Algunas observaciones
sobre la cultura y la “efectividad” gitana.
Por Miguel Mendiola
Aclaración:Este ensayo sobre la cultura gitana es un
compendio de varias observaciones apuntadas hace mucho tiempo en un viejo
y ya mugroso cuaderno, basadas en mis propias experiencias y conocimientos
personales que se limitan a los gitanos andaluces y mayormente
sedentarios. En ninguna forma pretendo extender estas opiniones a la
cultura gitana de otras regiones o países aunque firmemente creo que los
principios que aquí expongo pueden aplicarse igualmente a todos los
gitanos, no importa de donde procedan, con algunas modificaciones
lógicas. Alguien me señaló que algunos términos que
uso, tales como “cultura circular” y “cultura lineal”, tienen raíces
antropológicas. Dios me libre de querer meterme en un campo en el cual no
tengo ni idea ya que mis conocimientos antropológicos son muy
limitados. Cuando usé estos términos por primera vez, o
no sabía o no me acordaba que los antropólogos substituyen mi “circular
por “colectivista” y mi “lineal” por “individualista”. Sin embargo estos términos antropológicos son
un tanto ambiguos y a veces también se usan para indicar culturas o
sociedades “socialistas” o “capitalistas”. Para evitar connotaciones
políticas he preferido continuar usando mis propios términos, aparte de
que me suenan más simples y menos “gadje”. Y siguiendo con este pensamiento de
simplicidad, no he corregido los apuntes originales aunque sí he añadido
algunas cosas. Muchos de estos apuntes ya los he usado en otras ocasiones
incluyendo algunas de las conferencias que he dado en universidades y
otras instituciones de California. En lo posible, o quizás porque no sé
hacerlo de otra forma, he usado un lenguaje simple y al grano, evitando
palabras esotéricas o técnicas excepto cuando eran estrictamente
necesarias.
La cultura gitana La gitanidad
es un calidoscopio social tan maravilloso como mágico donde encontramos
sanas contradicciones sicológicas. Pero antes de intentar descifrar en qué
consisten estas contradicciones o cuales son las virtudes y defectos de la
“Romipen” o cultura gitana, creo necesario explicar lo que entiendo por
“cultura”. De una forma simple, la defino como el conjunto de
normas, costumbres y tradiciones seguidas por una colectividad o grupo
social que han ido forjando, a través de generaciones, un carácter
distintivo, una forma de ser que lo diferencia de otros grupos. Esta
diferencia se demuestra en la forma de expresarse, en el idioma tanto como
en las expresiones laborales, artísticas, espirituales o filosóficas. El Hombre necesita la cultura porque es un ser gregario
por naturaleza, un ser social, un “animal político”, como diría
Aristóteles y contrario a lo que dijo Thomas Hobbes. Necesita por tanto
pertenecer a un grupo social estable donde se sienta cómodo y
emocionalmente seguro. A medida que una cultura se va perdiendo o empieza una
erosión de sus cimientos, sus miembros empiezan también a experimentar una
serie de problemas físicos y sicológicos (como veremos más tarde). Al
igual ocurre con individuos que pertenecen a culturas pobres en
tradiciones y costumbres, o culturas que se van alejando de la definición
dada anteriormente. Dentro de esa definición, distingo dos clases de
cultura:
Lineal.- Lo importante es el individuo, la
independencia, el progreso económico, social y tecnológico. La comunidad
queda relegada a segundo lugar y tanto la familia como la comunidad son
importantes en cuanto a lo que puedan contribuir al éxito individual. Pero ésta es una clasificación simplista. En realidad
no existen culturas puramente lineales o circulares. Todas son espirales
de Arquímedes más o menos cerradas y de aperturas más rápidas o lentas.
Por ejemplo, la cultura gitana es una espiral tan cerrada y lenta en su
apertura que prácticamente se puede considerar como un círculo, y por eso
la llamo “circular”.
