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Triste y Azul

Crónicas

 

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Paco Cepero, en el cenit de su arte



MANUEL RÍOS RUIZ
Premio Nacional de Literatura



 

¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.
FEDERICO GARCIA LORCA

La guitarra es un pozo
Con viento en vez de agua.
GERARDO DIEGO

La caja de mi guitarra
no es caja, que es calabozo,
penal donde pena España.
RAFAEL ALBERTI

La guitarra suena,
la guitarra habla,
cuando no tengas nada en la vida
oye la guitarra.
LUIS ROSALES

CON la guitarra, con sus arpegios, rasgueos y falsetas se identifican todos los cabales estéticamente. La guitarra es por lo tanto y desde lo inmemorial el instrumento musical que mejor refleja el entendimiento rítmico de los andaluces. José María Pemán definió a la guitarra, a sus sones, como un desnudo sonoro. Y artífices de la guitarra flamenca han sido a lo largo de la historia del flamenco geniales artistas como El Murciano, que asombró a Glinka, El Peinero, El Maestro Patiño, Paco El Barbero, Habichuela de Cádiz, Javier Molina, Paco de Lucena, Ramón Montoya…, si nos remontamos al siglo XIX. Desde entonces hasta el hoy, la pléyade de admirables guitarristas es sumamente amplia y uno de ellos es Francisco López-Cepero García, Paco Cepero artísticamente, que ha alcanzado los cincuenta años de profesionalidad.

Paco Cepero nació en Jerez de la Frontera, el día seis de marzo de mil novecientos cuarenta y dos. Y a los quince años ya era una promesa de la guitarra flamenca y ahora ha cumplido los cincuenta de profesionalidad. Sí, recuerdo aquel adolescente, que, al atardecer, con su guitarra en la mano, venía de la calle Encaramada, San Miguel abajo, Lancería y Larga, hasta llegar a dónde se unía a los viejos maestros del cante Tío Borrico y El Troncho, por ejemplo, para salir camino de las ventas. Aquellas ventas de las reuniones en fiestas, en las que se forjaría como tocaor puntero aquel chavea jerezano que quería dejar de ser escribiente y hacerse artista flamenco de fuste. Mas ya era Paco Cepero, ya tenía personalidad partiendo de las enseñanzas de Rafael del Aguila.

Seguidamente debutó ante el gran público en el Teatro Falla de Cádiz. Y en los años sesenta su inolvidable paisana La Paquera se lo llevó a su compañía. Después tocaría en el madrileño tablao Los Canasteros, el de Manolo Caracol. A continuación giras y festivales, incluso haciendo dobletes, porque era requerido por las más importantes voces cantaoras, desde la maestra La Perla hasta Camarón de la Isla. Fue el comienzo y la rápida confirmación de su trayectoria triunfal, en la que se suceden las grabaciones discográficas con grandes figuras, participando en el célebre disco “Canta Jerez”, junto a sus paisanos Tío Borrico, Sernita, Sordera, Diamante Negro, Terremoto y Romerito. Y con respecto a la discografía, hay que resaltar el acompañamiento con su sonanta del cante de La Perla de Cádiz, Rocío Jurado, Juan Villar, Pansequito, Camarón de la Isla, El Lebrijano, Turronero, Rancapino, La Marelu, Carmen Linares…, mientras daba paso a su cualidad de compositor de cantares y canciones que se convierten en temas popularísimos interpretados por Isabel Pantoja, Lolita o Chiquetete, entre otros artífices del cante y la canción.

Y conforme avanza su devenir artístico, una serie de galardones atestiguan sus méritos: Premio Nacional de Guitarra Flamenca de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklórico Andaluces de Jerez (adscrita a la Universidad de Cádiz), Premio Melchor de Marchena del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, Castillete de Oro del Festival del Cante de las Minas, Yunque de Oro del Festival de Ceuta, Cabal de Plata del Círculo de Bellas Artes de Madrid, Premio Calle Alcalá del Festival de Madrid, Medalla de la Provincia de Cádiz y Medalla al Mérito de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

Y cuando la maestría artística está culminada como intérprete y creador, en Paco Cepero se despierta su deseo de completarla como concertista. Se engrandece así la personalidad de un creador por naturaleza. Cuatro discos como solista lo demuestran: “Amuleto” (1977), “De pura cepa” (2000), “Corazón y bordón” (2004) y “Abolengo” (2007).

