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Porrinas de Badajoz, con Félix de Utrera.
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Porrinas
de
Badajoz |
PORRINAS DE
BADAJOZ. Nombre artístico de José Salazar Molina. Badajoz, 1924- Madrid, 1977. Cantaor.
Se inició en el cante desde niño, alternando su oficio de limpiabotas con su
interpretación de fandangos en fiestas y reuniones. Debe su nombre artísticos al
aficionado de su ciudad natal José Porras, que fue su protector en sus principios. Su
primera actuación en público data del año 1934, en Valverde de Leganés, formando parte
de un espectáculo encabezado por Julia La Extremeñita.
Hasta los veintiocho años de edad no sale dc su región extremeña, para sustituir a
Rafael Farina en el espectáculo La copla andaluza, que se ofrecía en el Teatro Pavón de
Madrid, aunque ya había cantado en la sucursal que el Colmao Villa Rosa tuvo en el barrio
madrileño de Ciudad Lineal. Con motivo de su éxito en el citado teatro, realizó sus
primeras grabaciones, que le reportaron una amplia popularidad. Su biógrafo Francisco
Zambrano Vázquez, narra lo siguiente en relación con su remoquete de
<<marqués>>, que el cantaor gustaba ostentar:<< En Madrid sería
bautizado nuevamente en una de las tantas fiestas, por el marqués de Villaverde: "si
esta noche cantas bien te vamos a hacer marqués", y como era costumbre en las
fiestas intimas dio el "porrazo", otorgándosele entre el delirio etílico el
honorífico titulo de marqués de Porrinas. que desde entonces llevaría con ostentoso
orgullo y al que revistieron con toda seriedad con un escudo en el que aparece un telón,
un as de bastos, el clavel, las gafas y la columna y el león como recuerdo a Badajoz, y
debajo se lee " Gladio Voceque Vivo"».
Desde su llegada a Madrid, además de pasar como primer figura por todos los tablaos,
parti- cipó en espectáculos folklóricos que recorrieron toda la geografía española,
junto a Juanito Valderrama, Rafael Farina y Pepe Marchena, entre otros. A partir de sus
fandangos sumamente personales, fue ampliando su repertorio pudiéndosele considerar el
cantaor más famoso y completo que ha dado Extremadura al arte flamenco. Gozó del favor
de la alta sociedad madrileña, sus extravagancias y su deslumbrante manera de vestir,
así como por su intuitiva forma de hablar a pesar de no saber leer, contándose de él un
gran número de anécdotas, que denotan los atavismos propios de su raza gitana y una
indudable inteligencia innata.
Murió tras una larga enfermedad cancerosa. La Federación de Entidades Flamencas de
Extremadura, con la celebración de un ciclo de arte flamenco a lo largo de toda la
comarca, durante las años l985 y l986, le ha rendido homenaje, que culminará con la
inauguración de un busto del artista en la plaza Alta de Badajoz.
En opinión de Francisco Zambrano Vázquez, << Porrinas prácticamente grabó todos
los cantes y a todos le quiso dar su sello, que se fundamenta principalmente en una voz
acaramelada con unos tonos bajos peculiares, que hacen muy difícil su imitación; quienes
lo escucharon en un cuarto, apreciaron a un gran cantaor, imbatible en ese terreno, y que
conociendo como debía hacerse el cante, buscó quizá la diferencia que marca la
genialidad, por lo que sería conocido por la afición como un cantaor heterodoxo.
Porrinas destaca y es conocido sobre todo en el cante por fandangos, que era el cante rey
por aquel tiempo, en que el cantaor tenía que cantar muchas veces para demostrar su
potencia "galante", sin micrófono y de pie, porque, decía: "si me siento
se me arrugan los pantalones". Por fandangos nos legó un estilo propio por las
apuntadas características de su voz, y también en los cantes extremeñas: jaleos y
tangos... Fue un notable intérprete de los cantes de Levante, lo que no deja de ser
curioso siendo gitano, ya que son excepciones los cantaores gitanos que suenan bien por
estos cantes».

Porrinas de Badajoz
El Niño de la Albarizuela
Datos extraidos del Diccionario Flamenco
de Jose Blas Vega y Manuel Rios Ruiz
Cinterco - 1985.
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