La cultura de Estados Unidos es un ejemplo de cultura
lineal, donde el amor filial existe en un principio (puño del bastón) pero
muy pronto los familiares empiezan a despegarse y se van apartando en
busca de su propia independencia e individualismo (la vara del
bastón). No es raro en este tipo de cultural lineales encontrar
a padres e hijos que solamente se ven una vez al año, parientes que no se
conocen, etc. Mientras que en la cultura gitana ocurre precisamente
lo opuesto. El individuo vive y muere por su familia. La familia es el fulcro y la palanca de la vida del
gitano. Es el fulcro porque es el punto centro que le da equilibrio; es la
palanca porque es la máquina que lo mueve, que lo motiva. Los miembros de una cultura circular, como la gitana,
se podrían representar como los radios de un círculo. Quizás no sea tanta
coincidencia, como puede ser magia, que la Romipén pueda representarse por
la imagen de la rueda de un carro. Después de todo, los símbolos son parte
de las culturas circulares.
Los símbolos también tienen su lugar en cultural
lineales pero en menos calidad y duración. Por ejemplo, -aunque la analogía sea un tanto simple y
superficial- puedo asegurar que las imágenes de una cultura milenaria, la
imagen de una Giralda, una estampa del Rocío, etc., producen efectos
muchos más profundos en una cultura circular como la andaluza que las
imágenes de una ciudad o de un Elvis Presley puede producir en una cultura
lineal como la de Estados Unidos. Todo es relativo, y es cierto que el soldado
norteamericano que recibía una foto de Marilyn Monroe durante la segunda
guerra mundial, sentía las emociones propias de su tierra. La imagen de un
MacDonalds o de un famoso jugador de baseball puede evocar recuerdos muy
queridos de la patria. No hay dudas que las emociones son fuertes. Pero incluso considerando esa relatividad, no creo que
pueden ni siquiera empezar a compararse con las emociones de un emigrante
andaluz que lleva varios años sin ver a su pueblo y le mandan una estampa
del Rocío o una foto de la feria del pueblo. Esto se extiende a otras particularidades como por
ejemplo las connotaciones de ciertas palabras. Por ejemplo, la palabra
“friend” en inglés, literalmente se traduce como “amigo” en español. Pero
puedo opinar, porque conozco bien las dos lenguas, que los significados
son muy diferentes. “A
friend”, en Estados Unidos, y debido a la movilidad la dinámica y sobre
todo a la superficialidad de las relaciones en esta cultura, dura menos
que una saliva en una plancha. La palabra “friend” esta más cerca en
significado a lo que nosotros entendemos como “conocido” que a la
traducción literal de “amigo”. En nuestra cultura, por el contrario, un “amigo” es por
lo general alguien a quien conocemos bastante bien, por muchos años, y a
quien apreciamos hasta el punto en que en algunos casos lo consideramos
como si fuese un hermano. Naturalmente que hay excepciones. Pero en
general, los sentimientos son más profundos, y por eso repercuten hasta en
la forma de expresión, en cultural circulares que en las lineales. La explicación, muy mía y muy personal, la encuentro en
la diferencia en substancia (o si se prefiere, “calidad”) entre las dos
culturas. Para entender a la cultura gitana tenemos que
comprender bien este concepto de “circularidad” y quizás así más tarde
podremos también apreciar mejor los problemas que el gitano tiene o puede
tener cuando intenta integrarse a otra cultura con filosofía y valores
totalmente opuestos a la suya. Básicamente la más importante diferencia entre una
cultura circular y una lineal es en cómo cada una de ellas trata con el
“yo” y con el “nosotros”. Aunque como ya he dicho no hay ninguna cultura
puramente circular o lineal, y aunque en ambas culturas existen trazos de
colectivismo y de individualismo, es notable la diferencia en valores
entre las dos. La cultura lineal pone el énfasis en los objetivos
personales del individuo. En esta clase de cultura se anima a la
competición, la agresividad, la independencia, la curiosidad, el tomar
riesgos, en el ganar por encima de todo. Las relaciones familiares son cordiales pero no
más. Todo esto tiene una explicación: Si el individuo quiere
tener éxito en la vida, no puede conectarse demasiado con otros que puedan
impedirles ese éxito al exigir deberes y favores quizás en momentos
inoportunos. Esto se aplica a la misma familia. No es raro ver como individuos de esta cultura no
tienen reparos en poner a sus padres o abuelos en un asilo para que no los
molesten ni les impidan cualquier clase de progreso en sus carreras o
profesiones. Prevalece el “yo”, el egoísmo. Las culturas circulares, por el contrario, favorecen
los objetivos del grupo (o familia) sobre los del individuo. Prevalece el
“nosotros”. Este estado es para mí más natural que el anterior.
