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ESCUDO:
De gules,
el castillo de oro, mazonado de sable y aclarado de gules, sobre
ondas de azur y plata, acompañado de tres
llaves de oro, guardas abajo, una en cada flanco puesta en
palo, y otra en faja, resaltada sobre las ondas.
Al timbre, corona ducal. Son armas antiguas que se refieren
a la fortaleza y seguridad de la villa, perteneciente a la Casa de Guzmán,
de la que también era Gibraltar. De ahí el refrán
que explica la presencia de las llaves: «La Casa de Guzmán tiene
las llaves de uno y otro mar. » La corona, por los duques de Medina Sidonia.
Memoria suscrita por don Vicente de Cadenas y Vicent, en 19 de junio de
1967, que en unión del correspondiente expediente de rehabilitación
fueron aprobados por el Ministerio de la Gobernación, con fecha
21 de enero de 1968.
TARIFA. Ciudad perteneciente al partido judicial de Algeciras,
a 7 m sobre el nivel del mar. Dista 101 km de la capital de la provincia.
Su término municipal es de 414,56 km y tiene actualmente 15.220
habitantes de hecho. Su clima es benigno, aunque soplen frecuentemente
los vientos de LEVANTE. Limita con Barbate, Medina Sidonia, Los Barrios,
Algeciras, el Mediterráneo y el Atlántico. La agricultura
produce principalmente cereales, y en su importante extensión forestal
abunda el CHAPARRO, QUEJIGO y ACEBUCHE, siendo importante su producción
anual de corcho. El ganado bovino sobrepasa las 16.000 cabezas, siguiéndole
el cabrío y ovino. La pesca ofrece distintas modalidades, pero
quizá ninguna tan emocionante, tan llena de fuerza y colorido como
la famosa «levantá», cuando las barcas avanzan formando un círculo
mientras en las redes cientos de atunes y bonitos luchan y saltan por
volver al mar. Se calcula que, aproximadamente, unos 2.200 atunes entraron
en 1983 en la ALMADRABA tarifeña. Existen cuatro fábricas
de CONSERVAS DE PESCADO.
Separan a Tarifa de la otra costa africana 15 km; de ahí la gran
importancia que han tomado las líneas de «hidrofoils», que unen
el puerto tarifeño con el de Tánger en 30 minutos. La afluencia
de turistas, sobre todo en la época estival, en poco tiempo se
ha colocado en el cuarto lugar del «ranking» nacional de puertos de viajeros.
Recientemente se ha reforzado la travesía con un barco de 600 plazas.
Según la leyenda, la primitiva Tarifa, cuyos orígenes se
remontan a 2.000 años a. C., se hundió, desapareciendo en
las profundidades del mar. Lo que aparece claro es que no hay acuerdo
unánime entre los historiadores para descifrar y situar su remoto
pasado. EDRISI, el célebre geógrafo árabe, dice que
Tarifa, antes de ser romana, había sido población fenicia,
y describe en el siglo XII sus murallas púnicas. Por otra parte,
hay quien afirma que Tarifa corresponde a la antiquísima MELLARIA,
cuyos vestigios todavía se encuentran enclavados a la orilla del
Estrecho. Existe también la opinión, bastante generalizada
entre algunos arqueólogos, que la IULIA TRADUCTA de los romanos
es la actual Tarifa, que luego tomaría definitivamente su nombre
del caudillo beréber TARIF IBN MALLUK, que inició sus incursiones
por los campos sureños en el mes de julio del año 710.
«Por Tarifa, que eran tierras / de don JULIÁN poseídas.»
Así dice el Romancero que entraron las huestes de Tarif en sus
primeras correrías invasoras por la Baja Andalucía. La ciudad
del Estrecho, con motivo del prolongado dominio islámico, habría
de contemplar cómo bajo sus puertas pasaban guerreros con nombres
de ALMORÁVIDES, ALMOHADES y BENIMERINES. En 1292 SANCHO IV EL BRAVO
decide recuperar la plaza de Tarifa. Cuentan las crónicas que «atacó
por mar y tierra noche y día, y levantó máquinas
para batirla». La ciudad amurallada resiste cuatro o cinco meses el prolongado
asedio. Durante el verano, el calor, aliado con la escasez de agua y víveres,
debilitan al ejército sitiado. En las últimas semanas de
septiembre los combates son definitivos. El día 13 de octubre de
1292 se rinde la ciudad y el estandarte de Castilla ondea en las altas
torres del castillo. «Fue la conquista de esta plaza el más señalado
triunfo de la RECONQUISTA cristiana en la segunda mitad del siglo XIII»,
señala el profesor Cristóbal Torres Delgado. Sin embargo,
la historia de Tarifa quedará siempre unida a la hazaña
de ALONSO PÉREZ DE GUZMÁN, nombrado alcaide de la villa
por el rey Sancho IV el Bravo. El heroico Guzmán cumple al pie
de la letra una de las leyes de las Partidas, escrita por ALFONSO X EL
SABIO, que dice, entre otras obligaciones de los alcaides, «la de no entregar
las fortalezas aunque por ello maten a sus esposas o sus hijos». Y así
cuando el «desleal» don Juan, hermano del rey, se sitúa con 5.000
jinetes árabes ante los muros de Tarifa, al no poder conquistarla
por la fuerza, se apodera del «tierno niño», amenazando a don Alonso
que de no entregar la plaza su hijo sería degollado en el acto.
