| |
.. |
XLVIII Festival de La Unión – Comentario sobre resumen final
José Luis Gálvez Cabrera
Hace ya muchas décadas que La Unión dejó de ser el pueblo que recordaba aquellas localidades mineras californianas- a La Unión se la llamó por algún tiempo la “Nueva California”- en la que la población minera se agrupaba a lo largo de la calle principal donde se encontraban los establecimientos necesarios para satisfacer las necesidades de sus habitantes. Algunos de estos pueblos todavía se pueden visitar en la actualidad.
Lejos quedan los tiempos en los que, al abrigo de la prosperidad económica, surgieron en la calle Mayor los lugares de reunión y cafés cantantes en los que los mineros se olvidaban de su duro y peligroso quehacer diario.
En uno de esos establecimientos, el desaparecido Teatro Principal, se podría aventurar que nació hace más de un siglo el flamenco-fusión.
En dicho teatro la diva Emma Nevada (Emma Wixom), precisamente nacida en un campamento minero de la Sierra Nevada californiana, interpretó Malagueñas y Peteneras, que incluía en su habitual repertorio de valses, arias y romanzas. Esto ocurrió en el 1895.
También por aquellos tiempos la eximia María Guerrero ofreció a su público, del teatro Romea de Murcia, cantos (que no cantes) de Malagueñas y Peteneras.
Es de suponer que en ambos casos dichos cantos estarían bastante alejados de los cánones clásicos del flamenco.
A finales del siglo XIX, el número de cafés cantantes había crecido considerablemente, hasta el punto de que las quejas de los vecinos y público en general provocó su clausura por acuerdo municipal de 10 de diciembre de 1900, porque “… se habían convertido en centros de corrupción e inmoralidad, con evidente perjuicio de las buenas costumbres y de la tranquilidad de muchas familias...”.
En El Heraldo de Murcia (29-10-1900) se decía “En virtud de expediente corporativo, el alcalde de La Unión ha ordenado el cierre definitivo y permanente de los cafés de cante flamenco y camareras”.
¡Cuánto ha costado- todavía está costando- disociar el flamenco del vicio y de las malas costumbres!
Siguiendo con éste mínimo apunte de crónica de la Unión es interesante reseñar que cuando en el mismo año en que se ponía la primera piedra del Mercado Municipal, 1903, nació Ramón Perelló Ródenas, que llegó a ser uno de los coplistas mas insignes, junto al célebre sexteto Quintero, León, Quiroga, Ochaíta, Valerio y Solano.
Perelló es autor de varias de las más célebres letras para la copla, de algunas de las cuales se han hecho versiones flamencas notables: La Bien pagá, La Falsa monea, Mi Jaca, Échale guindas al pavo, Los Piconeros, etc
Y, precisamente, fue Perelló el autor de la famosa letra de Cartageneras “Los pícaros tartaneros”, letra que fue cantada por la popular figura de la canción unionense Emilia Benito Rodríguez “La Satisfecha”, cuyo repertorio iba desde la copla al flamenco.
En la actualidad La Unión muestra evidentes signos de progreso debido fundamentalmente, en mi opinión, al Festival Internacional del Cante de las Minas que viene celebrándose desde 1961.
Ese año inaugural se hizo en la Terraza Argüelles y desde 1962 al 1977 tuvo lugar en la Terraza Jardines Mery.
En 1978 el antiguo Mercado Municipal se convirtió en sede del festival y desde entonces lo alberga año tras año.
Éste año La Unión ha querido dedicar el festival a dos personalidades sin las que el festival no hubiera sido lo que es ahora, Pencho Cros y Asensio Sáez, ambos fallecidos recientemente. “Hasta para morirse se pusieron de acuerdo” dijo el presentador del festival Manuel Curao.
Pencho Cros, único ganador de tres Lámparas Mineras, ha sido el intérprete más “jondo” que ha dado el cante minero. Su cante expresaba toda la zozobra del trabajo en las minas, que él vivió en sus propias carnes. Pencho es el referente más genuino del cante de su tierra.