Creo que las sociedades primitivas, con algunas raras excepciones, eran
circulares. En ellas, la familia nuclear y la extendida permanecen
en contacto. Los niños crecen rodeados de toda clase de familiares
más que dispuestos a cuidarlos. Y ya se han hecho varios estudios
sicológicos que demuestran que esta atención, contacto físico, (incluyendo
un largo periodo de lactancia), etc., produce individuos emocionalmente
más estables y seguros de sí mismos. En la cultura gitana, la familia es lo único, lo más
importante en primer análisis y en
todos los que vengan después porque todo lo demás es un rollo en
comparación. En el momento en que cualquier factor deteriore o amenace
deteriorar la unión y el amor filial, en ese momento se le declara
anti-gitano y se rechaza. Qué tan importante no será este concepto de la familia
que las fuerzas del Mal lo han entendido a la perfección y tan pronto como
entran en poder (tal como los Nazis o la China comunista) lo primero que
hacen es destruir a la familia y suplantarla por el “Estado”. Irónicamente a esto se le llama “colectivismo” y es por
eso que en principio rechacé este término. En nuestra “circularidad”, la cohesividad familiar y el
cariño filial tienen también funciones prácticas. Por ejemplo, en culturas
lineales, cuando a un gachó le entra cualquier “gilinea”, enseguida va a
un teraupista para que lo cure o le dé una pastilla. Entre nosotros
siempre hay un tío, una hermana, un abuelo que enseguida nos pregona y nos
pone más derecho que una vela. En el momento en que siquiera pensamos en
hacer algo que no nos conviene, nos saltan con eso de “Pero, ¿tú estás
chalao o qué?”. Y así nos inculcan vergüenza o miedo a la desaprobación
familiar. Este es un proceso continuo que ocurre en la vida del
gitano de forma natural. Durante la comunicación diaria con la familia se
van aclarando y refinando valores, se van apaciguando miedos y
preocupaciones. Las frustraciones son mundanas y no llegan a más. Y como
consecuencia, es raro que un gitano se vuelva loco y le dé por matar a
catorce. En otras culturas no es tan raro. Por tanto algo
tenemos que es demasiado bueno para perderlo. Pero eso no quiere decir que no deberíamos perder
ciertas cosas. Desgraciadamente el Mundo tiende cada vez más a ser lineal.
El gitano tiene que seguir adaptándose a las circunstancias. No podemos
sobrevivir en un mundo individualista si seguimos a rajatabla costumbres
arcaicas. La rueda de nuestro carro deber representar también movimiento.
Es decir, la cultura puede ser más o menos hermética pero al mismo tiempo
dinámica. Recordemos que la rueda de un carro no cambia ni en forma ni en
substancia simplemente porque se mueva. De hecho, el
movimiento es parte integral de su naturaleza.
