evolución estética y coreográfica de los bailes españoles, al proseguir con sus personales conceptos los logros al respecto de su hermana La Argentinita o de María Albaicin y otras grandes intérpretes de los siglos XIX y XX. Y sobre la forma de bailar de Pilar López, existe un artículo escrito por Agustín de Foxá en ABC, titulado “Raíces de una danza”, donde se evoca de esta manera el baile de Pilar López y Rafael Ortega: “Bailan Pilar y Rafael: danza de los cuatro muleros que van al agua, danza lenta, ofídica, verde gitana… Qué lunas qué aceites y sangres… ellos son testimonio de la vejez y de las raíces de España; son miles de años puestos en pie que danzan, son lentos siglos del pasado.” Así podía contemplarse el arte de Pilar López siempre, implacable en su quehacer gustoso, poniendo de manifiesto continuamente su maestría, su conocimiento de los estilos flamencos, de la danza española, asumiendo tanto los cantes básicos como las partituras de Falla, de Ravel, de Granados, de Chueca, de Albéniz, de Rodrigo…, coreografiando e interpretando la siguiriya, la soleá, los tangos del Piyayo…, bailarina bailaora redonda, magistral. Supo adquirir una profesionalidad profunda y enseñarla con suma generosidad. Sus espectáculos fueron ejemplares en el género y se rodeó de los mejores, descubrió a Alejandro Vega, José Greco, Manolo Vargas, Roberto Ximénez, Rafael Ortega, Mario Maya, Antonio Gades, El Gûito… La labor de Pilar López en torno al baile español y al baile flamenco no tiene parangón en los anales. Primero por su calidad y personalidad interpretativa y después por su empeño didáctico a lo largo de su trayectoria, aunque tras su retirada de los escenarios, se alejó de todo lo que fuera una prolongación teórica de la vida del baile incluyendo la enseñanza. Quizás por esto nunca se le propuso ser directora del Ballet Nacional, donde únicamente quedó como voluntad de permanencia la reposición de su coreografía preferida,”El Concierto de Aranjuez”, en 1979, cuando lo dirigía Antonio Gades. El nombre de Pilar López es ya de oro en el devenir del baile español y flamenco. |
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