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Escudo medio
partido y cortado. 1º de Castilla; 2º, de León; 3º, de oro, una zorra andante, de
sable. Bordadura general de plata cargada con la inscripción << in Dei Nomine
Amén>>. Al timbre, corona real abierta. Las armas de Castilla y de León, por el
Rey Don Fernando III el Santo, que reconquistó la villa, y la zorra, porque su nombre
primitivo fue el de "Melaria" por la mucha miel que en el término se cogía,
<<de cuyo fruto es la zorra muy apasionada>>. Esta armas, que son
tradicionales, se han descrito conforme a la ordenación que Delgado Orellana entiende
más correcta, sin que el Ayuntamiento haya instruido expediente de rehabilitación.
Vejer de la Frontera. Ciudad del Partido Judicial de Chiclana de la Frontera, a 190 m.
sobre el nivel del mar. Dista 54 Km. de Cádiz, capital de la Provincia. Su término
municipal es de 262.40 KM.2 y tiene actualmente 12.030 habitantes de hecho. Se extiende
sobre la región inmediata a la laguna de la JANDA, al oeste de la misma. Limita con el
Atlántico, Conil de la Frontera, Chiclana de la Frontera, Medina Sidonia, Tarifa y
Barbate. Constituyen su suelo margas, arcillas y calizas, a los que se superponen, en
extensas áreas, materiales de naturaleza semejante, pero de edad miocena; en las
proximidades de la laguna, aluviones modernos, y en las proximidades del Río Barbate,
depósitos de estuario, que ganan amplitud agraria en la zona que se extiende hasta
Barbate. La caliza tosca del mioceno es la que forma, en torno a la ciudad, los relieves
más acusados, constituidos por cerros de superficie plana y de 150 a 200 m. de altura,
que destacan sobre un paisaje ondulado, de suaves lomas y colinas. Estas superficies
tubulares alcanzan al noroeste un considerable desarrollo en la pequeña meseta que lleva
el nombre de <<La Muela>>. El pueblo se halla edificado sobre uno de estos
relieves que, cortado por el río Barbate, desciende hacia el mismo en acusada pendiente,
a la debe la población variadas perspectivas. Entre los cerros calizos se abren los
pequeños valles de los arroyos que afluyen al río Barbate o al río Salado de Conil, que
transcurren al noroeste del término. La zona costera está comprendida entre la
desembocadura de los arroyos de Conilete y Fuente Cubierta, con una longitud de 5 Km. La
agricultura es variada y abundante en cereales, y su ganadería está formada
principalmente por la vacuna, lanar, de cerda y caballar.
Adolfo de Castro comenta que Vejer se llamó en lo antiguo Beka, pero lo cierto es que
esta población ostentó por mucho tiempo el nombre de Vejer de la Miel, por la abundancia
de colmenas en su término. Parece ser que el día 4 de Agosto de 1250 cuando, por primera
vez, las tropas del rey Fernando III conquistaban la villa. Era el día del Salvador y fue
por ello por lo que la antigua mezquita o aljama fue consagrada inmediatamente con este
título. A partir de este momento, Vejer caerá nuevamente en manos sarracenas para ser
reconquistado en 1264, por Alfonso X El Sabio, protagonizándose << a través de la
historia>> una gesta pertinaz y heroica en la linea fronteriza y ante el continuo
peligro que suponía la proximidad de la costa. En 1285 fue entregado por Sancho IV a la
orden Militar de Santiago, pero su dominio no llegó a consolidarse. En 1307 pasó a ser
Señorío de Alonso Pérez de Guzmán, apellidado <<el Bueno>>, de donde
heredarían la titulación de la villa los duques de Medina Sidonia. Fue el 28 de Agosto
de 1307 cuando el Rey Fernando IV hacía merced en Burgos <<de la villa de Vejer,
con su castillo, fortaleza y con los pobladores que eran y fuesen, con montes y con
fuentes, con ríos, pastos, prados, aguas manantes y corrientes, en entradas y salidas y
con todo sus términos de pertenencia por juro de heredad y para siempre jamás, para sí,
sus hijos, nietos y sucesores, reteniéndose exclusivamente la Corona las minas de oro y
plata que en el término existieran o se descubrieran en lo sucesivo, la moneda forera y
el yantar que él se haría de dar cuando visitara la villa>>, todo ello a favor de
Alonso Pérez de Guzmán. Participó Vejer en el cerco de Algeciras y la toma de Gibraltar
que se llevço a cabo el 27 de Julio de 1309.
