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Conferencia sobre
la Serranía de Cádiz y sus cantes
Circuito "Caminos del Flamenco" de la Diputación de Cádiz
Peña Flamenca de Grazalema, 26 de mayo de 2001.
por José María Castaño.
1.- Introducción:
En la misma medida
que podemos establecer una geografía orográfica y política
de nuestra región andaluza, podemos hacerlo con una geografía
flamenca. Aunque esta es menos precisa que la anterior, bien es cierto
que, podemos señalar unas comarcas o zonas cantaoras que han generado
una serie de estilos del flamenco, teniendo en cuenta que también
el paisaje es importante a la hora de la configuración de las distintas
y variadas formas de entender el fenómeno flamenco, pues, no es
lo mismo vivir frente al mar, en la campiña o entre las escarpadas
montañas de la Sierra.
Tanto en una geografía como en otra, nuestra provincia de Cádiz
se presenta como un lugar privilegiado por su variedad y por su hermosura.
En los cantes podemos significar tanto de lo mismo, pues, ninguna provincia
andaluza ha sido en su conjunto tan decisiva a la hora de ofrecer tan
fragmentada visión en la historia del flamenco, aportando más
que ninguna otra en cuatro zonas bien diferenciadas. Las que pertenecen
a Cádiz y Los Puertos, El Campo de Gibraltar, Jerez y su campiña
y la Serranía Gaditana. Como es lógico, por estar en esta
hermosísima villa de Grazalema me voy a centrar en la última
zona o comarca reseñada, con especial atención a su entorno.
De principio, hay que afirmar que los pueblos de la serranía
gaditana han sabido como pocos no sólo en nuestra provincia, sino
en toda España mantener en plena vigencia un riquísimo folclore
que ha ido amasando en los romances, romancillos, coplas y villancicos
pertenecientes al cuerpo lírico pan-hispánico. Tan es así,
que son numerosísimos los informantes a los que se le han recogido
estos romances en pueblos como Arcos, Bornos, Villamartín, Villaluenga
del Rosario o Grazalema, cuya contribución al levantamiento del
cuerpo lírico hispánico en el sur de la península
ha sido más que fundamental.
Como quiera que el flamenco se ha nutrido principalmente del folclore
andaluz, es lógico que el flamenco generado en estas zonas haya
tenido mucho que ver con el aflamencamiento de formas folclóricas
como iremos viendo a lo largo de esta ponencia. En aras a contextualizar
estas palabras, hay que hacer necesaria mención a la influencia
que han tenido las localidades integrantes de la ruta de los pueblos blancos.
Así ocurre en Arcos con Jerez, en otros pueblos por su cercanía
al sur de la provincia de Sevilla, otros con el campo de Gibraltar o esta
zona alta de la sierra de Grazalema con la cercana Ronda. Del mismo modo,
hay que señalar dos elementos que van a configurar buena parte
del repertorio de la serranía, la abundancia de elementos pastoriles
y ganaderos que posiblemente contribuyan a la generación como tal
del cante por serranas y la localización histórica de los
antiguos bandoleros que surcaban con sus cuadrillas esta hermosa geografía,
y que inspiraron no pocas coplas populares y flamencas de nuestro repertorio.
Dicho lo cual, atendamos a los estilos que posiblemente (y digo posiblemente
porque en el flamenco nada se puede asegurar de modo absoluto) han tenido
a nuestra serranía como cuna o madre.
2.- La Serrana
Por alusión
etimológica del vocablo, comenzamos con la serrana. En la
actualidad hay una localidad que se atribuye la paternidad del estilo
que es Prado del Rey. Si nos atenemos a sus cadencias, escalas melódicas
y sobre todo el tema de sus coplas es más posible que la serrana
como cante pertenezca más bien a toda la serranía que a
una sola población.
La Serrana como forma poética la vamos a encontrar en unas
formas simples llamadas serranillas en algunas composiciones del Arcipreste
de Hita y en el repertorio de antiguos trovadores. Pero a la que nos vamos
a remitir como origen de la serrana como posterior estilo flamenco es
a una posible canción popular andaluza que se aflamenca a mediados
del s.XIX tomando como suyos los toques que pertenecen a la siguiriya
y su familia aunque con la particularidad de tocarse por arriba o en MI.
Estas adaptaciones flamencas son muy normales en la época que podríamos
llamar de la integración. Este proceso que se ha dado en otros
muchos cantes como la bambera a la cual nos remitiremos llegado el momento
consiguen crear un fenómeno nuevo que una vez aflamencado poco
va a tener que ver con su procedencia. Como prueba de cuanto decimos tenemos
el documento de Estébanez Calderón que en sus escenas Andaluzas
nos habla en 1847 de las "modernas serranas" que aparecen en
la canción de Joselito "El torero".