Uso este lenguaje simbólico con la esperanza de
comunicar mejor lo que yo creo es la “realidad” actual gitana, el problema
fundamental que se plantean muchos gitanos –aunque sea de forma
subconsciente- “¿Cómo podemos integrarnos en la sociedad mayoritaria sin
perder nuestra gitanidad?” [1] Fácil, en cuanto a la respuesta: Nos la metemos en el
bolsillo. Donde vayamos nosotros, va ella. Y como un carné de identidad
espiritual, la sacamos tantas y cuantas veces sean necesarias. Difícil, si esa gitanidad es demasiado grande para
nuestro bolsillo. Por eso, lo primero que tenemos que hacer es definirla
bien para ver cuantos elementos superfluos podríamos eliminar. ¿En qué consiste esa gitanidad? En costumbres y
tradiciones, en valores éticos y espirituales, en una forma de ver y
enfrentar la vida. En otras palabras, tenemos una gran cantidad de
cacharros que llevarnos en el carro, algunos imprescindibles pero algunos
también desechables. En estos últimos podemos encontrar costumbres “gitanas”
que se adquirieron por culpa de circunstancias históricas pero que hoy día
pueden considerarse como anacronismos románticos pero innecesarios. Un ejemplo obvio y gastado es la tradicional boda
gitana. Aunque el ritual de la boda en sí no interfiere con una
integración en la vida social de la comunidad mayoritaria, si esta
costumbre permaneciera en efecto y se llevara a rajatabla, fácilmente
perjudicaría al desarrollo de la mujer gitana. La tradición, en realidad, no es la ceremonia de la
boda sino el valor otorgado a la virginidad de la mujer. No importa si
algún día se pierde por completo el ritual del pañuelo, nunca se perderá
lo verdaderamente gitano: La vergüenza que la promiscuidad sexual acarrea
a la familia.
Hoy día hay factores prácticos por los cuales no
deberíamos animar el acto sexual prematuro, muy especialmente si produce
un embarazo inoportuno. Hay también factores morales, éticos y médicos,
riesgos innecesarios y que todos conocemos. Desgraciadamente en este asunto siempre lleva la peor
parte la mujer gitana. Pero al mismo tiempo que no deberíamos exigir una
virginidad, sí podríamos esperarla. Creo que la mujer gitana que ya de por
sí tiene mucho orgullo en su honra, no necesita el tener que demostrarla a
cada momento. Esta es una de las tradiciones que podrían quedar de
una forma simbólica, totalmente voluntaria y usando quizás otras formas
más modernas de representarla. Si realmente, cuando todos estos problemas modernos se
nos presentan, mirásemos a los pilares fundamentales de la cultura, como
son la devoción a la familia y el respeto a los mayores, podríamos
encontrar soluciones sin perder la verdadera gitanidad. Y esto es lo que
yo llamo “derivar integraciones”. [2] Dejémonos pues de anacronismos históricos que nos
paralizan y no nos dejan sacar la rueda del fango. Esos cacharros ponen
demasiado peso en el carro. Tenemos que decidir que aquí lo que importa es
el carro, que siga rodando bien. Y si para ello tenemos que desprendernos
de un trasto o dos, pues que así sea. Es hora.
[1] Véase el apéndice "Respuesta a Yessica" [2] Véase "Álgebra Calé"
La efectividad gitana
Cuando hablo de efectividad gitana, me refiero a toda
una cultura y no a individuos. Aún así, mucha gente cuestiona este
concepto dado el gran índice de analfabetismo en la población gitana al
mismo tiempo que una pobreza endémica. ¿Qué tan efectivos son los gitanos
cuando por cientos de años han sido en su mayor parte pobres y lo siguen
siendo? Alguien, queriendo ofender y al mismo tiempo mofarse de
este concepto, me escribió:”Efectivamente, los gitanos son
ladrones muy efectivos. “ A lo cual yo contesté: “Pues, mira, sí; que hasta el robar lo
hacemos mejor que nadie.”
La pobreza y el
analfabetismo no tienen nada que ver con la efectividad y sí mucho con
circunstancias externas a la cultura. Teniendo en cuenta las
persecuciones, discriminaciones y todos los obstáculos que el gitano ha
tenido que vencer a través de su historia, es sorprendente que haya
sobrevivido. Sabemos que un campeón de natación es muy efectivo en su
deporte; pero si lo agarran entre varios y no lo dejan nadar, nunca podrá
demostrar qué tan bueno es. Y al gitano le ha pasado lo mismo. Siempre ha
estado “agarrado”, a veces literalmente, y por eso le será difícil probar
qué tan efectivo sería a menos que tuviese las mismas oportunidades que un
payo acomodado, por ejemplo.
