Centenario de su nacimiento
Manolo Caracol genio y mito del flamenco

Por Carlos Arbelos
Un congreso sobre el centenario del nacimiento de Manolo Caracol puso de manifiesto las carencias que existen sobre la figura de Manolo Caracol. No existe una recopilación discográfica de su obra, hay películas en las que participó que no se conocen, existe un solo trabajo biográfico sobre él y tampoco existe un análisis musical sobre su aporte al arte flamenco. Lo que sobran son infinidad de anécdotas protagonizadas por él.
Estas fueron partes de las conclusiones a que se llegó en el Congreso sobre el Centenario del Nacimiento de Manolo Caracol “Un cantaor de leyenda” organizado por la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco y la Universidad de Sevilla.
En el mismo intervinieron personalidades relevantes del mundo flamenco como Félix Grande, Manuel Ríos Ruiz, José Blas Vega, Catalina León Benítez –autora de la única biografía sobre Caracol-, Antonio Murciano y José María Velázuez-Gaztelú, entre otros. Se proyectaron dos películas en que es el protagonista, un capítulo de la serie de televisón “Rito y geografía del Cante” dedicado a Caracol, se editó un libro con dos CD –con algunas grabaciones y fotografías inéditas-, se realizó un número especial de la revista “La Nueva Alboreá” y se realizó una exposición con carteles de sus obras, películas y fotografías.
Ya fuera del marco del congreso se presentaron dos espectáculos, uno de ellos en el Patio de los Aljibes de la Alhambra de Granada, donde con 12 años Caracol ganó su primer premio en el “Concurso de Cante Jondo” de 1922 organizado por Manuel de Falla con la colaboración de otros intelectuales como Federico García Lorca y Zuluoga.
En el mismo intervinieron los cantaores Miguel Poveda, Manuel Moreno “El Pele”, la cantaora Aurora Vargas, el guitarristas Paco Cepero, el pianista Pedro Ricardo Miño y el bailaor “Manolete” a los que se sumó Luisa Ortega –hija de Caracol- que en muchas oportunidades compartió escenarios con su padre.
Otro homenaje se realizó en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, bajo la dirección de José Luis Ortiz Nuevo y la colaboración en el orden artístico de Pepa Gamboa.
La ONCE le dedicó el cupón del día 28 de junio y queda abierta la posibilidad de organizar un recital en la Cámara Autonómica Andaluza en honor de un cantaor que al decir de los organizadores “ha dejado una huella indeleble, cuyo legado permanece incólume, sin que le afecte la pátina ocre del tiempo”.
Estirpe flamenca y taurina
Manolo Ortega Juárez nació un siete de julio en 1909 en la sevillanísima calle de Lumbreras en plena Alameda de Hércules.
Su árbol genealógico flamenco se remonta casi a los comienzos de este arte. Fue tataranieto de “El Planeta” por parte materna, biznieto de Enrique “El Gordo Viejo”, y de “Curro Durse” , nieto de “El Águila”, sobrino nieto de “Paquiro”, de Enrique “El Gordo”, de Rita, Manuel, Chano y Gabriela Ortega Gómez y primo de “El Almendro”, de Carlota y Rafael Ortega Monje y de Rafael Ortega Morales y fue hijo de Manuel “El del bulto”.
En una entrevista realizada por la desaparecida revista “Triunfo” el 23 de mayo de 1970 él lo cuenta de la siguiente manera.
“Los Ortega hemos dado muchos cantaores. Mi bisabuelo, que era ‘Curro Durse’, que era el abuelo de mi padre, y por parte de mi madre ‘El Planeta’ que era el inventor del polo y que fue el primer cantaor del mundo. El que creó el polo, porque yo creo que los cantes no se hacen… Se hacen roperos, las cómodas, los muebles; el cante se crea. ‘El Planeta’ fue más antiguo que ‘El Fillo’ y de ahí ya dimanan los Ortega. ‘El Fillo’ era Ortega, y fue el primer cantaor que tuvimos largo. Cantaor grande, cantaor grandioso era ‘El Fillo’, y era de Triana. Hasta mí ha habido grandes cantaores”.
El Concurso de 1922
Su primer gran premio lo ganó compartiéndolo con “El Tenazas” de Morón de la Frontera en 1922, en el concurso organizado por Manuel de Falla, quien buscaba sostener la jondura del arte flamenco, por fuera de la profesionalidad –o sea, en el concurso no se admitieron cantaores profesionales-.
