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IX FESTIVAL DE JEREZ.-

Duodécima Jornada

Teatro Villamarta

COMPAÑÍA ANTONIO MÁRQUEZ.-

El Sombrero de tres picos, Zapateado y Bolero de Ravel.-

Gracias a Antonio Márquez pudimos olvidarnos de dos aburridísimos días Baile? en el Teatro Villamarta.

Antonio, con total honestidad y justeza, ni engaña ni dice que hará una cosa y después lo que se nos presenta tiene nada que ver con lo se dice, en la noche de ayer en las postrimerías del Festival de Jerez, tuvimos la suerte de ver un Ballet con mayúsculas y a un Antonio Márquez, realmente inspirado y sintiéndose a gusto, la expresión de su cara y toda la alegría de su baile así nos lo hizo sentir.

El sombrero de tres picos, obra con la que comienza su espectáculo,  nadie hoy día desconoce y reconoce como una de las mejores  composiciones de Manuel de Falla, aquí Antonio, pone en escena una coreografía inspirada en   la original de Antonio Ruiz Soler, desarrollándose la trama con unas escenas de excelente baile de Antonio y Sara Calero, números de ballet de bellísima factura, con la colaboración en los diferentes cuadros del cuerpo de baile, de gran sobriedad y disciplina recreando escenas como la del juego de la gallina ciega con gran soltura y toda clase de juegos como los alusivos a los toros desde una óptica muy bien enfocada y movimientos en los pasos de baile sin perder en ningún momento la compostura.

En transcurso de la obra destaco también las escenas humorísticas sobre todo en los personajes del corregidor Jairo Rodríguez, el personaje de Garduña Elías Morales y la molinera Sara Calero, sin descontar las numerosas apariciones de Antonio en diferentes momentos y demostrando siempre su hermoso baile de brazeo y pasos de auténtico bailarin de ballet. En el cuerpo de baile tenemos ocasión de ver una armonía de conjunto fenomenal, una acción teatral que no es chocante con el baile lo que demuestra que la obra ha sido realizada con toda pulcritud y seriedad profesional. El corregidor, la petulante corregidora y los bravíos guardias y simpáticas chicas del pueblo,  así como los esforzados trabajadores, hicieron sus apariciones en escena en los momentos justos y sin abundar en ellas, primera parte del espectáculo con nota sobresaliente.

La segunda parte comienza con un Zapateado, quizás el bloque del evento más bajo del espectáculo, no le saqué nada descollante en el mismo pero  dio apertura para la llegada del Bolero de Ravel, este pasaje basado en la hermosa composición de Ravel, otra archiconocida música no bien empiezan a sonar sus acordes, de muy buena coreografía con una presentación del ballet en salida desde una cortina de humo, bailarin por bailarin, muy acertada y colorida dentro lo que al principio parecía. El Bolero de Ravel se presta para hacer cualquier tipo de bailes y jugar con su música con total libertad de creación del personaje principal, Antonio en la que él mismo demuestra con su trabajo rallado en la perfección que transmite a su cuerpo de baile, un trabajo excepcional que el público también percibe y agradece con sus aplausos.

En la reunión de prensa previa a la representación, se habló si la música enlatada y no con músicos en vivo,  mantendría la misma calidad por tenerse que ceñir el bailarin a una estructura de la que no podía salirse ni un milimetro, cosa que no ocurre cuando la música es en vivo, Antonio defendió la posición con argumentos muy valederos, el principal es el económico, lo que representa llevar una orquesta con el espectáculo y se comprometió diciéndonos que eso no ocurriría de ninguna manera dado que si un bailarín ensaya, tiene disciplina y se ajusta a la música que suena de la banda musical, no hay diferencia alguna, a fuer de sincero que cumplió su palabra, en ningún momento ni un paso o movimiento fuera de tiempo.

El fin de fiestas le da a Antonio la posibilidad de cerrar su noche con una entrega y brillantez increíble. Si al inicio de la noche rozó la genialidad, el final nos ofreció a un Antonio Máquez totalmente entregado, con un baile cabal de un exquisito y difícil taconeo suave y tranquilo, una penúltima noche digna de recordar.

Conclusión, un gran éxito de Antonio Márquez y su Ballet.

 Manuel Chilla
Triste y Azul

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