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Crónicas

 

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X FESTIVAL DE JEREZ 2006.-

03/03/2006

Palacio de Villavicencio.-

Ciclo Los Conciertos de Palacio.-

 “SALMONETE”

En la tarde de ayer, previo a la actuación de Joaquín Jiménez “Salmonete”, se presentó Antonio Rey, un excelente guitarrista, ganador del Primer premio de La Peña "Los Cernícalos" con su conjunto haciendo una música que yo sinceramente no voy a comentar, muy bonita, con ritmo pero que a mí sinceramente no me va, lo siento.

En realidad creo que casi la totalidad del publico que se encontraba  en la magnifica sala del Palacio de Villavicencio de perfecta acústica, donde se canta sin megafonía, estaba a la expectativa de cómo se iba a desenvolver el cantaor Joaquín Jiménez, por quizás del morbo, ya que viene de muchos problemas personales y está intentando salir de ellos con mucho esfuerzo y voluntad.

A mi modesto entender salió del paso y con holgura, con la inestimable ayuda de la sonanta de Alberto San Miguel cuajó un cante sobrio y con justeza, se notó su entrega y ganas para hacer las cosas bien, empezó su actuación por fiestas, Alegrías cantadas con gusto y de manera calma y pausada para seguir con unas Tonás livianas a las que ligó con unos tercios por seguiriyas  que cuajó a la perfección , uno de los cantes que mejor hizo.

Soleá por bulerías fue el siguiente palo, muy bien Alberto en el acompañamiento y un cante con los tercios bien cortados, al puro estilo de Jerez como fue todo su cante, en este cante se esforzó muchísimo como así mismo en la serie de fandangos que siguieron, junto con las tonás, para mi lo mejor de su cante en la noche,  que terminó como es de rigor por fiestas, por Bulerías , letras muy antiguas y bonitas y una mejor y bonita ejecución, realmente una “tarde” de cante, no la mejor hora para hacer flamenco precisamente, el ritmo frenético del festival con la cantidad de espectáculos y artistas que se dan cita en estos días, por ese motivo no hay más remedio que encajar los espectáculos a lo mejor en horas no muy adecuadas, el flamenco bueno es para nocturnos, todo buen aficionado sabe eso.

Conclusión, muy bien por “Salmonete”, cosa que realmente me alegra muchísimo, recuperar para el cante a un artista con sus conocimientos y sabiduría es todo un acontecimiento.

Manolo Chilla
Triste y Azul

 

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 Teatro Villamarta.-

Ballet de “SARA BARAS”

SABORES.-

Llegó el día del quizás uno de los más esperados de esta versión del Festival de Jerez, el día en que se presentaba Sara Baras, espectáculo que pese a no ser estreno, había creado muchas ganas de presenciar en el escenario del Villamarta,  en el Festival de Baile más importante de España y por cierto del mundo flamenco.

Por lo pronto una cantidad de componentes increíble, un camión lleno de material para su coreografía y vestuario, en fin,  un despliegue no visto hasta el momento en ninguno de los siete espectáculos que ya pasaron por el teatro Villamarta, el espectáculo central de cada día de Festival.

Habíamos tenido muchísima suerte y la dicha de ver espectáculos todos los días de buenos para arriba, lamentablemente y me da pena el decirlo, en uno de los que más expectativas tenía depositadas,  me defraudó por completo.

Cuando empezamos una carrera y más si es artística, es muy difícil llegar a la cumbre, pero más que en otra actividad de la vida, lo importante y realmente meritorio es el “mantenerse” y no basta solo con creerse “estrella”, siempre hay que seguir trabajando y cada vez para que esa estrella siga brillando, eso es ser verdadera estrella y no sentarse en los laureles y aquí me las den todas.

En la noche de ayer vimos un espectáculo con muchos nombres dados a cada número en el programa de mano,  en todos ellos aparecía el de Sara Baras, con nombre y apellido, una información impresionante , diariamente es más bien corto en detalles, este de Sara en cambio lo llenó de punto a rabo. lo único que faltaba es que pusiera la temperatura que tendríamos en la sala del teatro en momentos de cada número.

