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Bernardo el de los LOBITOS. Nombre artístico de Bernardo Álvarez Pérez. También conocido en sus comienzos como Niño de Alcalá. Alcalá de Guadaira (Sevilla), 1887-Madrid, 1969. Cantaor. Desde los cinco años de edad vivió en Sevilla y se inició profesionalmente en el Café Novedades, junto a las grandes figuras de la época, actuando consecutivamente durante diez meses. Pasó después a los cafés cantantes madrileños, figurando durante seis años en el elenco del Café Magdalena, empezándosele a llamar Bernardo el de los Lobitos, por interpretar unas bulerías con una letra que había oído a un montañés: Anoche soñaba yo / que los lobitos me comían / y eran tus ojitos negros / que miraban y me decían: / por Dios no me desampares / que yo he perdido la calor / de mi pare y de mi mare. Según José Blas Vega, su biógrafo, fue uno de los primeros que empezaron a cantar en Madrid por bulerías, siguiendo una nueva línea, la que impondrían La Niña de los Peines, Niño Medina y Manuel Vallejo. Durante la década de los diez a los veinte, fue figura imprescindible en los cuadros flamencos y en las fiestas madrileñas. Más tarde formó parte de los espectáculos llamados ópera Flarnenca, recorriendo durante su mejor época toda España, junto a don Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Manuel Valle o, José Cepero, Ramón Montoya, etc. También formó parte de las compañías de Angelillo, Pepe Marchena y Manuel Vallejo. En los años de posguerra continuó actuando en este tipo de espectáculos y en el colmao madrileño Villa Rosa, paso obligado de todos los artistas y aficionados. En 1954 interviene en la grabación Antología del cante flamenco, editada por Hispavox, de tanta repercusión e importancia en el renacer del arte flamenco, interpretando sevillanas corraleras, verdiales, nanas, el cante de la trilla y la mariana. «Todo el equilibrio emocional y musical -se ha escrito al respecto-, de cordura y expresión, que albergaba la vida y la experiencia de Bernardo, supo plasmarlo en esta antología, con una aportación práctica, positiva, que ha dejado huella sutil en los cantaores de generaciones posteriores.» Igualmente participó en otra antología grabada en Méjico, en 1957, grabando siete números en plenitud de facultades y en la línea de reencuentro con el pasado flamenco: tangos de Cádiz, fandangos de Lucena, garrotín, farruca, granaína y media granaína de Chacón, marianas y la trilla. A partir de 1963, tras el cierre de Villa Rosa, intervino en recitales e ilustró conferencias y actuó esporádicamente en el tablao Zambra. El 12 de junio de 1965, ganó el premio del 11 Concurso Nacional de Cante por Cartageneras. Y en 1967, después de largos años de ausencia, volvió a cantar en su tierra natal, Alcalá de Guadaira, en 17 de agosto, en el homenaje a Joaquín el de La Pauta, junto a Juan Talega, Antonio Mairena, Menese, María Vargas, El Perrate y El Platero. Murió el 30 de noviembre de 1969. José Blas Vega ha enjuiciado así su cante: «Era un cantaor larguísimo, todo un archivo de cantes, estilos y cc>plas inacabables, según la ad que le causaba al propio Chacón. Lo dominaba no sólo por lógica vivencia, sino por inquietud personal y curiosa, pues siempre estuvo en la vanguardia de las nuevas tendencias, como lo refic@ sus más antiguos discos por buierí^ saetas, fandangos alosneros y el he~ de ser uno de los primeros cultiva~ de los cantes hispanoamericanos: longas, guajiras y hasta rumbas, y ~ ramente la rumba por él grabada (G@ mófono AG]63), sea la primera grabación flamenca de este cante que se cc>noce [... 1 El enciclopedismo de Bernardo no sólo consistía en conocer exha@ tivamente todos los cantes; los de compás, los libres, los folklóricos, los populares..., sino que respondiendo a la calidad, era hacerlo a la perfección, cm una técnica y un formalismo histórico, sin deformación, con autenticidad propia, con sentimiento, y expresión pers<>nal, y en esto estriba la diferencia en ser o no ser un verdadero maestro». Manuel Ríos Ruiz, opina de Bernardo el de los Lobitos: «Era la ternura del cante, el Azorín de la copla flamenca. Cantaba con la delicadeza de un pájaro y con el sentimiento de un alma en pe@ Ni más ni menos: un maestro». por José Blas Vega, el Ministerio de Cultura editó, en 1986, una biografía de este cantaor, que fue presentada en las actividades paralelas de los festivales denominados Cumbre Flamenca.
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