XII Festival de Jerez
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| .. | BUEN COMIENZO Grata sorpresa en el espectáculo ¡Viva Jerez!, en el inicio del XII Festival de Jerez. De manera diferente a las ediciones anteriores, en este 2008 el Festival de Jerez comenzó con un espectáculo flamenco, pero flamenco del de verdad, en una producción de la Fundación del Teatro Villamarta y la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco e idea de Don Francisco López, nos sorprendieron con un cuadro flamenco al que dieron en llamar ¡Viva Jerez!. Don Francisco, maestro de producciones operísticas con presentaciones en los principales escenarios de España nos había comentado como con vergüenza en la reunión de prensa previa, haberse animado a meterse en el flamenco, a fuer de sincero que no lo ha hecho para nada mal ya que ¡Viva Jerez!, representó en el Villamarta su idea de contar el flamenco en su evolución desde los cantes de orígenes. No fue uno de los tantos espectáculos flamencos al que los artistas nos tienen acostumbrados en los últimos años, es decir los palos tan conocidos de Soleá, Seguiriya, Martinetes, Fandangos y Bulerías. La exquisita rareza fue volver a escuchar cantar en vivo el flamenco de origen, levantarse el telón con unas nanas, siguiendo con una serie de tonás, martinetes, deblas o carceleras, quizás estos palos un poco duros y sin acompañamiento no fue de mucha aceptación del muchísimo público que gusta del flamenco, en especial extranjeros sin muchos conocimientos, o bien por el poco dinamismo propio de estos palos al margen que pudo ser más corta, aunque estimo que se quiso hacer intervenir a todos los cantaores del reparto, palos en los que destacaron todos ellos, escuchamos cantes de fragua y cantes de trilla pasando sin razón de continuidad a la alegría de los tangos del Piyayo, o las bonitas letras de los romances, todo unido formó un cuadro con mucho colorido y alegría que encandiló al público después de la seriedad anterior. ![]() Los cantaores, desde Fernando Terremoto en unas magnificas malagueñas, la expresión de Mateo Soleá, el saber hacer de Antonio Malena, la sabiduría de El Londro pusieron a sus pies al público, anoche se notaba el duende del flamenco y de jerez flotar en el Villamarta para disfrute de todos, todo ello sin olvidar la esencia del festival, es decir “el baile”, con ejecuciones magistrales de Angelita Gómez, Maria del Mar Moreno, Mercedes Ruiz y Miguel Téllez, fabulosos interpretes que todo lo hicieron bien aunque a mi entender la gran triunfadora de la noche fue la jerezana Mercedes Ruiz. Sin menospreciar, todo lo contrario, el acompañamiento musical con las magnificas guitarras de Pascual de Lorca, Santiago Lara o Santiago Moreno, el piano de José Zarzaza. En las partes teatrales hubo aciertos y simpatía a lo que se acoplaron con mucha gracia El Pescaílla y Luis de la Tota, con Angelita Gómez aparte de La Bastiana, Luisa Terremoto, Juani Peña y Rosario Soto. Es muy dificil elegir partes a destacar, no obstante ello, me quedo en especial con la vuelta a la sencillez y jondura de los palos tradicionales, la dirección musical de Paco Cepero, la elección de los interpretes, como ya dije las magnificas malagueñas que interpretó Fernando Terremoto, la gran actuación de Maria del Mar Moreno, sentida y grandiosa en las zambras con el piano de Zarzaza y el cante de Antonio Malena, y las nanas con su propio cante muy aplaudido por el público y la destacada actuación de Mercedes Ruiz en dos cuadros, las farrucas y especialmente por Alegrias con una hermosa bata de cola blanca formando el dibujo de un mantón de manila, hermoso, a destacar también la sobria y exquisita coreografía de Javier Latorre así como dije al principio, la idea y dirección de Francisco López. Manolo Chilla NUESTRA CRÓNICA - PRENSA JEREZ Luis Román La jornada de estreno de este XII Festival de Jerez deparó gratas sorpresas iniciales y finales. Podemos decir sin mucho temor a incurrir en errores, que ¡Vivajerez! mantuvo una constante de júbilo flamenco, que acentúa su grandeza en la exposición de unos bailes y unos cantes de los que crearon escuela, pero que en estos tiempos ya resulta muy raro verlos en los escenarios de un teatro. Motivo por el cual, una de las virtudes de la obra se basó en las sutiles y discretas interpretaciones, que acaso por su condición natural les salió muy bien a todos. Pero la rareza, exquisita y celebrada rareza, se halló en una conjunción de voces aclimatadas a unos palos que siempre estuvieron ahí, pero que pocos en la historia flamenca se determinaron a acometer con asiduidad, acaso por falta de voluntad a la hora de aprenderlos, o quizás también movidos por un conformismo exasperante confiando en réditos con el mínimo esfuerzo. Lo de ayer contradijo todo esto, demostrando la grandeza de un arte y unos artistas que en las carceleras, la debla, todo la gama de martinetes y cantes de fragua, unido a estilos como los tangos del Piyayo o los romances dieron una lección cabal de cómo se ejecutan los palos más sentidos del acervo flamenco. Porque los cantaores, desde un soberbio Fernando Terremoto, con unas impecables