No obstante, aunque toda la temática de la serrana apunta al
ámbito rural de la sierra, su máximo difusor fue el sevillano
Silverio Franconneti, que parece ser su máximo definidor del estilo,
dejando incluso un orden en la estructura de los cantes, que es la siguiente:
como preparación la liviana, serrana con macho y cierre con la
siguiriya de cambio de María Borrico.
Alrededor de 1865 aparecen en un escenario público. Las canta
Silverio Franconetti en Jerez y en San Fernando, pero va a ser en Córdoba
donde la va a popularizar de tal forma que se va a enraizar definitivamente
en el tejido cantaor cordobés. Tanto es así, que esta capital
se atribuye la paternidad del estilo, aunque datos aportados por José
Navarrete nos indican que Silverio las tenía en su repertorio muchos
antes (1847) de aparecer por Córdoba. Algo tuvo que ver en ello
el escritor y poeta Ricardo Molina en el intento de dar a Córdoba
un cante más a los pocos que tiene propios.
Otro de los enclaves, que digamos de forma coloquial pugna por la
paternidad de la serrana es Ronda. Cosa lógica por otra parte,
si pensamos que la ciudad de los toreros es una capital serrana y un foco
importante en la generación de distintas formas flamencas. Y porque
el término serrano o serrana, muy empleado en las coplas flamencas,
es más lógico que se le adscriba a los moradores de la serranía
que de una ciudad ribereña del alto Gualdalquivir. Puede ser concluyente
en este aspecto la temática extraordinariamente serrana de las
letras como la alusión constante a corderos, ovejas, pastores,
bandoleros, tomillo.......
Otros intérpretes que podemos citar son Gallardo de Morón,
paisano y seguidor de Silverio, Don Antonio Chacón que al parecer
recogió una versión de El sota de Jerez que nunca grabó
y Antonio Silva "El Portugués" de origen onubense.
3. - La Bambera
de Arcos
Un proceso parecido
al de la serrana lo encontramos en la bambera de Arcos. Es decir, un proceso
de aflamencamiento a partir de una canción de origen popular que
toma los ritmos y toques de un estilo o familia de estilo. Si veíamos
que la serrana asumía los toques por siguiriya en MI, la bambera
va a acogerse a los moldes de 12 tiempos de la soleá bailable.
La bambera es un vocablo que bien puede devenir de bamba o bamboleo
como descripción lingüística de la acción de
columpiarse. Esta canción proveniente del rico folclore arcense
era en su origen de las llamadas de galanteo, como bien afirman sus coplas:
Sube niña a la bamba/ que te voy a columpiar....
Pero, en el proceso de consolidación de este cante como flamenco
aparece una figura clave que no sólo la va a definir sino que la
va a popularizar entre el gremio flamenco. Hablamos de Pastora María
Pavón Cruz, la "Niña de los Peines", quien respetando
las escalas melódicas de la antigua canción y su donosura
la impregna de ciertos humos soleaeros un poco aligerados, cercanos a
la soleá bailable.
También podemos atribuir a Arcos de la Frontera, una variante
de saeta llana o saeta vieja de Arcos. Igualmente se constata una siguiriya
que Lebrijano ha grabado con el nombre de siguiriyas de Arcos, pero no
es más que el producto de la fantasía de este cantaor y
de las casa discográficas que le han puesto nombre, tan sólo
por comenzar: "En Arcos de la Frontera/un rayo cayó..."
4.- La Petenera
de Paterna de la Rivera
Es quizás
uno de los palos del flamenco más controvertidos, pues ni siquiera
resulta del todo claro que la petenera tenga su cuna exclusivamente en
Paterna de la Rivera. Hay muchas teorías y todas incluyen dentro
de sí tantas verdades como contradicciones. Vayamos una por una:
- No es del todo
cierto que la petenera provenga de las músicas judías
sefardíes, lo que contribuyó en parte a su halo de superchería.
Se ha venido vinculando con ellos porque una de las letras más
frecuentes era la de "Dónde vas bella judía".
Estudios recientes han demostrado que este fragmento posiblemente provenga
de una zarzuela. Esto normalmente ocurre por construir teorías
basándose exclusivamente en las letras. No obstante, en ciertas
comunidades sefardíes de los Balcanes e Israel la utilización
de ciertos compases alternos propios de la petenera.
