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Entrevista en Buenos Aires
a
ENRIQUE MORENTE.
por
Jorge F. Pinamonti y Gabriel Vaudagna
- ¿Porqué se dedicó al cante flamenco?
- Porque no tenía otra cosa que hacer (risas). El destino... Hay muchas cosas que hacer en la vida y, seguramente, más importantes que cantar flamenco. Pero te lo piensas dos veces cuando te levantas una mañana y dices: yo para que voy a ser 'el gamberro por ahí', entonces te pones a cantar.
- Una vez que eligió el flamenco como medio de expresión, también es evidente, con el tiempo, que eligió la libertad para expresarse.
- Eso fue posterior. Yo llevaba muchos años cantando como profesional. Sí es verdad que la libertad para mí era decisiva, porque me ha decidido en muchas cosas.
- Y ahora, ¿qué tan atado está al flamenco, es cuestión de perder libertad?
- No, una vez que metes la pata ya tienes que seguir adelante. Pero sí es verdad que cada vez amas más lo antiguo, lo tradicional y recuerdas la memoria de la tradición del cante jondo. Prácticamente ningún trabajo mío ha estado fuera del cante jondo. En el fondo soy un cantaor clásico porque yo concibo el cante de otra manera. No recuerdo ninguna actuación mía, excepto alguna colaboración especial en alguna obra, donde no haya cantado por soleá, seguiriya o por tarantas.
- El flamenco tiene una tensión entre la tradición y la renovación. En su caso, lo que más se ve en lugar de tensión, es un diálogo muy asimilado que ha encontrado una forma de expresión actual.
- Se ha hablado mucho de renovación. Yo creo que las artes pegan un salto por sí mismas, ni por los artistas siquiera, sino por su propia naturaleza. Lo que pasa es que nos apuntamos los tantos los más listillos (risas). Es ley de la naturaleza, no puede cantar de la misma manera un cantaor que no ha salido de su pueblo o alguien que está todos los días arriba de los aviones. Pero, ¿qué hacemos?, ¿jubilamos a ese señor que anda en los aviones y nos quedamos con el que está todo el día recogiendo peras y nada más que peras..? A mí me gusta mucho viajar en avión.
- ¿Qué lo motiva a buscar otras expresiones fuera del flamenco para enriquecerlo?
- Yo no trato de enriquecer el flamenco, ese no es mi propósito inmediato, trato de hacer las cosas bien para, al menos, no empobrecerlo. Lo difícil es hacer un disco para enriquecerlo, aunque uno pueda enriquecerse y desahogarse.
¿Qué hace que tome ese camino de riesgo en función de perder una posición que está consolidada?
- Es cierto, yo no tendría necesidad de complicarme la vida, pero muchas veces la necesidad te la marca tu propio camino.
- ¿Está sentido como una necesidad propia o una responsabilidad con el arte que uno hace?
- No. Siempre es personal. El problema no son los demás, sino uno mismo.
- ¿Porque no canta para baile?
- Empecé muy pronto de solista. En varios tablaos le canté a Carmen Mora, a Manuela Vargas durante mucho tiempo. Me gusta muchísimo el baile, soy un enamorado. Pero realmente empecé de solista muy pronto. Si lo tengo que hacer lo hago, lo que pasa que yo me dedico a hacer mi propio árbol de pascuas.
- Hay un aporte personal suyo, que es la poesía culta al flamenco que se nutre de coplas populares y eso ha sido desde Miguel Hernández hasta su último trabajo con Lorca...
- Yo tuve un maestro en eso que era Pepe de la Matrona, era muy exigente y con mucho rigor en cuanto al texto y a la poesía flamenca, sabía muchísimo y casi siempre las conversaciones eran a diario alrededor de las letras. Eso me ha marcado mucho, afortunadamente, y de ahí he pasado mi afición a la poesía culta yo conocí antes la letra del cante al preocuparme y haberme dedicado pasionalmente mucho tiempo a eso.
- Debe tener que ver con la forma de interpretar, porque al entender la letra uno sabe qué canta, en cambio cuando no la respeta, no sabe qué está diciendo.
- A mí me da mucho coraje cuando oigo cantar a cantaores buenos o a cantantes y no saben qué es lo que están cantando, se guían por la melodía o la expresión rítmica, entonces hay veces que se está cantando generalmente bien una idiotez.
- Hoy día, se escucha cantar una melodía suya con letra de Lorca como
popular, es el estribillo de 'poema del tiempo', ése es un mérito suyo
el que se vuelva una melodía popular, como pretendía Manuel Machado.
- Ese es un poema de 'Así que pasen cinco años' de Federico, lo hice por encargo.
- Me refiero a que después de que lo grabó usted, lo han tomado y se volvió popular.
- Han hecho bien. Es bonito. Me da coraje cuando los autores se ponen mal si le usas su obra. Si yo le hiciese una denuncia por cada cante que me han robado necesitaría muchos abogados... (risas) A mí me gusta cuando un artista bueno toma mis letras
- En 'El lenguaje de las flores', de su último disco, hasta que aparezca Africa, Cuba, Caí..
