| El Pele en su sincero palpitar |
| lunes, 08 de febrero de 2010 | |
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Francisco Martínez | El Día de Córdoba En flamenco no hay que estar constantemente justificando los tópicos y la poética del duende, la musa y el ángel para ensalzar un momento vivido con intensidad, el que despierta emociones y sensibilidades aletargadas. Todo es tan sencillo como asumir, sin hojarasca de por medio, la realidad del instante vivido sorbo a sorbo, el provocado por un cantaor y un guitarrista en pleno éxtasis flamenco. Es cuando sobran las retóricas y metáforas poéticas y prevalece la verdad sonora de la comunicación del tú a tú, esa que provoca los oles sinceros. El Pele, Antonio de Patrocinio Hijo y el espacio/peña del Rincón del Cante fueron los protagonistas el pasado sábado para que el cante y toque flamenco emanara punzante, heterodoxo y veraz. Siempre he distinguido entre cantaores que lo son por afición, otros por dedicación profesional y otros por naturaleza; El Pele es la pura simbiosis y síntesis de estas tres vertientes, lo que le hace ser un cantaor totalmente liberalizado de prejuicios y etiquetas que encorsetan a la mayoría. Con un Patrocinio Hijo al quite, brillante en la ejecución, sólo precisando de las notas puntuales y recursos armónicos en la guitarra para el buen acomodo del cante, El Pele ofreció un recital para rememorar, por la intensidad y sinceridad mostrada. En cada uno de los cantes que interpretó dejó claro que cualquier referencia estilística y estética puede ser metamorfoseada sin que por ello los estilos referencia dejen de perder valor, sino que continúan siendo modelo de una proyección vivificadora en cuanto a esquemas musicales y actitudes flamencas. En la amalgama de cantes que interpretó destacaron unos más que otros, como fue el caso determinante de las seguiriyas, que ancladas en el soporte clásico volvieron a renacer con renovada vitalidad en la frondosidad expresiva de este gitano cordobés. En todos sus cantes El Pele mostró que su carácter no está sujeto a imperturbables cánones neoclásicos y que cuando su voz despierta es porque siente la necesidad de la comunicación más inmediata bajo formas clásicas remozadas de un dinamismo y una jugosidad expresiva que resultan irresistibles al público más heterogéneo. |