El compás tocaor de Paco Cepero, nacido del son jondo de su lar nativo, tiene una brillantez inusitada y ritmo poco común, alcanzando a veces cierto paroxismo musical, glorietas casi laberínticas, algo personalísimo por intenso y clamoroso, que resuelve gracias a un virtuosismo sorprendente, asombroso, no solamente producto del dominio de la técnica, sino como cualidad íntima, para no salir de los cánones, pero a la par saliendo de la reglita para seguirla mejor. Tanto es así, tan original es su jonda filigrana musical, que se destaca de todos los guitarristas flamencos de hoy, porque mientras que otros se inclinan por la evolución a ultranza, Paco Cepero, en el cenit de su arte, cuida no despegarse de la legitimidad flamenca. Sin embargo, su toque se distingue en cada arpegio o falseta, en ello radica su principal valor artístico.

En nuestra obra “Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco” (1988), escrita en colaboración con José Blas Vega, recogimos una serie de comentarios en torno a la personalidad artística de Paco Cepero, que consideramos oportuno transcribir en esta ocasión, para celebrar el cincuentenario de su quehacer profesional y gustoso. Maria Eugenia Molero ha escrito: “La guitarra de Paco Cepero es inconfundible, no sólo por los sentimientos que consigue arrancar de ella sino por su forma de interpretar apasionada”. Por su parte, Juan Luis Manfredi ha opinado: “Paco Cepero es, sin duda, uno de los mejores guitarristas flamencos para acompañar el cante que hay en estos tiempos… Ha llegado en un momento en que otros guitarristas están ya más consagrados, pero ha triunfado precisamente por no parecerse a ellos, por tener personalidad, y, desde luego, por ser un intérprete de gran limpieza en sus ejecuciones. Resulta difícil definir sus características o los contornos de su arte, pero a la hora de hacerlo hay que tener en cuenta por lo menos dos datos fundamentales: es de Jerez, lo que supone conocimiento profundo del compás y admirador de lso grande guitarrista extranjeros, sobre todo de Baden Powell, lo que le da una visión amplia de las melodías. Sus composiciones, flamenquísimas, tiene una universalidad que las hace asequibles al público no entendido rm flamenco. Un difícil equilibrio, pero bien conseguido y aún mejor ejecutado, pues es guitarrista de mano firme y notas limpias”. Y sigamos con otro comentario sobre el arte de Paco Cepero. En su obra “Guía Libre del Flamenco” (2001), José Manuel Gamboa afirma. “Paco Cepero ha relanzado su carrera de guitarrista, en las vertientes de solista y acompañante. Cepero ha acompañado el cante como pocos. Su fuerza electrizante y contagiosa hace que su presencia en los escenarios nunca pase inadvertida.”

Efectivamente, la guitarra de Paco Cepero se distingue inmediatamente y atrae la atención del espectador, tanto es así que se le podría aplicar la teoría rosaliana que dice: “La guitarra flamenca tiene una musicalidad de sonido que yo llamaría impresionista (…) Suena de un modo siempre virgen y siempre diferente, y este carácter de gracia niñeante confiere a la guitarra su acentuado patetismo (…) Por eso la guitarra suena como naciendo, pero suena también como acabándose”.

Paco Cepero está viviendo la culminación de su arte, la cima de su carrera creativa. Esperemos que cifre en tamaña y jubilosa efemérides la continuación de su camino flamenco, porque todo gran y verídico artista siempre aspira a la infinitud. Pongamos punto y seguido a este rendibú con una copla:

Ya toca Paco Cepero:
sus escalas musicales
van de su sentir en vuelo
al alma de los cabales.


MANUEL RÍOS RUIZ


 

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