- Sí, ahora hemos interrumpido esa grabación hasta marzo que lo retomaré. Han pasado muchas cosas, se fueron algunos músicos de España y empecé otra idea discográfica que llevo el 30 por ciento grabado.
- Le decía, en "El Lenguaje de las flores" hay una parte como una línea melódica que se parece a un tango argentino que hace Bernardo Parrilla al violín. Tiene todo el aire de un tango argentino.
- Ah, sí. En la segunda versión que toca Tomatito, está basado en guitarras argentinas.
- La forma de tocarlo parece un tango argentino.
- Sí, está buscado eso. El arreglo lo hizo la Barbería del Sur.
- Todas las incursiones que hace sobre el cante, ¿hasta dónde se puede llegar sin que deje de ser cante flamenco?, ¿hay alguna limitación?
- Si deja de ser flamenco ya hay que hablar desde el género que incluya la creación. Para mí, lo que se haga tiene que estar muy ligado con el cante jondo, salvo alguna colaboración especial. Pero si parte de mí, tiene que partir desde el cante jondo.
- En algunos temas suyos se escuchan como en segunda línea otros ritmos, como en 'Negro Bembòn' una vidalita detrás...
- Sí, porque me gusta superponer muchas veces esos sentidos. Como en la saeta de la 'Casa Museo', es a varias voces porque yo soy muy pasional de la semana santa aunque sea ateo. Voy todos los años, y me pasa que un cantaor está cantando una saeta, y en la calle de al lado otro también canta y se superpone; me pasó como espectador y cuando canté. Eso me gusta reflejar en el disco. A mí me duele cuando algunos críticos dicen que eso no es cante flamenco. Claro que no estoy haciendo la malagueña del Mellizo es otro cante...
- A veces la lucha es tremenda contra la ignorancia o contra los que no le permiten al flamenco que siga vivo. La pureza del flamenco ...
- ¿Qué es la pureza? ¿La pureza es la sinceridad o es algo que colocamos en una cómoda?
- ¿Cuál es el cantaor que más le gusta?
- De los jóvenes: Arcángel, Miguel Poveda, Duquende.
- ¿Cuál es el disco que no se puede perder ningún flamenco?
- No hay uno sólo. Afortunadamente hay muchos, pero te puedo decir discos que he escuchado por temporadas: a Chacón, a Marchena, Tomás Pavón, a la de los Peines.
- ¿Es fácil producir un disco para otro?
- Yo no soy productor, produje el disco de Estrella porque es mi hija y se jugaban muchas cosas. Era el primer disco.
- ¿Había muchas expectativas con ese trabajo?
- Claro, y yo sabía que si no estaba me iba a llevar muchas ostias si era malo. Durante la grabación tuvimos discusiones y, en conversación como papaíto y como hijita, le dije que debería elegir otro productor, el que ella quisiera. Se le pasaba el enfado y volvía... Creo que hemos acertado porque la línea que elegimos para Estrella es la de la cantaora, a pesar de las contrariedades, mis indicaciones han sido acertadas. Estrella es una persona que puede cantar cualquier género, pero mi teoría era que hay muy buenas cantantes de otras cosas, pero cantoras, no tantas. Aquí hay que decidir - le dije- si quieres ser cantaora y yo te produzco el disco, pero si quieres ser cantante hay que buscar otro productor mejor.
- ¿Se esperaban el éxito que tuvieron con el disco?
- No tanto. Yo sabía que si hacíamos un disco sobrio iba a ser un buen disco, había expectativas por el nombre pero a la hora de la verdad no hay papaito que valga. El único mérito es el de ella.
Nos inclinábamos por la comercialidad o por el cante jondo.
- ¿No hay en España una idea del flamenco que se hace fuera de España.?
- Siempre ha habido visitas largas y artistas que se han quedado a vivir en Argentina. Sabemos que Ramón Montoya ha tenido un éxito tremendo cuando vino, como Carmen Amaya y Pepe Marchena, Esteban de Sanlucar; y sabemos que hay una tradición, no es sólo un fenómeno actual.
- ¿Cómo llegó al Festival de Rosario?
- Por una iniciativa de 'Tato' Rebora, que es el creador del Festival de Tango de Granada, él es de por aquí y se le ocurrió crear un Festival de Flamenco como contrapunto de aquél. Por eso vinimos todos de Granada.
- ¿Qué piensa de Camarón de la Isla?
- Un genio.
- ¿Y Paco de Lucía?
- Otro, es gente a la que le debemos mucho. Lo que hizo Paco es impagable.
- ¿Quién es el bailaor/a que más le gusta o con quienes trabajó?
-Trabajé con Manuela Vargas, Carmen Mora. Pero es difícil nombrar de las jóvenes la que más me gusta, porque traicionas siempre a alguien. Este chico que vino con nosotros Luis de Luis baila muy bien y hay uno en Sevilla que a mí me gusta que es Israel Galván, también La
Yerbabuena.
Jorge F. Pinamonti
Gabriel Vaudagna
Entrevista
publicada en la revista "Contratiempo" Buenos Aires -
Enero/Febrero 2003
Derechos
Reservados - Prohibida su reprodución total o parcial.-
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