Naturalmente, desde los primeros momentos en que la población es conquistada por las
armas cristianas, se procede a una nueva fortificación que culmina en el año 1481, con
la edificación del alcázar, efectuado en Las Clarinas, por el duque asidonense Enrique
II Pérez de Guzmán. Antonio Morillo Crespo, en su interesante monografía de Vejer,
describe como la fortaleza de la ciudadela se iba ajustando a los desniveles del terreno,
subiendo desde la antigua calle del Postigo hasta la puerta de Segur, enmarcada entre
torres circulares, desafiando desde su altura la antigua Corredera, en la que los
caballeros vejeriegos del medievo jugaban a la jineta y a la tablada, en innumerables
correrías que le mantenían aptos para el ejercicio de la guerra. La línea almenada de
la fortaleza de Vejer puede observarse aún y es destacable el torreón cuadrado de la
familia Castrillón, prolongándose desde allí la muralla para terminar en la llamada
puerta de Sanch IV, quizás la más monumental de las que conserva Vejer, que da frente a
la casa del Mayorazgo, en cuyo solar se alza la interesante torre del homenaje, que
conserva fielmente sus saeteras y está coronada por una graciosa espadaña que denuncia
la existencia de alguna capilla en el mismo edificio. La muralla continúa hasta la puerta
Cerrada, uniendo hasta el baluarte próximo a la puerta de Segur. Todo Vejer está
inundado de nobles piedras incrustadas en la prodigiosa cal de las fachadas de sus casas,
el mismo castillo, en el corazón de la ciudadela, declarado monumento nacional en 1931,
es un alto entre las casas de Vejer para adentrarse con la fácil averiguación de sus
líneas castrenses bajo la cal deslumbrante vejeriega. Es un edificio de 19 m. de ancho
por 61 de largo, conservándose perfectamente la puerta de entrada y, en su interior, un
patio porticado se cree del siglo XVII. El siglo XVI le llegó a Vejer con pleitos ante la
Chancillería de Granada en defensa de sus intereses contra los duques de Medina Sidonia o
el de Juan Relinque, que se comenzaba en 1535. Durante este tiempo, los caballeros de
Vejer tuvieron como obligación la defensa de la costa, actuando en Rota, Cádiz y el
Puerto de Santa María en lucha contra la escuadra inglesa de Drake, en 1587. Una de las
más bellas descripciones del Vejer de último del siglo XVII es la que da fray Gerónimo
de la Concepción. <<Yace situada en un alta risto siete leguas de Tarifa por la
parte que el río Barbate desemboca en el Océano...>> <<.. Ay en ella una
parroquia título de San Salvador, porque se ganó a los moros ese día. La mitad de esta
Iglesia es muy antigua y la otra mitad no tanto, y de obra primorosa...>>
<<..En la puerta de la Villa que llaman de la Segur, esta por la parte interior una
segur, de que debió tomar la puerta su nombre y en medio de una losa de mármol de la
casa de los Mendoza..>>. En el año 1877, Alfonso XII concede a Vejer el título de
ciudad y, dos años más tarde, la corporación municipal alcanza el tratamiento de
Excelentísima. Ya en 1840, Pascual Madoz hacía, en si Diccionario Geográfico una
preciosa descripción, en la denotaba el interés y belleza de Vejer: <<Villa con
Ayuntamiento, residencia del vicecónsul de Francia, Inglaterra y Holanda, y de un
ayudante comandante de la Marina. Está en la provincia de Cádiz, a ocho leguas de la
Capital. Pertenece a la Audiencia Territorial y Capitanía de Sevilla, de donde dista
veinte leguas.>> << Situado sobre la colina, dividida en tres partes, cuya
altura proporciona vistas muy pintorescas tanto por mar como por tierra.
