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Artistas Flamencos

 

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Fosforito

Fosforito

Fosforito

Nombre artístico de Antonio Fernández Diaz, por emulación del cantaor anterior del mismo nombre. Nació en Puente Genil (Córdoba) en 1932. En sus comienzos artísticos conocido por Antonio de Puente Genil. Se inició desde muy joven como profesional, recorriendo pueblos en feria. Hizo el servicio militar en Cádiz, donde sufrió una operación quirúrgica que le tuvo un tiempo alejado de la vida artística, dedicándose al aprendizaje del toque de guitarra.

En 1956, se presentó al I Concurso de Córdoba, obteniendo todos los premios y sorprendiendo por sus conocimientos de los estilos. Seguidamente recorrió toda España, con el espectáculo Festival de Cante Grande, como primera figura del mismo. Después trabajó en Tablaos de Sevilla y en el Corral de la Morería madrileño. Realizó sus primeras grabaciones discográficas y formó parte del espectáculo de Mariemma, para viajar seguidamente por Asia, África y Europa, en giras artísticas. En los Estados Unidos y otros paises de América, actuó con el espectáculo de Manuela Vargas.

Desde 1961, es uno de los cantaores más destacado en los festivales flamencos y asiduamente ofrece conferencias-recitales sobre los estilos del cante y su evolución. Ha grabado una Antología y varios discos más dedicados a comarcas cantaoras. En 1981, Córdoba le nombró hijo adoptivo, celebrándose en su honor un homenaje, organizado por el Ayuntamiento, con la publicación de un libro, en el que colaboraron artistas plásticos, poetas, escritores, críticos e intérpretes del cante, baile y el toque, al cumplirse los veinticinco años de su triunfo en el concurso Cordobés. Es Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología, entidad en la que ingresó como miembro de número. Igualmente ha sido premiado en los certámenes de Málaga, Mairena de Alcor, La Unión, y otros. En 1985 se le adjudicó el premio Compás del Cante.

Ha formado en varias ocasiones como miembro del jurado del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y numerosas instituciones y peñas flamencas le han otorgado homenajes, insignias y trofeos. Fue nombrado hijo predilecto de Puente Genil, en 1986; director honorario de la Cátedra de Flamencología, en 1987, año en el que la revista El Candil le dedicó un número monográfico. A continuación seleccionamos una serie de opiniones sobre su arte:

Pablo García Baena:

"Si volvemos al viejo tema lorquiano, de la musa, el ángel, y el duende, la voz de Fosforito pelea broncamente - como Jacob - con el ángel del frío, esquiva en gracia el plegado armonioso de la musa y se entrega tronchada, balbuciente, enfebrecida, al deseo negro del duende."

Pablo García Baena:

"Su autenticidad es voraz. No se le escapa secreto estilístico alguno y logra situarse plásticamente dentro del más extraño resorte que pueda hallarse en su cante. La explicación no es fácil. Fosforito, en sustancia, es un sujeto flamenco que sufre la posesión entrañal del duende y que puede darse y ofrecerse con los aciertos estéticos del ángel. Pero entiéndase bien, no está dividido en él el duende para lo grande y el ángel para lo pequeño, sino que ambas instancias de los absolutos andaluces están imbricadas y simultaneadas a la hora de cualquier cante. Este dificil y raro entremexclamiento es el que nos aproxima al secreto de Fosforito. En una palabra: lo entrañal en él no perjudica a lo cordial, la lágrima al ojo, la verdad a la belleza."

Ricardo Molina:

"Aunque Fosforito no sea gitano su cante está dentro de la órbita estilística gitana. Esto es, responde a lo que esencialmente debe ser el cante jondo. Lo que, ante todo, presta su sello a su arte en la patente personalidad que trasciende por cualquier tipo o estilo de cante. Cuanto asimila lo convierta espontáneamente y por virtud propia en cante personalísimo a ningún otro parecido. Dotado de un prodigioso sentido musical, jamás comete un fallo: es, en este apecto, el cantaor más seguro y aplomado que conozco. Pero la cualidad que más admiro en él es la facultad de engrandecer todo lo que canta. ¿Cómo? Misterio. Al más liviano fandango lo transfigura en copla magna y sobrecogedora. Y todas estas particularidades se funden en un reguero de pólvora. Es Fosforito el más emotivo y apasionado cantaor. En cuanto a su repertorio, es tan vasto que nunca tan bien como en su caso sería acertado emplear el término enciclopédico, pues abarca tanto los cantes levantinos, desde el dificil taranto, hasta las varias bulerías o los sevillanos o cordobeses."

Agustín Gómez:

Observemos los arreglos personales de cualquier cante de Fosforito: esa minera-taranto, elaboración basada en un tercio fandangueril de Cayetano; esa seguiriya definitivamente fosforera, con la base anterior estilística atribuida en Jerez a Parrilla El Viejo, "Comparito mío Cuco"; el arreglo de la petenera de La Niña de los Peines, en el último tercio de ascendencia valiente y ejecución ritmica en la cima y descenso de su curva melódica.... Veremos en todo ello la esencialidad de la arquitectura melódica de los distintos estilos, la síntesis, como facultad expresiva específicamente andaluza y, por autonomasia, flamenca."

P.Camacho:

"Fosforito canta como payo, no a lo payo. Es decir: emergen de sus cantes todas las esencias andaluzas - ¡todas, cuidado! - no los modos, los amaneramientos, los delirantes virtuosismos, que sólo sirven para exhibir el poder físico ante la impotencia anímica: instintivos gorgojeos de pájaros (los ruiseñores de moda) que ambientan de romanticismo el hogar solitario. Fosforito es un cantaor que exije un auditorio muy cercano. Porque de sus cantes fluyen no sólo sonidos musicales, sino vibraciones anímicas perceptibles, sensibles, punzantes, para los que están con él. Su cante a distancia o a través de un registro electrónico, es algo así como una faena torera repetida en el celuloide: contiene todos los rasgos plásticos, su colorido estético... pero carece del irrepetible sobresalto emocional."

Uno de los lugares por los que paseó su arte fue Buenos Aires, aquí lo sentimos en carne propia como cantaor, pero lo que más nos impresionó a los que lo conocimos, fue su personalidad, su hombría de bien, el humano comportamiento que tuvo con todos los que a él nos acercamos.

Hoy día ya retirado, vive en Málaga, tiene su parada diaria en el Café Central, siempre la misma mesa y allí uno puede acercarse para hablar con él y siempre lo encontrará dispuesto a decir algo del cante por lo mucho que sabe y hasta escribirle una letra, sus cantes eran propios, él mismo se los escribía.


El Niño de la Albarizuela
Datos extraidos del Diccionario Flamenco
de Jose Blas Vega y Manuel Rios Ruiz
Cinterco - 1985.

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