La “efectividad
gitana” no es más que un alto coeficiente emocional. Para mí, esto es más
importante que tener un alto coeficiente intelectual, el cual a veces nos
da una idea errónea de la capacidad mental de una persona. La inteligencia
es algo demasiado complejo como para poder medirse o catalogarse. Estos
exámenes de inteligencia miden solamente una parte de la inteligencia
total de una persona, como por ejemplo su capacidad para reconocer
patrones aritméticos o gráficos representados por símbolos
abstractos. Pero si esta
capacidad no va acompañada de muchas otras, es posible que no sirva de
mucho a la hora de resolver un problema real o de tener que tomar una
decisión importante. Estos exámenes no
toman en cuenta ni la cultura ni el nivel de educación de la persona. Con
un tiempo límite, favorecen a aquellos que leen bien y rápidos, a aquellos
que están acostumbrados a tomar exámenes y no se ponen nerviosos. Y
favorecen también a aquellos que pertenecen a la misma cultura que el
diseñador del examen. El simple hecho de
tener un tiempo límite, favorecerá a los que piensan rápido, lo cual no
necesariamente quiere decir que sean más inteligentes que aquellos que se
toman su tiempo. Por ejemplo, Motzar
podía componer una sinfonía de un tirón sin tener que borrar ni una sola
nota musical. Por el contrario, Bethoven nunca estaba satisfecho con su
obra, repasándola muchas veces, borrando y volviendo a escribir. Pero a
pesar de la rapidez y facilidad de uno y la lentitud fastidiosa del otro,
pocos se atreverían a decir que el uno era mejor que el otro o más
“inteligente”. El ser inteligente
es importante pero es un factor que no podemos controlar y que, aparte, no
nos garantiza el éxito en la vida. Por el contrario, el
coeficiente emocional es el factor decisivo. De acuerdo con el psicólogo
Daniel Goleman, quien acuñó este término, a veces también referido como
“inteligencia emocional”, las personas con un alto grado de coeficiente
emocional tienen las siguientes cualidades: q
Gran capacidad de
adaptación. q
Intuición. q
Poder de
observación. q
Sentido de lo que
es o no es importante. q
Conocedor del
ambiente que lo rodea. q
Estabilidad
emocional. Todas estas
cualidades son igualmente gitanas por lo cual se puede deducir que el
gitano es emocionalmente inteligente.
Estos tienden a ser
personas introvertidas, reservadas, asociales, que desarrollan un mayor
egoísmo, incluso narcisismo. Es el “yo” versus el
“nosotros” del que ya hablé anteriormente que caracteriza las diferencias
entre las culturas lineales y circulares. Individuos que
forman sus caracteres en culturas lineales, donde lo más importante es el
“yo”, nunca aprenden bien a relacionarse con otros, viven demasiado
encerrados en sí mismos, nos les gusta la intimidad, no les gusta que los
toquen, etc. No es de extrañar que no tengan idea de lo que está
ocurriendo a su alrededor. Por eso es difícil para estos individuos
desarrollar estas cualidades de comunicación, de entendimiento de la
naturaleza humana. No se entienden ni ellos mismos ¿cómo van a entender a
otros? Veamos ahora estas
cualidades, componentes de mi “efectividad gitana”, aclarando una vez más
que me refiero a la cultura en general y no a individuos ya que es natural
que existan excepciones. 1.- Poder de observación.Realmente es una
gran capacidad de cognición, de entendimiento o de la interpretación de
las claves de comunicación tanto verbal como no verbal. Puesto más simple:
El gitano interpreta rápido y exactamente tanto los gestos como el tono de
voz de su interlocutor. Si consideramos que
la comunicación humana consiste en un 60% en gestos, muecas, inflexión de
voz, etc., podemos fácilmente ver que aquellos que “lean” esta
comunicación de forma rápida y exacta, tienen considerable ventaja sobre
