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No está todo el Pescao vendido
Por Guillermo Morán
Hubo uno, con la curiosa costumbre de darse pataítas sobre las bocas del alcantarillado vallisoletano, que ya dijo, a sabiendas de que sabía, que en todos lados cuecen habas. Por cocer, cuecen (ya) hasta en la castellana cuidad de Palencia, que por tan ajena se ha tenido a la geografía jonda. Cuecen, en un puchero de barro, al calor de una fragua ignota: la de
Enrique Lozano "El Pescao".
La primera vez que oí mencionar el nombre de Pescao, fue entre las elogiosas palabras de un buen amigo e igual de buen aficionado. Debo reconocerlo, no pude evitar cierto escepticismo etéreo y, eso sí, una curiosidad definida y concreta. Al poco tiempo tuve ocasión de asistir a un recital suyo en el
Café España (Fuente Dorada, 8 Valladolid). Hará de esto dos, tres o cuatro años ya. El
Pescao. Ay lo tiés. Prácticamente un desconocido. Voz de arcaico metal extraterrestre, llegado con no sé qué aerolito, y personalidad (pero que muy personalísima) sin atisbo de artificio. Un cante de una sinceridad sobrecogedora, con infinitos matices melódicos que, incomprensiblemente, redundan en una sobriedad monolítica. Fue ésta una primera impresión que el tiempo se encargó de reforzar. Acojonaíto me tiene.
Luego -como siempre en la cresta de la ola- me enteré de que tenía un disco (1) desde hacía unos cuantos años y, posteriormente, conocí su colaboración, en la obra de Curro de Jerez,
"Guitarra Suena". El poder oír sus grabaciones me permitió un enfoque más racional de su cante. No sólo es puro y original -ergo flamenco-, sino que, además, es un cante cabal, con raíz. La profunda raíz de un arbusto paramero, hendida en lo geológico que tiene el cante, distando abismos de algún sauce prefabricado que anda por ahí suelto, cuyos ridículos y atrofiados apéndices inferiores apenas si rayan un humus plutócrata y artísticamente yermo. Nótese (y así salimos un poco de mi opinión personal) que en el disco de Curro de Jerez, se le confía un papel tan importante o más que el que ahí desempeñan
Morente o Manuel Agujetas: el guitarrista le confía la interpretación de las cabales de Serna, el cante que dejará el nombre de su propio padre cincelado, por siempre, en el imaginario del cante. Y, por cierto, hay que admitir que el resultado es de una singular perfección y belleza.
El peso de El Camarón, tal y como queda reconocido en algunas de sus letras, está presente en su cante de manera recurrente, con la feliz circunstancia de que no cae en el chabacano calco a la que tan acostumbrados estamos. Como hacen los cantaores de verdad, se acuerda, pero no imita.
Es un cantaor largo, largo de perderse y que muestra cierta inclinación por determinados cantes que no son habituales ya en los repertorios más comunes, como las bamberas. Son habituales en sus apariciones en escena la totalidad -o casi- de los palos básicos, con múltiples variantes de los mismos. Riquísimo repertorio. Es una nota característica y curiosa suya, la querencia que muestra hacia las sevillanas como palo festero. En su interpretación, muy alejada del uso comercial que del estilo se ha hecho, volvemos a lo corralero y ralentizamos el compás, lográndose algo que bien podríamos llamar "sevillanas pa escuchar". Un cante que ha sido empleado por muchos y muy grandes maestros y que muy bien se haría en rescatar y recuperar para el flamenco.
Finalmente, Enrique Lozano, escribe sus propias letras, letras de un cantaor, que encuentran una cabida milimétricamente medida en los tercios del cante y que recogen la idiosincrasia del estilo correspondiente de manera natural. En algunas ocasiones son adaptaciones de coplas populares y en otras parecen provenir, e-xnovo, de su cuño:
Yo tengo una herrería
que la heredé de mi pare
donde consumió su vía
al compás de los metales.
(Martinetes)
Tengo entendido que no es demasiado complicado escuchar un recital suyo por los
Madriles. La próxima vez que lo vean anunciado cerca donde estén, vayan a verle, aunque les suponga un pequeñoesfuerzo, vale la pena.
Es el Pescao un cantaor de una sola pieza.
Valladolid, febrero de 2004
(1) Enrique Lozano "Pescao". Gitano de Tierra Adentro, La Soleá Discos - Manzana Producciones Discográficas LMCD-2. Grabado en directo en La Soleá, Madrid, en agosto de 1994.
Guillermo Morán
Escrito
especialmente para la Asociación Cultural Triste y Azul "Cabales en
la Red", prohibida toda reproducción parcial o total sin la
autorización de su autor.
Ahora
escuchemos unos cantecitos del Pescao
Seguiriyas
Sevillanas
Tientos - Tangos
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