Asensio Sáez - pintor, escritor, ilustrador y académico de la Real Academia de Alfonso X El Sabio- fue creador del festival del cante de las minas, junto con Pedro Pedreño y el entonces alcalde Esteban Bernal.
Sus crónicas del festival contribuyeron decisivamente a su difusión.
Durante quince años, de 1962 a 1974, lideró un grupo de pintores, escultores y decoradores que definieron la estética del festival. En suma, Asensio Sáez ha sido definitivo para que el festival haya llegado a ser lo que es. Se podría decir que La Unión se convierte en un lugar de encuentro durante el desarrollo del festival.
Siempre se tienen múltiples ocasiones de saludar a amigos, aficionados y/o artistas, de todas partes de España – incluso del extranjero – con los que se han compartido algunos de esos momentos inefables que el flamenco proporciona a los que se acercan a él con espíritu abierto y sin prejuicios.
Además, está el ambiente del festival. Aparte de los encuentros mencionados, sustanciados frente a una cervecita, se puede disfrutar de los diferentes “puestos” situados a ambos lados del paseo de la plaza de Joaquín Costa, que conduce a la entrada principal del antiguo Mercado Público.
En dichos “puestos” se pueden reponer fuerzas con buenas tapas, convenientemente regadas, tomar un chocolatito con churros a la terminación de los espectáculos, visitar alguna exposición pictórica o adquirir algún recuerdo.
Recorriendo el citado paseo se me ocurrió que bien se podrían poner en él baldosas con los nombres de los artistas flamencos más significativos, a modo de los que los californianos han hecho en las aceras del bulevar de Santa Mónica en la ciudad de Los Ángeles. Creo que eso añadiría todavía más personalidad a la plaza.
Ahí queda lanzado el guante.
Tras los tradicionales homenajes, presentaciones de libros y entrega de los premios que anualmente se conceden a diversas manifestaciones artísticas relacionadas con el flamenco, el festival ofreció tres espectáculos con el protagonismo del Ballet Nacional (día 9), Miguel Poveda y Rafaela Carrasco (día 10), Antonio Canales y Cañizares (día 11) y una gala flamenca con El Lebrijano, Nano de Jerez, Manuel Cuevas y Manolete (día 12).
No pude asistir a ninguna de estas veladas, pero tengo referencias fidedignas de las buenas actuaciones de Poveda, El Lebrijano y Manolete
LOS CONCURSOS
Las semifinales se celebraron los días 13, 14 y 15 y la final tuvo lugar el día 16.
En teoría el nivel de los semifinalistas era razonablemente bueno. Después, durante las actuaciones algunos no respondieron a las expectativas puestas en ellos.
Es normal, pues al hecho de que el flamenco no es - ¡afortunadamente! – una ciencia exacta, se unen los nervios siempre presentes en un concurso de importancia.
A la terminación de las semifinales varios nombres estaban en boca de los aficionados como firmes candidatos para su paso a la final.

Para el cante eran: Los cordobeses Juan Antonio Camino Wenceslá y Rafael Carlos Espejo Moreno “Churumbaque hijo”, Rocío Márquez Limón de Huelva, Pedro Bermejo Plata “Pedro Peralta” de Cáceres y el granaíno Sergio Gómez Delgado "El Coloraíto" (hijo de Juan Gómez "El Colorao").

Para el baile: La cordobesa Lola Pérez González y el madrileño Alfonso Losa López
Y para la guitarra: Francisco Muñoz Melero “El Tomate” de Huelva, Juan Martín Naranjo de Córdoba, y José Andrés Cortés Fernández de Barcelona.
Como ocurre con frecuencia, no todos los favoritos del público estuvieron en la final.
En cante pasaron los siguientes:
Juan Antonio Camino Wenceslá con Minera, Cartagenera y Soleá.
Jesús Corbacho con Malagueña.
“Churumbaque hijo” con Minera, Cartagenera y Siguiriya.