aquellos que no la interpretan bien o ni siquiera se dan cuenta de
ella. Si lo que una
persona dice es solo un 20% de lo que realmente quiere decir o piensa,
entonces una buena lectura de los gestos y movimientos de esa persona se
aproxima en mucho a “leer” su pensamiento. Esto es un poder verdaderamente
extraordinario. Cuando ambos
interlocutores poseen esta cualidad, se entienden con pocas palabras. Por
eso yo suelo decir que los gitanos entendemos y nos entendemos con una
sola mirada. 2.- Intuición.Es la capacidad de
recolección de experiencias pasadas y de relacionarlas a circunstancias
actuales en donde los factores pueden ser diferentes pero no alteran el
producto. El gitano observa y enseguida intuye. Esto le permite “leer”
bien cualquier circunstancia y por consiguiente sacar el mayor provecho de
ella o en su defecto evitarla, si es nociva. 3.- Entender bien el ambiente inmediato.Con una rápida
mirada, el gitano se percata de la relación entre él y los objetos o
personas que le rodean. No estoy seguro de si esta facultad se aprende o
es ya inherente en el gitano. Quizás por todos los palos que le han dado a
través de la Historia, desarrolló la habilidad de verlos venir y
esquivarlos. Para ello es
imprescindible que esté constantemente pendiente, aunque de forma ya
natural y subconsciente, de donde están todos los objetos que le rodean,
percatándose de inmediato de cualquier cambio en la geografía del ambiente
por imperceptible que sea. 4.- Discriminación.[3]Esta facultad es
producto y suma de todas las anteriores ya mencionadas. Cuando una persona
se percata de su ambiente, observa e intuye, le es fácil entender qué es
lo que puede ignorar y a qué o a quien prestar atención. En otras
palabras, reconocer qué es o no es importante. El “gadjo dilo”, por
el contrario, no sabe discriminar. Todo por igual es importante.
Burócratas naturales, no tienen idea de prioridades. Lo primero que viene
es lo primero que atienden, independientemente de su importancia. Podemos ver cómo
estas cualidades, puestas juntas, podrían ser de mucho valor en el mundo
laboral. Solamente tenemos que figurar cómo hacerlo, cómo integrarlas y
cómo usarlas afuera de la comunidad gitana. Y es que contra más
individualista, más lineal, se vaya convirtiendo la sociedad mayoritaria,
y al parecer a España le quedan tres telediarios para convertirse en una
sociedad totalmente lineal, más difícil le será al gitano ortodoxo
integrarse laboralmente a esa sociedad.
3] Esta
palabra aquí no la uso en el sentido de prejuicio o racismo sino en su más
puro significado de "saber distinguir lo importante de lo que no lo
es" El problema del desempleo
La pobreza y la
ignorancia, catalizadas por la marginación social, producen un precipitado
amargo del cual se derivan muchos otros problemas, entre ellos el del
desempleo. Todos estos
problemas se alimentan unos de los otros formando un círculo vicioso del
cual es muy difícil salir. La situación es tan compleja que la única forma
de analizarla adecuadamente es separando cuidadosamente todos los
elementos. El problema del
desempleo tiene que ser atacado en dos frentes: El de afuera, los
obstáculos creados por la sociedad mayoritaria, y el de adentro, los
creados por los propios gitanos. Estos últimos ni son
tantos ni tan difíciles de resolver como nosotros mismos creemos. Sin
embargo se usan más como excusa (por los racistas de turno) que aquellos
más serios y permanentes creados por la sociedad dominante. Sí, por seguro de
que el gitano marginado no está acostumbrado a trabajar en una fábrica con
un horario rígido y teniendo que cumplir órdenes a cada momento. En este
sentido, más individualista no se puede ser. Es una de esas
contradicciones difíciles de explicar en la cultura gitana.
Pero no es el
momento oportuno para investigar más profundamente estas contradicciones.
