La estética musical del flamenco en El Polo del Contrabandista
Lola Fernández Marín
Yo que soy contrabandista es el nombre del polo que Manuel
García(1)
incluyó en su ópera-monólogo El poeta
calculista(2)
estrenada en abril de 1805 en Los Caños del Peral de Madrid.
Este polo –divulgado como el polo del contrabandista(3)–
adquirió gran popularidad tanto en España como en
Europa y ha sido ampliamente citado por estudiosos del flamenco, que
han intentando encontrar o descartar en él referencias de
enlace entre el polo como forma musical popular preflamenca y el
posterior polo flamenco.
Las primeras referencias a una forma musical llamada polo aparecen
hacia el último tercio del siglo XVIII. Diferentes escritores
y viajeros lo mencionan en sus textos –José Cadalso en
Cartas Marruecas (1773), Serafín Estébanez
Calderón en Escenas andaluzas (1847) o Charles
Davillier en Viaje por España (1862) nos describen un
polo que se tocaba y se cantaba para acompañar al baile del
mismo nombre– a la vez que diversos compositores versionan su
perfil lírico y lo incluyen en sus obras escénicas,
como Pablo del Moral en El presidiario (1797), Manuel García
en El criado fingido y en El poeta calculista
(1804-1805) o Ramón Carnicer en La noticia feliz
(1823).
Desde la segunda mitad del XIX hasta bien entrado el XX, el
calificativo de gitano o flamenco se añade al
título de los polos de ciertos compositores –La
soledá: polo gitano de Juan Cansino (1870),
Polo gitano o flamenco de Eduardo Ocón (1874), Polo
gitano de Tomás Bretón en Escenas andaluzas
(1894), Polo(4)
de Manuel de Falla en Cuatro piezas españolas
(1914)–, denominando así la recreación del polo
que al parecer hacían los gitanos, un polo musicalmente
contraído hacia sus secciones más dramáticas, de
cuya interpretación existían referencias escritas desde
1779, año en el que Gaspar María de Nava Álvarez,
conde de Noroña, menciona el “quejumbroso Polo
agitanado” en su poema La Quincaida.
Hacia la mitad del siglo XIX ya se han perfilado también los
dos polos que el repertorio flamenco propiamente dicho ha mantenido
hasta la actualidad: el polo de Tobalo y el polo natural. Las
melodías de ambos son diferentes entre sí(5),
excepto unos melismas sobre el quejido ay! que funcionan a
modo de estribillo y que son comunes a ambos polos, además del
acompañamiento guitarrístico, muy parecido
armónicamente y del todo similar en la rítmica.
Estudiosos del flamenco difieren en su opinión respecto a la
relación de estos dos polos con los primitivos polo de baile y
polo lírico. Según José Manuel Gamboa “Lo
que no se ha logrado encontrar a día de hoy es la relación
musical entre el primitivo polo lírico, como el de Manuel
García, con el polo flamenco. (…) El polo de Manuel
García quedó perfectamente recogido y por eso sabemos
que de flamenco nasti de plasti.”(6)
Sin embargo, José Luis Navarro afirma: “De la fusión
de aquel famoso polo de El contrabandista, bailado por las
mejores boleras del ochocientos y del polo que bailaba el pueblo, el
que bailaran Candelaria y Cirineo, nacería el que, pasados los
años, daría lugar al polo que hoy disfrutamos.”(7)
Como con tantas otras incógnitas en el flamenco, arte
relativamente reciente, el análisis musical riguroso será
determinante para poner luz en la investigación sobre la
génesis de ciertos estilos, el polo entre ellos.
Elementos musicales característicos en el polo de Manuel
García
El polo del contrabandista de Manuel García, aún
habiendo sido compuesto en fechas relativamente tempranas, posee unos
elementos musicales que, con respecto a polos anteriores o a polos
coetáneos e incluso posteriores, han evolucionado hacia un
lenguaje que será identificativo de la música flamenca
conformada posteriormente. Algunos de estos elementos son:
-
Sistema: el modo matriz es el modo flamenco(8),
en concreto Mi flamenco. En la sección B se produce una
inflexión a Do mayor, VI grado del modo de Mi, inflexión
característica de gran número de canciones populares
andaluzas y de estilos flamencos como el polo, la caña, la
soleá o la bulería.