Según cuentan las crónicas, el alcaide Guzmán le
respondió sin vacilar: «Antes querré que me matéis
este hijo y otros cinco si los tuviese que non vos dar esta villa del
rey mi señor, por la que le fice omenaje.» Terminadas sus palabras,
arrojó, desde la altura de la muralla su propio cuchillo, con el
que se le cortó la cabeza al infante.
Tarifa se encuentra situada en el extremo más meridional de la
Península Ibérica, al pie de la falda del monte del Cabrito,
frente a la zona más angosta del ESTRECHO DE GIBRALTAR. Es punto
estratégico de enorme importancia en el plano militar, ya que desde
la isleta de punta Paloma-unida al puerto por una carretera- se domina,
con puntal precisión, el continuo transitar de los
barcos entre el Mediterráneo y el Atlántico.
Tarifa prende pronto al viajero que se acerca a ella. De
ahí .que los escritores y poetas no hayan regateado alabanzas
en su honor. El inglés Richard Ford dice que «Tarifa es la ciudad
más mora de Andalucía». Hay que recorrer muy despacio
sus calles estrechas, sus plazas silentes -«plazuela del viento», «callejón
del lorito», etc.- para saborear la belleza de este pueblo netamente andaluz.
Tarifa forma un rico conjunto arquitectónico que atrae al visitante.
Todavía quedan en pie bastantes lienzos de su recinto amurallado.
De sus antiguas puertas -Aljaranda, Almedina- sólo queda intacta
y bien conservada la puerta de Jerez. Monumentos destacados religiosos
son la iglesia de San Francisco, con la imagen del Cristo del Consuelo,
talla del siglo XV. La parroquia mayor de San Mateo, del siglo XVI,
se debe, en un principio, al primer marqués de TARIFA y adelantado
mayor de Andalucía, Fadrique Enríquez. Es de estilo neoclásico,
con tres amplias naves y bóvedas góticas. Es uno de los
templos más hermosos de la provincia. Señalaremos, por otra
parte, que en el edificio del Ayuntamiento se conservan las franquicias
y PRIVILEGIOS concedidos por los monarcas a la ciudad, a partir del reinado
de Sancho IV el Bravo. Una visita detenida merece el CASTILLO DE GUZMÁN
EL BUENO Monumento Histórico-Artístico desde el 3 de junio
de 1931-, que Abderramán III, el gran califa cordobés, mandó
construir, finalizando sus obras en abril del 960. Esta fortaleza árabe
es una de las mejor conservadas de toda la provincia de Cádiz.
Hay que subir a los elevados torreones para contemplar el espectáculo
que nos ofrecen las aguas azules del Estrecho, separando dos continentes.
A 18 km de Tarifa se encuentran las ruinas arqueológicas de BAELO
CLAUDIA. Antigua factoría para la preparación del atún
que luego, en ÁNFORAS de barro, era llevado a Roma. Tenía
un amplio foro, con seis templos para sus 20.000 habitantes. En 1925 fue
declarado Monumento Histórico-Artístico. En julio de 1980
apareció la estatua del emperador TRAJANO, depositada hoy en el
Museo Provincial de Cádiz. A ocho kilómetros de la población
está situado el santuario de Nuestra Señora de la Luz. El
edificio -deslumbrante de cal- se encuentra rodeado de pinos y eucaliptus.
Tiene algo de señorial cortijo andaluz. La devoción a su
Virgen de la Luz es antiquísima. En 1750 fue proclamada oficialmente
patrona de la ciudad. Se desconoce el autor de la talla de la Virgen,
pero nadie, en cambio, puede negarle su gran valor histórico-artístico.
Algunas referencias hacen suponer que ésta sea la primitiva imagen
del siglo XIV; sin embargo posteriores restauraciones han logrado una
perfección más acorde con la época actual.
Tarifa celebra sus fiestas anuales en el mes de septiembre. Es renombrada
y colorista la tradicional romería y cabalgata agrícola
que se organiza hasta el santuario de la Virgen de la Luz. Cientos de
caballistas acompañan a la patrona, en su recorrido de ida y
vuelta, desde el santuario a la ciudad. Brillantes y sobrecogedores
-entre sus calles estrechas- son los desfiles procesionales de Semana
Santa.
Tahivilla celebra sus fiestas el 15 de mayo, y la aldea de Facinas, a
mitad del mes de agosto. Tarifa es sede y punto de partida para todos
aquellos nadadores que intentan la proeza marítima de cruzar las
aguas del Estrecho. En el casco urbano existen tres colegios públicos
de EGB, y dos repartidos entre Facinas y Tahivilla. Hay instituto nacional
de Bachillerato y centro de Formación Profesional de 1º y 2º grado.
Posee casa de cultura y biblioteca pública municipal. Algunas entidades
privadas como la Sociedad Casino Tarifeño, la asociación
cultural Güenarete -con actividades teatrales- y la asociación
cultural Tingentera, cooperan al movimiento cultural artístico
de la ciudad. Durante el verano, desde 1975 se viene celebrando -con alguna
que otra interrupción- la Muestra de Música Folk del Campo
de Gibraltar, con notable éxito de participación nacional.
Son pedanías de Tarifa los caseríos El Alamillo, El Armarchal,
Betis, El Bujeo, Las Caheruelas, Cañada de la Jara, Casas de Porro,
La Costa, El Chaparral, Facinas, La Herrumbrosa, El Lentiscal, Pedro Valiente,
La Peña, Las Piñas, El Pulido, Tahivilla, La Zarzuela y
Los Zorrillos.
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