Nos interesa más, en este momento, el buscar soluciones a este grave
problema del desempleo en la población marginada del gitano. Y a pesar de esta
actitud inicial de independencia que el gitano desea con respecto a cómo
ganarse la vida, puede cambiarse si existen motivaciones más atractivas
que las condiciones encontradas en una fábrica, por ejemplo. Habrá, sin dudas,
algunos gitanos dispuestos a ser esclavos de un reloj y de una máquina, y
a estos no se les debe de quitar ese derecho de trabajar en esas
condiciones si así lo desean. ¿Pero por qué tenemos que mirar a puestos de
trabajos que van en contra de la misma gitanidad, alma y espíritu del
gitano? Si un gitano puede
aprender el funcionamiento de una máquina moderna, también puede aprender
el funcionamiento de una máquina fotográfica, por ejemplo. Hay oficios que sin
ser tradicionalmente “gitanos” tienen algo en común con la forma de ser
del gitano. Un fotógrafo de bodas y comuniones no tiene que adherirse a
horas rígidas y rutinarias. Trabajar por su cuenta y en un trabajo donde
hay cierta creatividad, son dos condiciones muy bien vistas por la mayoría
de los gitanos. Esta sería una forma
de integrar laboralmente al gitano marginado. Cuando las
asociaciones gitanas diseñen talleres o cursos profesionales para ciertos
grupos de gitanos, deberían de tener en cuenta estos factores. Cualquier
trabajo de cara al público es preferible a uno rutinario, monótono,
aburrido, poniendo ladrillos o apretando tornillos en una fábrica. Pero aún así, sean
entrenados para carpinteros o vendedores o representantes de productos, no
basta con decirles “Ea, ya eres carpintero. ¡A trabajar!” El gitano no está
acostumbrado a entrar en una oficina de personal y pedir trabajo. En
sociedades circulares los miembros se ayudan unos a otros. Los trabajos se
buscan a través de recomendaciones. Los miembros no saben de papeleo, de
solicitudes, de entrevistas. Por tanto esto
también hay que meterlo en el currículum. Si es posible
acompañarlos a la entrevista se les acompaña. Los gitanos no van por los
montes solos. Eso solo pasa en las poesías y en las películas baratas. Y
no se pueda cambiar en una generación la mentalidad de toda una cultura,
muy vieja, de muchos años de hacer las cosas de una forma y de pronto
hacerlas de otra. Entendamos que a los
gitanos no les gusta salir de su ambiente, entrar en el del payo, en
oficinas y bancos, solos. Esa ayuda emocional también es necesaria. Son muchos detalles
como estos los que hay que tener en cuenta a la hora de querer integrar
laboralmente a un gitano, especialmente a uno marginado, a un mundo que le
es totalmente extraño, que solo ha visto de lejos, al que no está
acostumbrado. Hacerlo de otra
forma es condenarlo al fracaso incluso antes de empezar.
Álgebra
calé
Somos un uno con un
cero por delante; Un número preñado de
alegre diferencia. Un número cabal, primo
indivisible Con raíces muy cúbicas
y geométricas. Se nos hace juicio y
se nos quita el cero. Pero íntegros
quedamos: No se llevaron nada. Tenemos el respeto de
todo el Infinito, Que aplaude la unidad
sólida y sana Contra trigonometrías
de incorrectos mitos. Y la admiración de
otros primos algebraicos Maravillados de ver
como con tantas ganas Derivamos
integraciones en cálculos mágicos. Mágicos, sí, porque
añadimos con permiso, Y en la
multiplicación, daño no hacemos. A todos los dejamos
como estaban Pero podemos restar
cuando queremos. Que no nos cuadren
pues… Que no nos toquen las
raíces
Ni que jueguen con nosotros
En logaritmos
ajenos. ¡Cuidado! ¡Tenedores
de libros del Infierno! Que aunque somos el
más chico de todo el Universo Primero y primo somos
y contamos con el Cero. Y no creáis que lo
pondremos a la izquierda Para que lo raptéis de
nuevo. ¡Que esta vez estará a
nuestra derecha Y
multiplicar y dividir podremos! Términos matemáticos usados en “Álgebra Calé”: Uno, cero, número, primo, indivisible, raíces, cúbicas,
geométricas, íntegros, infinito, unidad, trigonometrías, algebraicos,
derivamos, integraciones, cálculos, añadimos, multiplicación, restar,
cuadren, raíces, logaritmos, tenedores de libros, primero, dividir. Nota: El término “primo” que en matemáticas define a un
número indivisible solamente por sí mismo, aquí también significa “primo
gitano”, término cariñoso que los gitanos nos damos unos a otros. |