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EL DUENDE FLAMENCO VUELVE A VILLA ROSA

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HISTORIA DE VILA ROSA
Si preguntásemos a un aficionado por los lugares flamencos más emblemáticos del Madrid de los años 20, muy posiblemente el primer nombre que citaría sería el de Villa Rosa.
Villa Rosa se fundó por el 1914, en el lugar donde estaba un viejo molino de chocolate.
Sus primeros dueños fueron los picadores Farfán y Céntimo junto con el banderillero Alvaradito y estuvo funcionando como freiduría andaluza y bar de tapas hasta 1918.
En 1918 se traspasó al valenciano Rafael Marcos Colombí, que lo utilizó como restaurante año y medio aproximadamente.
En 1920 el local pasó a manos de dos camareros del cercano bar Viña P; Antonio Torres y Tomás Pajares quienes lo transformaron totalmente.
Instalaron un hermoso mostrador de madera y un artístico artesonado sostenido por columnas y unas paredes policromadas de azulejos, todo a estilo arábigo andaluz.
Esta bella decoración y una esmerada cocina regional pronto hicieron del local un negocio rentable.
La fachada exterior es del 1928 y es obra del maestro sevillano Alfonso Romero Mesa, está formada de cuadros y relieves de cerámica representando a Colón, La Plaza de España sevillana, La Alambra, Córdoba, La Cibeles, El Retiro, los Jardines de Murillo y Málaga desde el monte de Sancha.
En el 1921 se disolvió la sociedad entre Torres y Pajares, quedándose éste último con el local.
Por aquel entonces las relaciones entre Don Antonio Chacón y el propietario de Los Gabrieles, local de la calle Echegaray donde Chacón sentaba cátedra de Papa del flamenco desde hacía unos cuantos años, no estaban en su mejor momento.
Tomás Pajares, sabedor de ésta circunstancia y del éxito de Los Gabrieles debido a la presencia de Chacón, ofreció su local al gran cantaor para que dispusiera de él a su gusto.
En efecto, Don Antonio se trasladó a Villa Rosa con todo su séquito de cantaores, guitarristas y aficionados de notable poder económico. Y en ese momento comenzó la verdadera popularidad de Villa Rosa.
La nueva etapa se inició con una fiesta organizada por el Conde de los Andes, buen aficionado, en honor de Chacón. Le acompañaron el gran guitarrista Ramón Montoya y el cantaor Manolo Pavón. Don Antonio desplegó su amplio repertorio rodeado del público más distinguido. Se dice que allí hubo 21 títulos nobiliarios y que la plaza estaba llena de coches blasonados.
Desde entonces en Villa Rosa se escucharon los ecos de los mejores cantaores y guitarristas, venidos a la sombra de Chacón.
Por allí pasaron los cantaores Fosforito el Viejo, Escacena, Rafael Pareja, Pepe de la Matrona, Fernando el Herrero, Teresita Mazantini, .El Macareno, Diego Antúnez, Juanito Mojama, Pepa Oro, Diana, el Niño de las Marianas, Bernardo el de los Lobitos, el Niño de Cabra, la Niña de los Peines, Manuel Torre, Jacinto Almadén, Antonio Valdepeñas, etc.
Los guitarristas Ramón Montoya, Miguel Borrull, Juan Gandulla “Habichuela”, los hermanos Luís y Antonio Molina, Ángel Baeza, Mariscal, Ángel Zurita, Javier Molina, Manolo de Huelva, Pepe de Badajoz, etc.
Y los bailaores Estampío, Faico, etc.
Don Antonio Chacón siguió reinando en Villa Rosa hasta que falleció en 1929 y el local continuó siendo el centro del flamenco madrileño, sin duda debido al tremendo impulso que le dio Don Antonio, hasta 1963, en que cerró.
Un año después volvió a abrir y continuó hasta los últimos años 70, pero sin su antiguo esplendor.
Ahora, las actividades flamencas se reanudan en Villa Rosa de la mano del mismo equipo que ha estado siete años, desde octubre de 2002 a mayo de 2009, programando recitales de flamenco en la Sala Juglar con notable éxito artístico y que ha dirigido el propietario de dicha sala Javier Guerra
Durante ese periodo de tiempo han actuado en dicha sala lo más granado del flamenco de raíz, ese flamenco que no necesita de otros instrumentos más que la voz del cantaor y la guitarra, que no requiere adornos innecesarios y que ha sobrevivido, y lo seguirá haciendo, a modas más o menos pasajeras por estar alejado de ellas..
Los cantaores que han pasado por el Juglar han sido:
El Torta, Fernando de la Morena, Luís el Zambo, Gaspar de Utrera, Fernando Gálvez, Fernando Terremoto, Mariana Cornejo, Carmen de la Jara, Felipe Escapachini, José Vargas “El Mono”, Diego Rubichi, Eva Rubichi, Diego Agujeta, Dolores Agujeta, Vicente Soto, Enrique Soto, Antonio Agujeta, Lorenzo Gálvez “Ripol”, Manuel Malena, Antonio Malena, Mateo Soleá, Alfonso Carpio “Mijita”, Paco Peña, J. A. Zarzuela, Luís Moneo, Luís de Pacote, Canela de San Roque, José Méndez, Jesús Méndez, Manuel Requelo, Ángel Vargas, Juan Cantero, Joaquín el Zambo, José Segovia “Canela hijo”, Antonio Reyes, Nazaret Cala, La Bronce y Gabriel Cortés, Ezequiel Benítez, Nano de Jerez, Paco del Pozo Carpintero y Cancanilla de Marbella, Elu de Jerez y Salmonete.
Y los guitarristas:
Curro de Jerez, Antonio Carrión, Antonio Higuero, Alberto San Miguel, Pepe Núñez, Pascual de Lorca, David Serva, Santiago Moreno, Juan Manuel Moneo, Juan Jiménez “El Petaca”, Domingo Rubichi, Diego Agujeta and El Mami.
El propósito del equipo de producción artística es el de ofrecer una programación de tres días a la semana consistente en:
Primer día.- Un recital de un cantaor consagrado, en la línea de los que se han venido celebrando en El Juglar los últimos siete años
Segundo día.- Otro recital promocionando a un cantaor poco conocido, pero de calidad contrastada.
Tercer día.- Actuación de un grupo de cante y baile. Este espectáculo estará dedicado especialmente al visitante extranjero, pero no por ello se descuidará la calidad.
Creemos que Madrid necesita una programación de flamenco, estable y de calidad, a lo largo de todo el año.
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