El 28 de Julio de 1937, el alcalde pedáneo de Barbate, Agustin Varo Varo, solicita del
Ayuntamiento de Vejer distintas certificaciones que servirán para instruir el expediente
de segregación de aquella aldea y la de Zahara de los Atunes. La solicitud formal de la
segregación fue redactada por el secretario de Administración local, Fernando Albi
Cholvi, y fechada en <<el mes de Enero de mil novecientos treinta y ocho>>,
según consta en la publicación que de la misma se hizo en los Establecimientos Cerón,
de Cádiz. Acompañaban a la solicitud 2.338 firmas de electores de Barbate (80.37 por
ciento de su censo) y 201 de Zahara de los Atunes (66.01 por ciento de su censo), además
de 43 certificaciones de distintas memorias y proyectos que acreditaban y garantizaban los
recursos propios con que podrían contar las dos aldeas a segregar. El 11 de Marzo del
mismo año 1.938, Barbate era independizado, juntamente con Zahara de los Atunes, de su
ciudad matriz Vejer de la Frontera, otorgándosele el 34.86por ciento del primitivo
término.
Sus calles rectas, estrechas, blancas y empinadas, nos hacen trasladarnos a una época
pretérita que va rozando- con mucho - la denominación árabe-española. Su antigua
tradición de las cobijadas mujeres que se lanzan a la calle totalmente amparadas por el
tejido negruzco y tupido que cubre su cuerpo y rostro en casi la totalidad, y que han
hecho notable a su ciudad natal a través de múltiples lienzos y fotografias conocidas en
el mundo entero.
Monumentos importantes son la ermita de Santa María de la Oliva - patrona desde 1885, por
declaración canóniga de León XIII -, de origen visigodo. Son también importantes las
ruinas de la ermita de San Ambrosio, cuya edificación parece datar de los primeros años
de la predicación del cristianismo en España, y, de manera especial, el suntuoso y
artístico templo parroquial del Divino Salvador, donde las culturas visigoda, árabe y
cristiana se fraguan en armónica belleza. Es de planta basilical y consta el edificio de
dos partes bien diferenciadas: la cabecera está cubierta por un primitivo
gótico-mudéjar que culmina en el prebisterio con ábside rectangular, observándose el
aprovechamiento de elementos de construcción; tanto árabe como visigodos, en las gruesas
columnas que forman el interesante cuerpo. Los pies de la iglesia pertenecen al gótico
<<Reyes Católicos>> o <<gentil>>, elevándose la techumbre sobre
elegantes pilastras y baquetones para culminar en una sencillísima tracería que le
llenan de esbeltez. Está formado el templo por tres naves y algunas interesantes
capillas. En la nave del evangelio y junto a la puerta principal hay un lienzo que
representa el martirio de San Bartolomé, muy maltratado, de mediados del siglo XVI. Entre
las piezas notables de orfebrería que se salvaron del saqueo a que fue sometido el templo
en la noche del 19 de Julio de 1936, cabe destacar el riquísimo ostensorio- quizá
mejicano - que se conserva en la sacristía. En su traza se observan los estilos
manierista y neogótico. El pie tiene forma hexagonal y está decorado con cabezas de
angelotes sobre medallones manieristas, cabezas que recuerdan líneas del Imperio Inca. El
astil está formado por un pie realzado de gallones, compuesto por un hexágonop, sobre el
que montan límeas del neogótico y interceptado por columnillas manieristas. Culmina en
la clásica manzana del manierismo, de la que arranca el sol, formado por rayos
restilíneos y flameados. El viril está decorado con tres esmaltes y los rayos son
similares a los del sol. El conjunto de esta notable pieza tiene una altura de 88 cm, y es
una de las más originales de cuantas existen en la provincia de Cádiz. Se conserva
también un artístico cáliz rococó ejecutado por el orfebre cordobés Mateo Martínez
Moreno, en 1784.
Entre las fiestas destacan las patronales, el día 15 de Agosto, en honor a la Virgen de
la Oliva, cuya imagen se procesiona desde su ermita a la ciudad, además de la feria de
Abril y la suelta del Toro <<embolao>> el domingo de Resurrección.
Cuenta la población con un instituto de Formación Profesional. La peña Cultural
Vejeriega y la peña flamenca Aguilar de Vejer, acaparan el encauce cultural de la ciudad.
Son pedanías de Vejer de la Frontera los caserios de La Barca, Cantarranas, El Cañal,
Jandilla, Las Lomas, Montecote, La Muela, Los Naveros, La Oliva, El Palmar, Los Parralejos
y Santa Lucía. |
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