En él participó casi de casualidad. Caracol contaba que: “Un día Antonio Chacón, íntimo amigo de mi padre fue a casa a comer y salió a cuento la conversación de lo del Concurso que entonces se estaba organizando y le dijo a mi padre ‘a ver si me buscas por ahí algún muchacho que sea aficionado, porque no queremos profesionales’. Yo me quedé con la copla y sin que lo supieran en mi casa me fui a la mañana siguiente al Hotel Roma donde estaba Chacón, me presente ante él y le dije ‘Mire Don Antonio que le escuche hablar con mi padre de cantaores y eso, y a mí me gustaría cantar’. Chacón se echo a reír y me preguntó ‘¿Y tú, por que cantas?’. Le dije que yo cantaba por tó. Entonces me propuso que empezara ya y como no había guitarra cante por martinetes, debla y luego lo hice por saetas… y si no me para, hubiese seguido cantando por tó lo que sabía”.
Antonio Chacón inmediatamente se fue a ver a Caracol padre y le dijo “Mira Caracol, no hablemos más. Yo me llevo al chico a Granada, y fíjate bien lo que voy a decirte: éste es el genio del cante de este siglo, y creo que de cante algo entiendo”. Estupefacto quedo el padre del niño, que desconocía que su hijo cantaba…
En el Concurso en cuyo jurado que lo presidía Don Antonio Chacón ganó 2.000 pesetas que tuvo que compartir con “El Tenazas”, a partir de allí comienza su fulgurante carrera artística.
En el Patio de los Aljibes canto por siguiriyas a partir de esta copla “Corre y dile a mi madre / que no llore más / sino que vaya a la audiencia de Cai /por mi libertá”. Luego cantó por soleares e inmediatamente cantó dos saetas de las que se consideraban modernas.
Después del Concurso
Concluido el concurso se presenta en Sevilla, en el Teatro “Reina Victoria” alternando cantes con el otro ganador –“El Tenazas”- y comienza a actuar en otras ciudades españolas en las que canta junto a don Antonio Chacón.
Con sus doce años recién cumplidos debuta en Madrid en el Teatro “Centro” y al año siguiente realiza una gira por toda España compartiendo cartel con Manuel Torre, Chacón, “El Gloria”, Manuel Centeno y un largo etcétera de cantaores considerados primeras figuras de la época.
En 1925, vuelve a cantar en Madrid, esta vez en el Teatro “Pavón” en compañía de “La Niña de los Peines” y Pepe Marchena y así continua su carrera artística en giras con diferentes elencos hasta 1929.
Con 21 años formó su primer espectáculo escénico llamado “Luces de España” en el que intervinieron entre otras figuras “La Niña de los Peines” y Pastora Imperio. Sin embargo, en esos años –la primera mitad de la década de 1930- se centra más en participar en reuniones íntimas y fiestas particulares.
Terminada la guerra civil –que la pasó en Madrid- forma parte en el espectáculo “Cuatro faraones” junto a “El Sevillano”, Juanito Valderrama y Pepe Pinto. Labor que conjuga con algunas temporadas en la compañía de Concha Piquer.
Es durante este proceso donde llega a la conclusión que el teatro es el sitio donde mejor puede expresar su manera de cantar y representar el arte flamenco.
Con Lola Flores
Con esa idea ya dentro de sí, en 1943 forma pareja artística con Lola Flores, presentando el espectáculo “Zambra” de Quintero, León y Quiroga.
También es por esa fechas cuando nace la relación sentimental entre ambos, tumultuosa y pasional y no exenta de regañidas, porque ambos tenían otras parejas que veían que Lola y Manolo eran algo más que una pareja artística.
Con “Zambra”, partiendo de Madrid recorren toda la geografía española durante varios años en loor de multitudes, transformándose en el artista más popular de la época, especialmente por sus zambras, y la incorporación de orquestas al cante flamenco.
Incluso es en ese período que juntos protagonizan algunas películas como “Embrujo” y “La niña de la venta”.
Pero como todas las relaciones fuertemente pasionales en 1951, la pareja se separa y Manolo Caracol se suma a la compañía de Pilar López, realizando una larga gira por América.
Tras esa experiencia, vuelve a formar compañía propia en la que su hija Luisa Ortega juega un papel importante como cantante y cantaora, a la que suma destacados artistas de ese tiempo, pero siempre manteniendo él, el protagonismo principal.
Tres son los espectáculos que lleva hasta el año 1957: “Torres de España”, “Color moreno” y “Arte español”.
En 1958 realiza una antología discográfica titulada “Una historia del cante” –su más completa obra en ese campo- y tras su presentación inicia una gira por Hispanoamérica que dura tres años. A su regreso, en 1961 se presenta en el Teatro “Calderón” de Madrid cantándole de manera especial a Pilar López y estrena el espectáculo “La copla ha vuelto”, nuevamente con su hija y su yerno el pianista Arturo Pavón.