Rítmica: el tema está escrito en compás de 3/8
respondiendo a la rítmica rápida ternaria propia de
éste y de otros muchos bailes y cantos andaluces. El compás
de 6/8 es también una opción válida para
representar este ritmo, resulta más claro a la hora de
visualizar la tendencia –explícita o implícita-
que esta rítmica tiene hacia el cambio de acentuación
o hemiolia 6/8-3/4 propia de estilos flamencos como la bulería,
la guajira o la petenera. (Pruébese a cantar el polo del
contrabandista palmeando este compás alterno para observar
que encaja de una manera natural):
Estructura formal: la estructura responde a la forma A–B–A’;
una sección A en la que se expone el tema melódico de
la pieza en el modo de Mi flamenco; una sección B que
transita a Do mayor y se desarrolla en este tono; y una sección
A’ donde se reexpone parcialmente el tema inicial,
completándose con una coda final.
Células melódicas características: ciertas
células melódicas destacan ya que su diseño es
identificable en otros polos. La célula que va a permaner en
todos los polos posteriores es aquella con la que da comienzo el
tema B: tres notas (las tres primeras notas de la escala de Do
mayor) cantadas con el quejido “ay!”, que ascienden por
intervalos de segunda y que se detienen con nota repetida sobre la
tercera de ellas:
Estas notas permanecen y con gran relevancia en el estilo de polo
llamado gitano(9)
y son las mismas con las que comienza el polo flamenco natural,
apareciendo de nuevo, muy adornadas, en la sección de este
polo que flexiona a Do mayor, igualmente sobre el quejido ay!
-
Texto característico: existen en el texto expresiones a
considerar, tanto por su reiteración como por su
trascendencia posterior. El polo finaliza con la expresión
“¡Ay caballito jaleo!” e incluye más de una
vez la de “¡Ay jaleo! ¡Ay jaleo!”. Esta
expresión es relevante si se tiene en cuenta que las
referencias cronológicas colocan al jaleo –estilo
preflamenco y flamenco– en fechas posteriores al polo(10),
incluso alguna de ellas, como la que nos proporciona José
Luis Navarro, nos indica que al polo de Manuel García se le
dio también el nombre de jaleo(11).
¿Pudo ser el jaleo una trasformación del polo y su
nombre una extracción de los versos del polo del
contrabandista?
Conclusiones
A juzgar por el análisis musical, el polo del contrabandista
de Manuel García parece estar a caballo entre el polo popular
de baile y el polo gitano. La incógnita sigue siendo si existe
alguna relación entre ambos polos y el polo flamenco.
Intervinieron muchos factores en la configuración final del
flamenco –la inserción de coplas de un estilo de cante
en otro, las variaciones personales de los intérpretes, las
variantes geográficas, la homogeneización que los
acompañamientos guitarrísticos hicieron de cantes
diversos– que ensombrecen un proceso musical que permaneció
al margen de las partituras. Existen en los polos de Manuel García
elementos de una estética que más tarde se trasformaría
en flamenco y que resultan algo precoces en los años en los
que el el compositor escribió sus polos. Estas partituras son
de gran importancia para vislumbrar la evolución de una
estética popular andaluza hacia una estética particular
del flamenco, así como revelan que Manuel García era,
además de compositor académico, conocedor de la cultura
musical popular, la que se desarrollaba al margen de la cultura
musical oficial.
BIBLIOGRAFÍA
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marruecas. Imp.
de Piferrer: Barcelona, 1796.
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Madrid, 1998.
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Imprenta de D. Baltasar González: Madrid, 1847.
FERNÁNDEZ MARÍN, Lola: Teoría
Musical del Flamenco: ritmo, melodía, armonía y forma.
Acordes Concert: Madrid, 2004.
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nacionalista española: Falla y Albéniz: Revista
“Música y Educación” nº 65: Madrid,
marzo de 2006.
GAMBOA, José Manuel: Una
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música preflamenca. Sevilla:
Junta de Andalucía, 2002.
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Colección de las mejores
coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para
cantar a la guitarra: Madrid, 1799. Reeditado en
Córdoba: Ediciones Demófilo, 1982.
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y Bailes de Granada. Aldaba: Málaga,
1993.
NAVARRO GARCÍA, José Luis: De
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Portada Editorial: Sevilla, 2002.
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y baile preflamencos (1750-1808). Ediciones Carena: Barcelona,
2008.
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popular español. Valls:
Barcelona, 1922.
ROSSY, Hipólito: Teoría del cante jondo. Credsa:
Barcelona, 1966.
TORRES, Norberto: De
lo Popular a lo Flamenco: Aspectos Musicológicos y Culturales
de la Guitarra flamenca (Siglos XVI-XIX). Tesis
doctoral defendida en la Universidad de Almería, 2009.
VV.AA.: Manuel García: de la
tonadilla escénica a la ópera española
(1775-1832). Alberto Romero Ferrer y Andrés Moreno
Menguíbar, editores: Universidad
de Cádiz, 2006.
Lola
Fernández Marín
Madrid -
2009
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