malagueñas, pasando por la fuerza expresiva de Mateo Soleá, el conocimiento de El Londro, el genio de Antonio Malena, todos estuvieron con esa precisión sentimental que les hizo poner el coliseo patas arriba. El duende paseó sus mejores galas anoche en el Teatro Villamarta, para felicidad de un público que llenó el emplazamiento de Plaza Romero Martínez. ![]() Mucha expectación también, y sobre todo, podríamos decir, por lo que al baile respecta. Ya que este es un certamen básicamente dedicado al baile, esta faceta destacó por medio de unas fabulosas intérpretes que, como de costumbre, todo lo bailaron bien. Bueno, el caso es que, incluso María del Mar Moreno cantó en la segunda parte, cuando los chorros del ingenio más fino con el arte,con más delicadeza jonda, caían en cascada desde una altura indefinida, para dejar en el pueblo ese regusto a miel que sólo consiguen transmitir los eventos de una naturaleza singular. De la sencillez se hizo virtud, extrayéndose de los artistas el mejor partido. Porque acostumbrados estamos felizmente a escuchar a los cantaores con absoluta entrega y pundonor, pero ayer hicieron un añadido más de talento, lo mismo que Santiago Lara, Pascual de Lorca, Santiago Lara o Santiago Moreno-veinticuatro cuerdas de ensueño— o las actuaciones de la maestra Angelita Gómez y Miguel Téllez. La reanudación tuvo el genio de una simpar bailaora jerezana que responde al nombre de Mercedes Ruiz. En farrucas y luego en cantiñas, fue una de las más aclamadas. Sus movimientos acusan una cadencia rayana con la perfec ción El piano de José Zarzana estuvo elegante, perfectamente en su sitio, sonando con dulzura en la zambra que cantó Antonio Malena y bailó María del Mar Moreno. La función tuvo giros teatrales, a los que se amoldaron con mucha gracia El Pescaílla y Luis de la Tota, aparte de La Bastiana, Luisa Terremoto, Juani Peña y RosarioSoto. Ya final, si el tiempo se nutre indefectiblemente de la memoria, y ésta evoca los sueños entregados a una noche de maravilloso sabor en el paladar de los buenos aficionados, ya sólo quedará, en adelante, confiar en las evocaciones que se hagan de estos artistas y de esta función que hizo honor a su nombre: ¡VivaJerez! Que no decaiga.
Jerez David Fernández El espectáculo, bien vestido, iluminado y dirigido, resultó un maravilloso testimonio. Muy denso, pero muy bien hilvanado. De principio a fin, relató las vivencias y los sueños de unos cantes reivindicativos en su origen, que hoy son capaces de recoger el aplauso generalizado tras haber traspasado todos los mares. Francisco López salda así su deuda con Jerez, ciudad a la que dice deberle mucho. Sin más pretensiones que el sentido tributo, escenificó el pasado, el presente y futuro del flamenco, con guiños cómicos y dando unidad al espectáculo con una 'partitura' flamenca, pero de otra manera, huyendo de estereotipos. Angelita Gómez, el baluarte de la escuela jerezana, remarcó el baile reposado y rebosante de gracia, la base de muchas generaciones que. hoy triunfan allá donde pisan. Es el caso de María del Mar Moreno, que se atrevió con todo. No sólo bailó por seguiriyas y se convirtió en la Niña de Fuego en la zambra, también estuvo muy en su papel toda la obra e incluso cantó con sensibilidad. ![]() Mercedes Ruiz, como exclamó Mateo Soleá, revolucionó al personal en la farruca y formó el taco por alegrías. Tiene por delante un futuro prometedor y bien que lo dejó patente con su poderosa, casi insultante, técnica, a cada día que pasa más aliada con la estética y el ángel. Todo ello presidido por un soniquete con la marca de Cepero que en Jerez se respira en el ambiente, sobre el mostrador de la barra del bar, en el intermitente del coche o en sus fuentes. Y bajo una coreografía impecable con la firma de Latorre, que movió a la compañía con equilibrio y ritmo. El cante tuvo protagonismo especial en las voces de Terremoto, Antonio Malena y Londro, que fueron mucho más lejos de los tópicos para pasar revista a un sinfín de variantes muy bien flanqueados por Mateo Soleá y El Pescailla. ![]() La memoria también jugó su papel en la narración. Como los propios músicos —excepcionales todos, desde Zarzana al piano hasta las guitarras de Lara y Lorca—, y los cantaores y bailaores. Se arranca en la gañanía, en el campo, entre la albariza, donde la fiesta salta a la primera oportunidad, por verdiales por ejemplo. El gitano se lame sus heridas con una ronda de tonas imponente y se combate con buen vino, entre milongas y tangos-rumbas, desde Málaga hasta Granada, sin mirarse el personal el ombligo. El espectáculo, en su segunda parte, ganó en ritmo y emoción. Más sofisticado, elflamenco se miró en el espejo de la farruca que Mercedes elevó a lo más alto. La gente empieza a pagar por ver, en el café cantante y en los teatros. La luz sirve de guía. Los artistas se visten de etiqueta aunque tengan que comer bajo un puente con lo poco que ganan. Casi tres horas duró el espectáculo y a buen seguro que se recortarán algunas de sus escenas porque se alargó demasiado por momentos. Fue quizá el único pero de un estreno con muchos quilates.
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