"El Coloraíto" con Soleá y Farruca.
Rocío Márquez con Minera, Taranta, Fandango Minero y Levantica, y Verdiales.
Salvador Salas “El Potro”, de Portman, con Taranta.
José Villena"Niño de Aurora", de Castellón, con Fandangos de Lucena.
Como candidato al Bordón Minero sólo pasó José Andrés Cortés Fernández Y al Desplante (baile) Concha Jareño y Alfonso Losa.
Camino Wenceslá hizo sus Mineras (dos como es preceptivo) correctas, La Cartagenera estuvo muy bien hecha y por Soleá dijo cinco letras evocando a Alcalá, Frijones y a Ramón el Ollero. Todas con buen compás y bien mecidas.
Jesús Corbacho hizo la Malagueña de Chacón y otra con aires de la Trini. Cantó con gusto pero, supongo que en un loable intento de perfección, alargó mucho algunos tercios resultando tediosos. Percibí en su voz cierta inseguridad y/o nerviosismo.
“Churumbaque hijo” hizo las Mineras perfectas, una Cartagenera bellísima que traspasó el escenario provocando un nutrido aplauso y por Seguiriyas hizo tres estilos jerezanos:
Lacherna, Marrurro y Manuel Torre, las tres sensacionales y tremendamente emotivas.
Contadas son las veces que, en los tiempos que corren, se escuchan Seguiriyas así, ni siquiera en los lugares donde estos cantes se originaron.
“Churumbaque” se mostró como un cantaor muy hecho, con un conocimiento formal de los cantes y con gran capacidad de transmisión. Es de los cantaores que “hieren”. Dió la sensación -ya lo hizo el pasado año- de estar uno o más peldaños por encima del resto de concursantes.
El público le dedicó una ovación entusiasta.
“El Coloraíto” hizo unos bonitos cantes por Soleá con ecos antiguos de Triana: Silverio, Lorente, etc y una Farruca con temple y paladar, quizás un poco lenta.
Rocío Márquez Limón cantó una bella Taranta llena de matices, dos Mineras perfectas de estructura pero un tanto frías a mi juicio, un correcto Fandango Minero, una hermosa y emotiva Levantica muy aplaudida y dos bonitos cantes por Verdiales, realmente fueron la primitiva Malagueña de Juan Breva y el Fandango de Frasquito Yerbagüena
Como es natural a Rocío se le nota su paso por la fundación Heeren, con sus notables ventajas y su inconveniente para aquellos que no tengan personalidad.
Rocío tiene un sello propio que hará de ella, muy probablemente, una destacada cantaora. El público estuvo con ella.
El cantaor local "El Potro" cantó una correcta Taranta evocando a su paisano Pencho Cros.
El “Niño de Aurora” hizo dos Fandangos de Lucena con buen tono y bien dichos.
Ya metidos en el "terreno" de la sonanta, José Andrés Cortés Fernández hizo dos toques, uno por Tarantas y otro por Farrucas, con excelente técnica y buena y segura pulsación.
Y, finalmente, Concha Jareño bailó por Tarantos y Alegrías. Y lo hizo con seguridad, fuerza y buen manejo de brazos y pies, mientras que Alfonso Losa lo hizo por Tarantos y Soleá por Bulerías, derrochando energía, quizás demasiada. Con más contención puede llegar a ser un bailaor notable pues tiene sobradas condiciones para ello.
LOS PREMIOS
La decisión del jurado fue como sigue:
Lámpara Minera: Rocío Márquez Limón más info
2º Premio de Mineras: “Churumbaque hijo”.
Premio de Cartageneras: J. A. Camino Wenceslá.
Premio de Tarantas: Rocío Márquez Limón más info
Premio de Murcianas y demás cantes mineros: Rocío Márquez, por Fandango Minero y Levantica más info
Premio de Malagueñas: Jesús Corbacho Vázquez.