Los Canasteros y sus premios
Tras un breve paso por el madrileño tablao “Torres Bermejas” decide fundar su propio tablao en Madrid. Así el uno de marzo de 1963 se inaugura el tablao “Los canasteros” bajo su dirección y propiedad.
Prácticamente desde ese entonces y hasta su muerte en 1973 –en un desgraciado accidente de automóvil- su trayectoria artística se limitó a las actuaciones en el tablao, con esporádicas actuaciones en algunos festivales y galas benéficas.
Su último disco lo grabo en 1972 y dejó un gran legado discográfico que desgraciadamente se halla disperso y parece inconcebible que no se haya realizado hasta la fecha, una obra antológica con todas sus grabaciones.
A lo largo de su vida obtuvo innumerables premios y galardones entre los que hay que destacar La Medalla de Oro de la IIª Semana de Estudios Flamencos en Málaga (1965), en Jerez de la Frontera se le impuso la insignia de la Orden del Tío Pepe de Oro (1969), en Madrid se le otorgó la Orden de Isabel La Católica (1969) y el diario “Pueblo” lo nombró ‘Popular del año’ en 1970.
El flamencólogo y escritor Anselmo González Climent definió así su cante: “Sus jipíos –enteros, viriles, verosímiles- son negras bocanadas de jondura que atraen e incluso anonadan. Caracol infunde a la totalidad expresiva un sostenido impulso de jondura y desgarro vital”.
SU SENTIR
* Yo cuando canto, no me acuerdo ni de Jerez, ni de Cádiz, ni de Triana, ni me acuerdo de nadie. E intento hacer los cantes a media voz, que es como duelen. Esa es la hondura. Porque el cante no es gritos ni pa’ sordos. El cante hay que hacerlo caricia honda, el pellizco chico. El que se pone a dar voces, ese no sirve.
* El concurso de cante jondo se celebró en la plaza del Aljibe en presencia de señoritas granadinas que iban vestidas del siglo XVIII. Había muchos, muchísimos concursantes. Yo cante por siguiriyas, solea y por saeta y me dieron el primer premio.
* Se nace cantando, pero después hay que perfeccionar el cante para llegar a tener espíritu propio. Hay que vivir el ambiente del cante y aprender lo bueno que los demás tengan.
* Hasta 1936, yo vivía de la juerga: Los señoritos me llamaban para que les cantara, y así íbamos. Con los toreros, antes se bebía mucho vino y las fiestas duraban hasta dos días. Con un matador de toros de mucho prestigio estuve yo siete días seguidos de fiesta en Jerez.
* Al terminar la guerra, organicé un espectáculo como empresa, con Pastora Imperio, Custodia Romero “La Venus de bronce” y el bailaor Rafael Ortega. Allí empecé a escenificar el cante flamenco en el teatro, para que fuera más comprensible.
* En 1941, actuando en un espectáculo con Pepe Pinto, en el teatro cine Florida de Sevilla, se presenta Lola Flores acompañada de un productor de cine. Yo le dediqué un cante y cuando terminó mi actuación estuvimos cenando juntos Lola, el productor y yo. Lola estuvo bailando un poco y yo le dije al productor que era una lástima que no le organizara un espectáculo, pues encontraba que la chica era artista.
* El público entendido es el que me ha dado, precisamente la fama que tengo por haber llevado el verdadero cante gitano a la orquesta sin perder la pureza del mismo. Ni esto lo ha hecho nadie antes, ni lo hace ahora, ni se hará.
* Mire usted, la mujer no canta ni mejor ni peor. Lo que ocurre es que el cante flamenco es más de hombre. Tiene que oler a tabaco fuerte y a aguardiente. ¡Bueno y a hombre… porque también hay cada cosa! Usted ya me comprende…
* La voz fina, no es la voz adecuada. Los flamencos antiguos bebían aguardiente para que la voz se les pusiera grave, que es la voz flamenca. El cante es una pelea que tiene el cantaor con su duende, y hay que sacar la voz de lo más hondo. Por eso se llama cante jondo.
* La afición flamenca no se perderá nunca, como no se perderá esa otra afición tan española que son los toros. En cambio la canción moderna si se perderá. La canción moderna es como los peinados en las mujeres, que evolucionan de día en día. O sea que lo que hoy es muy moderno, mañana es antiquísimo.
* Hay letras de algunos cantes flamencos que tienen mas de un siglo y que se han ido trasmitiendo los cantaores de generación en generación, sin que al escucharlas ahora nos parezcan viejas, es decir pasadas de moda, porque son intemporales
Declaraciones de Manolo Cacacol en:
.- Revista Triunfo. Madrid, 23 de mayo de 1970.
.- Diario Pueblo. Madrid, 1 y 2 de febrero de 1962
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