- Por otro lado,
estudios cada vez más consistentes sitúan a la petenera
como un estilo de ida y vuelta. En efecto, existe una región
de América Central entre el norte de Guatemala y el sur de Yucatán
que se llama Petén y sus habitantes peteneros y peteneras, al
igual que sus canciones. De hecho, Turina musicalmente las asemeja a
las Guajiras. Incluso Demófilo comentó que parecía
más un punto cubano que un cante gitano. También se encuentran
peteneras, como ellos mismos la llaman en Argentina, en el Golfo de
México y en la misma Habana. Y esto es así porque al parecer
una tonada peninsular viajó a América con los conquistadores
y volvió para aflamencarse definitivamente allá por la
época del café cantante. De hecho en 1803 aparecen en
programas de teatros, curiosamente por una intérprete española.
- Por último,
tenemos la adscripción a nuestra serranía gaditana y más
concretamente a Paterna de la Rivera. Si bien es cierto, que la petenera
no se deja encasillar por ninguna de las hipótesis reseñadas,
Juanelo y Demófilo aluden a la existencia de una legendaria mujer
llamada La Paternera que el mismo Juanelo dice que escuchó de
joven (¿) y que el nombre del estilo no deja de ser una maldeformación
fonética de paternera a partenera y petenera. Aunque esto no
es suficiente, tenemos un dato que vuelve a colocarnos entre las cuerdas
de la duda y es el romance, posiblemente del XVI, llamado "Monja
contra mi voluntad" que José Reyes El Negro del Puerto lo
dejó impreso y que le fue transmitido por su padre Juan de Los
Reyes, que era conocido como Juan Paterna por ser natural de la localidad
gaditana. Este romance es cantado en un tono de peteneras asombroso.
El Negro afirmaba que ese cante era de sus gentes de Paterna.
Sea como fuera, la
verdad es que el estilo perdura hoy día gracias al enorme esfuerzo
de nuestros hermanos paterneros y su anual concurso que potencia la práctica
de uno de los más bellos palos del acervo flamenco.
5.- La soleá
de la sierra de Grazalema de Joselero de Morón
En 1975 para la
casa Movieplay, Joselero de Morón graba una soleá que titula
"soleares de la sierra de Grazalema". Algo que no deja ser curioso
por cuanto el cantaor utiliza en la misma estilos de Lebrija, Triana,
Alcalá, Utrera y Cádiz. ¿Cuál es el motivo por tanto
que hace que le dé este título?. Posiblemente la utilización
de unos tercios de Francisco Amaya. El tocaor Diego el del Gastor le apunta
"dale el aire de mi padre" y "anda, Luis, el cante de mi
padre" y que en el principio de la grabación el cantaor le
dice a su hijo "Diego, estos cantes son de la sierra de Grazalema".
La explicación la podemos encontrar en Francisco Amaya, que
era el abuelo paterno de Diego del Gastor. Aunque no se sabe el lugar
exacto del nacimiento ni la fecha concreta, es muy posible que naciera
aquí en Grazalema, pues el padre de Diego, Juan Amaya Cortés
era de esta bella localidad o a lo más de la cercana Ronda donde
tenía parientes como Ana Amaya Molina, Anilla de la de Ronda. El
hecho de ser abuelo de Diego Amaya Flores que vivió entre 1908
y 1973 nos hace suponer que nacería hacia 1860.
Otro de los cabos que quedan por atar es su simiente trianera y su
aparición más tarde en la serranía. A mediados del
pasado siglo es posible que fuera depositada allí por Enrique Ortega,
seguidor de la escuela trianera y quien, al parecer, introdujo el famoso
"arza y viva Ronda" en el remate de la caña. Debemos
tener presente la vinculación de los Ortega al mundo taurino y
Ronda como Ciudad de los toreros.
También es posible, y estamos hablando de suposiciones más
o menos cercanas, de que fuera llevaba allí por Anilla la de Ronda
que de joven cantara en el café del Burrero o que le llegara de
Juan Breva, quien utilizaba este tipo de soleá, cantaor veleño
con el que coincidiría tantas veces en los cafés cantantes
de la época.
Curiosamente, el único que ha grabado esta soleá es
Luis Torres, Joselero de Morón, cuñado que fue de Diego
el del Gastor. El mismo, en una entrevista concedida a la revista Candil
de Jaén, en su número 9, correspondiente a mayo-junio de
1.980, en su página 20 afirmó. "esa soleá que
yo llamo de la sierra de Grazalema, que era de los padres de mis suegros".
De ser así, Grazalema y su comarca bien pudiera presumir de
haber aportado al amplio campo de la soleá una propia generada
por los antepasados de Diego del Gastor que muy posiblemente fuera de
aquí.
Como epílogo, hay que admitir que junto al riquísimo
folclore que reseñábamos al principio conservados entre
estas escarpadas peñas, se localizan algunas variedades de fandangos
comarcales que comparten con Ronda su carta de naturaleza. Gracias.
José María Castaño.
Jerez, 26 de mayo
de 2001.
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