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LA DEBLA Y EL MANGUINDOY, ANTIGUOS ESTILOS GITANOS
Marcelo Romero Yantorno Si bien la inmensa mayoría de los "palos" flamencos que se conocen lleva nombres provenientes, como es natural, del castellano de Andalucía, hay un cierto número de formas del cante cuyos nombres reconocen un origen extrapeninsular, ya sea americano, africano, o también, en al menos dos casos (1), que veremos a continuación, de origen puramente gitano: la Debla y el Manguindoy, analizaremos aquí brevemente estos dos estilos y el origen de su nombre. La Debla, poco frecuente en la actualidad, y cuya forma conocemos principalmente por la versión que de ella dejara grabada el genial Tomás Pavón, es uno de los estilos más antiguos y puros, lo cual ya queda evidenciado por su nombre, gitano antiguo, proveniente de una forma del idioma Romanó (2) desaparecido en España largo tiempo atrás. Se trata de un cante "a pelo", de la familia de las tonás y los martinetes, de difícil ejecución, sobre unas cuartetas que al final repiten a modo de breve estribillo la palabra que le da el nombre, con algunas variaciones. Esta palabra precisamente, ha sido objeto de cierta controversia en cuanto a su etimología. Según una creencia, entre otras, difundida sobretodo en el siglo XIX, cuando del Romanó en España ya sólo quedaban restos aislados, en el Caló, el nombre de este cante sería la alusión al nombre de un antiguo cantaor (un tal Blas Barea). Sin embargo, como ya lo mencionara Clavería (3), hoy en día se considera que la frase con que se cierra a menudo este cante y que le da su nombre como se ha dicho, es precisamente una reliquia del antiguo Romanó, el mismo que hablan, con variaciones dialectales, los gitanos de muchos países de Europa Oriental o las Américas. Proviene la palabra de la forma de caso vocativo del gitano (o) Devel ("Dios", origen de nuestro Undibé, Ostebé etc.), precisamente Devla, usado por ejemplo en carácter de exclamación ("Oh, Dios!",como en el cante), y que se oye en cualquier dialecto gitano de hoy (4). Es interesante notar que en el nombre del cante en cuestión, a menudo esta palabra ha adquirido la terminación del diminutivo (-ica) dialectal castellano, mostrando un antiguo ejemplo de una lejana etapa de la fusión de la lengua Romaní con la castellana (5), proceso que, con el tiempo, daría lugar al Caló de nuestros días. El otro estilo motivo de este artículo, es el Manguindoy, una de las formas, a menudo y con razón llamadas "pre-flamencas", que se conocen de la música popular andaluza del siglo XVIII. Es éste un viejo baile gitano, que aparece en documentos del siglo XVIII, asociado a formas que hoy llamaríamos "festeras", de un carácter "indecente" para la moral de las clases altas de la época, y que, como conjetura P.Lefranc, bien puede ser el antecesor directo de los tangos y su abundante "parentela" (6). Ya en 1746, en el Libro de la Gitanería de Triana, se la alude como la danza "atrevida" de una bailaora trianera, y unos años después el inglés Swinburne refiere que los gitanos de Cádiz bailaban "un baile indecente que se llamaba Manguindoy...prohibido bajo las más severas penas". Para descifrar el misterioso nombre de este estilo, que aparece por vez primera bailado por gitanos en el siglo dieciocho, hay que recurrir al Caló, o al Romanó que todavía se hablaba por aquellos años en algunos lugares de España (7). En efecto, en la lengua gitana, en su variante más conservadora, como es el caso de los dialectos de los Balcanes (el Arliya), o en algún caso en el muy difundido Kalderash, se usa aún el antiguo gerundio del verbo, que lleva la terminación -indoy, documentado asimismo en el Caló antiguo: sobindoy ("durmiendo") (8), en esencia la misma forma que aparece en el castellano dialectal "al liquindoy", una mezcla de Castellano y el Romanó dikhindoy ("mirando"). Así, el nombre del gitano baile del Manguindoy no debe ser otra cosa que, valga la redundancia el Romanó mangindoy: "pidiendo","manguelando" en Caló. Recuérdese también la palabra, hoy un tanto en desuso, “mangante”, cuyo origen, según ha demostrado Clavería, es igualmente Romanó.
NOTAS (1) La giliana, hermana del jaleo, y de la cual se ocupara en su momento el gran Antonio Mairena, es otro cante histórico puramente gitano, al parecer asociado a los corrridos, por compás de soleá bailable, poco conocido fuera del ambiente familiar gitano. Lo que sabemos de este cante, inclusive alguna grabación, proviene en buena parte de lo recogido y hecho por el gran cantaor de los Alcores. El origen de su nombre no está claro, y hay quien lo asocia al nombre propio Juliana, y por ello al del cantaor jerezano Tio Luis el de Juliana, del siglo XVIII. Una hipótesis muy aventurada sería conectarlo a la palabra Romaní gili ("canción", si bien se pronuncia "guilí"), de donde proviene el Caló guillabar (pero no gillabar). En todo caso, se trata de un cante puramente gitano cuyo nombre está íntimamente ligado al mundo Caló. Marcelo Romero Yantorno |
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