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Un bailaor, su tía y su público. PDF Imprimir E-Mail
viernes, 05 de diciembre de 2008
Juan Vergillos | Diario de Sevilla
El baile de Antonio El Pipa esmuy particular. Sus movimientos de cadera y de hombros, su braceo aéreo, su cabeza mirando al cielo, están ahí, son ineludibles. Sus manos: todo su baile es amanerado hasta un punto inédito hasta su irrupción en el baile flamenco masculino. Su baile es corto, tanto en la técnica como a nivel coreográfico. Por eso repite una y otra vez los recursos. Es corto en los pies, por eso sus zapatazos destemplados rompían ayer una y otra vez la lógica musical.

El Pipa gusta a un amplio público del flamenco por su carisma. Es ese público que replica una y otra vez a la solicitud del artista de aplauso desde la escena. Creo que por eso gusta este intérprete, porque convierte al público en parte protagonista de su espectáculo. Su estilo es de otra época, aunque en los últimos tiempos el vestuario resulta más contemporáneo. No me encuentro entre sus seguidores, así que para mí el mayor placer de ayer fue escuchar el cante de su tía Juana, un estilo crudo o, por mejor decir, poco hecho; de El Extremeño, mejor cuanto más mairenista, y, sobre todo, de Morenito de Íllora.

 
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