Premio del Apartado Cantes de Málaga, Córdoba, Granada y Huelva: Rocío Márquez, por los Verdiales más info
Premio Apartado A de cante bajo andaluz: “Churumbaque hijo”, por las Seguiriyas.
Premio Apartado B de cante bajo andaluz: J. A. Camino Wenceslá, por el cante por Soleá.
Premio Apartado C de cante bajo andaluz: “El Coloraíto”, por la Farruca.
Premio al cantaor joven menor de 25 años: desierto.
1º Premio de guitarra "Bordón Minero": desierto.
2º Premio de guitarra: José Andrés Cortés Fernández.
1º Premio de baile "Desplante": Alfonso Losa López más info
2º Premio: Concha Jareño Praderas.
Naturalmente respetando todas las opiniones autorizadas quiero decir, en uso de mi libertad de expresión, que la relación de premiados se habría ajustado más a lo escuchado en las semifinales con los cambios siguientes:
Lámpara Minera: “Churumbaque hijo”.
2º Premio de Mineras: Rocío Márquez Limón más info
1º Premio de Cartageneras: “Churumbaque hijo”.
1º Premio de Malagueñas: desierto.
Premio Apartado B cante bajo andaluz: Pedro Peralta, por los Jaleos.
1º Premio de baile "Desplante": Lola Pérez González.
2º Premio de baile: Alfonso Losa López más info
Las razones para estos cambios van, en parte, implícitas en las opiniones expresadas con anterioridad, acerca de las actuaciones de los finalistas.
Respecto de los concursantes que incluyo en los cambios y que no pasaron a la final, Pedro Peralta y Lola Pérez González, Pedro cantó en las semifinales por Mineras, Cartageneras, Murciana y Levantica, Siguiriyas y Jaleos, estuvo a buena altura siempre pero de los Jaleos hizo una verdadera obra de arte, con la ayuda de su acompañante, Perico de la Paula, que es uno de los pocos guitarristas hoy día que no confunde el toque por Jaleos con el de Bulerías.
En cuanto a Lola Pérez que bailó por Tarantos y Seguiriyas, creo que lo hizo con un arte exquisito, bellos movimientos de brazos y de su flexible talle, además usó los pies con mucha propiedad y sin exageraciones.
También destacaría los toques que hizo en la primera semifinal el joven
Juan Marín Naranjo "El Juani" de Taranta y Zapateado. Estuvo flamenquísimo
e inspirado. Confirmó, para el público que no para el jurado, la buenísima
impresión que dejó el pasado año.
También es de destacar la labor de los guitarristas del festival: Rosendo
Fernández y Antonio Muñoz. No es nada fácil acompañar a tantos cantaores
diferentes y hacerlo de bien para arriba.
Considerado en conjunto – homenajes, presentaciones, premios, espectáculos y concurso – el festival de éste año ha mantenido su buen nivel habitual.
No obstante me gustaría señalar que el concurso está pensado no solo para descubrir nuevos valores (labor que reconozco muy importante y que ha cumplido en repetidas veces y seguro que seguirá cumpliendo) sino también, y creo que principalmente, para premiar a aquellos concursantes que lo hayan hecho mejor.
No quiero dejar de reseñar el comportamiento del público, guardó un respetuoso silencio durante todas las actuaciones y aplaudió con fuerza y buen criterio lo mejor de ellas.
Sólo al anunciar algunos de los premios, sobre todo el de la Lámpara Minera, un grupo de “disidentes” no estuvieron de acuerdo y protestaron ruidosamente gritando el ya clásico "tongo, tongo".
José Luis Gálvez Cabrera
Agradecimientos.-
A. Quiero agradecer a Conrado Medina, asiduo al festival y director del programa flamenco “Oído al Cante” de la Universidad Politécnica de Valencia su colaboración.
B. Bibliografía: Revista “Lámpara Minera” nº 1, Segunda Época, Agosto 2008, Articulo “Salpicón Flamenco”, autor Francisco J. Ródenas – Cronista Oficial de La Unión.
|
|
|