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NARANJITO DE TRIANA
CENTRO ANDALUZ DEL FLAMENCO

Naranjito

José Luis Gálvez

La entidad, dependiente de la Agencia para el Desarrollo del Flamenco y con sede en Jerez de la Frontera, el auspicio de la Consejería de Cultura por intermedio de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, ha tenido el acierto de editar varios discos, entre los que se encuentra uno dedicado a José Sánchez Bernal “Naranjito de Triana”.

Nacido en 1934 y fallecido en 2002, Naranjito ha sido uno de los cantaores de más amplio repertorio de su tiempo, se puede afirmar que dominaba tanto los cantes raíces como todos los demás, ya fueran de compás o libres.

Con su flamenca voz, limpia, de potencia sabiamente contenida, de una gran flexibilidad y amplia gama de registros, sabía dotar a su cante con un empaque, una personalidad y una enjundia nada comunes.

Personalmente creo que se sabía heredero de los grandes “soleareros” que tuvo Sevilla desde los tiempos, en torno al 1870, en que se celebraban reuniones de cante en casa de Joaquina Vega, en la entonces Cava de los Civiles. Entre otros allí se juntaban Antonillo el Pintor, Santamaría y Paquirri.

Eran los tiempos cumbres de Silverio y en los que empezaban a darse a conocer los Ribalta, las hermanas Cuende, la Gómez, Ramón el Ollero, Paco el Sanluqueño, etc.

De éste núcleo de cantaores se podría decir que derivaron las dos grandes ramas de soleares sevillanas: Las llamadas alfareras o del Zurraque y la denominadas genéricamente como de Triana.

Las alfareras se desarrollaron en una zona sevillana delimitada por las calles San Jacinto, Cava de los Civiles, Tejares, Castilla, Chapina, San Jorge, Alfarería y el Altozano.

A Ramón el Ollero se le considera el creador de éste tipo de soleares. Sus principales seguidores fueron: Moralito, Pancho, Garfias, Virgil, el Cartujano, el Pinea, Pareja, el Colorao, el Quija, Emilio Naranjo (tío de Naranjito), el Malino, el Pili, Costillares, Pintorropo, Wenceslao, los hermanos Ballesteros, Lorente, Pepe Casado, Niño Segundo, etc.

Los continuadores de ésta primera y amplia generación serían: Pepe de la Matrona, Manuel Márquez el Zapatero, Antonio el Arenero, Domingo el Alfarero, Emilio Abadía, Manuel Oliver “Oliver de Triana”, el Sordillo de Triana, Teoro, el Teta, el mismo Naranjito de Triana y Paco Taranto.

Recientemente tuve el privilegio de asistir en Madrid a dos recitales de Antonio Márquez el Zapatero, acompañado por el gran cantaor aficionado Pepe Morillo, y debo decir que fue algo de lo más emotivo y flamenco que he presenciado últimamente.

Las generalmente llamadas soleares de Triana comprenden, según clasificación del notable investigador José Blas Vega, las Viejas de Triana, las Grandes de Triana, las Apolás, las de Silverio, la de Paquirri y la Soleá Petenera.

Valga ésta relativamente extensa mención de las soleares sevillanas para enmarcar a nuestro Naranjito dentro de una tradición cantaora inmensamente rica de la que él, repito, creo se sentía continuador.

Comenzó su carrera artística muy joven actuando en Madrid, Los Gallos y Corral de la Morería, y su presencia en los más importantes eventos flamencos fue constante.

Incluso cantó acompañado por grandes orquestas.

Su legado sonoro es completísimo. Grabó muchos discos, antologías y misas flamencas, en esto fue pionero junto con Mairena.

También se han hecho recopilaciones de su obra discográfica.

Le tocó vivir en un tiempo en que se suscitó la controversia entre el cante gitano y no gitano, cuestión que quizás estaba latente desde hacía mucho tiempo, pero que se evidenció tras el maestro Antonio Mairena, y sobre todo sus incondicionales. Con harta frecuencia los seguidores de una determinada corriente de opinión son más fundamentalistas que el inspirador de tal corriente.

Antonio Mairena fue eminente como creador y cantaor, una de las más grandes referencias del flamenco, de hecho éste no sería lo que es hoy día si él no hubiese existido.

Sus escritos y opiniones son otra cosa, de hecho algunos de ellos han perdido bastante credibilidad con la moderna investigación flamenca.

La citada controversia contribuyó- quizás involuntariamente por parte del maestro del Alcor-, no tanto en lo que concierne a bastantes de sus seguidores- al descrédito de grandes figuras no gitanas del pasado, como Silverio, Chacón y Vallejo.

También acabó afectando a otros coetáneos de Mairena como Naranjito, circunstancia esta que ocasionó a éste último cierto desapego por parte de algún sector de aficionados y promotores. En mi opinión, esto, junto con otras circunstancias personales, influyó en el anuncio de su retirada de los escenarios y su dedicación casi exclusiva a la enseñanza.

Yo, que no creo ser sospechoso de mis gustos por el cante gitano, celebro que se le haya hecho, por parte del CAF, un pequeño homenaje a Naranjito junto a grandes cantaores gitanos como Terremoto, Chocolate el Turronero y La Paquera.

El disco que el CAF ha editado es una cuidada selección de siete cantes elegidos de entre los más característicos de su repertorio, con el excelente acompañamiento de Manuel Domínguez:
Soleares de Triana, Fandangos (dos cortes), Peteneras, Tangos de Triana, Caracoles y Malagueñas.

Al principio del corte de Soleares, él mismo anuncia que va a cantar Soleares alfareras y el Polo, e insiste en la diferencia entre estos dos cantes. Hace seis estrofas donde se perciben los ecos de la Andonda, el Sordillo de Triana y Ramón el Ollero, Cantes todos majestuosos, plenos de medidos melismas y matices musicales.

Del Polo hace una obra de arte, rematándole con una bella Soleá de Triana, al estilo de Enrique el Gordo.

El Fandango que hace a continuación es una versión personal de un estilo del Gloria. Aquí Naranjito hace alarde de facultades sin que por ello quede deformado el cante. Todo lo contrario, lo engrandece.

Después vienen dos Peteneras cantadas con su clásico esquema, la corta seguida de una grande, ambas inspiradas en la gran Pastora Pavón, de la que Naranjito era gran admirador. Las dos las hace con una majestad y enjundia tremendas.

Los tres Fandangos siguientes están inspirados en estilos de Huelva, pero una vez más engrandecidos por el cantaor. Con el primero de ellos solía enardecer al público andaluz cada vez que lo cantaba, quizás por mencionar su bandera, y también por la grandeza con que lo decía.

Le siguen unos preciosos Tangos de Triana recordando al Titi y a la Niña de los Peines, maestra de éste palo, ¿de qué palo no fue maestra…?

Los Caracoles que aparecen después son un homenaje a otro mito del cante, al que siempre admiró; Chacón. Naranjito se recrea en éste cante haciendo una versión que es un verdadero placer escuchar.

El disco termina con una Malagueña de Chacón y un Fandango del granaino Frasquito Yerbagüena. Ambos cantes muy bien matizados.
La Malagueña que hace - “A qué tanto me consientes….” – es la que algunos expertos consideran estar inspirada en un estilo de la Trini, personalmente considero que entre los dos estilos hay tantas diferencias musicales como para considerarlos prácticamente distintos.

Mi enhorabuena al CAF por la iniciativa de la publicación de éste disco, junto con los de la Paquera, Terremoto, Chocolate y el Turronero




   

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