Sinceramente lo único bueno para destacar fue el baile de “Sara” en los Martinetes, de lo demás nada, ni siquiera el fin de fiesta, excesivamente largo, lo mejor  fue quizás su emotividad,  ya que hizo subir y hasta darse una pataita por bulería a su madre, después de eso más nada.

Mi conclusión y lo siento, ya que “Sara Baras”, como es repetitivo en mí, en mi modesta opinión, ha sido lo peor que he visto en lo que llevamos de Festival, realmente siento enorme pesar por lo que digo pero a la vez me arriesgo a decir que hay mucha gente y joven que viene empujando, con mucho arte y ganas, que no se descuide Sara, mas pronto se cae del pedestal de lo que uno llega a él.

Manolo Chilla
Triste y Azul

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Bodega "Los Apóstoles".-

Ciclo “Café Cantante”

 TOMASITO.-

Flamenco para camaleones

La materia de la música de Tomasito, como en la termodinámica, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Escribió Truman Capote una obra de relatos truculentos que puede dar una idea, vaga, del significado de participar en un directo de Tomás Moreno ‘Tomasito’. Salvando todas las distancias, sirva el símil como modo de equiparar lo que en ambos casos supone ser testigo de una experiencia verdadera y directa que, contada bajo tal óptica, provoca un efecto mucho más subyugante que si de una interpretación clásica se hubiese tratado.

Tomasito, quedó demostrado una vez más en la medianoche del pasado viernes en Los Apóstoles, se revela en escena como creador libre, pero al mismo tiempo como títere y robot de una sociedad, grand guignol, de la que, paradójicamente, se ríe a carcajadas constantemente. Con el influjo de cualquier referencia musical que se precie, su inclasificable modo de entender el flamenco y éste como way of life se detiene primero en Veneno, pero lo mismo podía haber hecho parada y fonda en Tío Borrico. No hay distingos porque no desecha nada, cual esponja se empapa del reggae, y dedica un tema a Bob Marley, o deambula por Memphis repicoteando del rock y el blues para componer finalmente de esa mezcolanza unos tanguillos. Todo libre y anárquico, surgido repentínamente por generación espontánea. No suena a nada y suena a todo. Oh, Mare que popularizó Chonchi Heredia pone en pie a bailar al público. Tomasito en ese instante ya está revoloteando por entre las mesas del improvisado café cantante del festival.
Más importante que qué haces es quizás cómo lo haces. Y Tomás otra cosa no, pero ética escénica tiene. Da al público 60 minutos de puro espectáculo y le obliga a disfrutar ya atrapar el instante.

Respaldado por un grupo sobre el escenario de lo más variopinto y de calidad, Tomasito, curtido en mil y una batallas flamencas y ajeno a las críticas herméticas procedentes de sectores con más pasado que futuro, propuso rememorar un decálogo de temas clásicos en su repertorio. Así, Válgame Dios y El fino de mi casa encendieron la mecha de una sesión prácticamente alucinógena. Se atreve con King Crimson, con AC/DC, con Vicius de Lou Reed... Y con quien se le ponga por delante. No lo hace para vender (recuerden, su último disco apareció publicado allá por el 2002), lo hace para divertir y divertirse, eso –aunque parezca de ingenuos– se palpa. La seguiriya del 2000, ideada por Tino di Geraldo, desborda fina ironía e irreverencia en el escenario. Siguiente corte e idéntica perspectiva, se ríe hasta de su sombra pero al público le tiene devoción:“al final es el que paga y por eso es el que manda”, reconocía hace unos días  presentando su espectáculo.

Es el turno de un momento cumbre únicamente superado por Torrontrón, es la Soleá punk. Todo el arte del mundo en unos minutos. Es tiempo de carnaval, aunque ya estemos en Cuaresma y se celebre un festival de baile en su tierra natal. Sigue a su aire,  lúdico, festivo... Todos quieren más del showman que une la finísima frontera entre San Miguel y Santiago. Él no duda ni un instante:Ante todo... el silencio.Y acto seguido, Resaca. Y es que no me lo puedo creer, que no te guste el vino ni los cantes de Jerez. En volandas del personal, ha pasado una hora y poco más y allí no se ha enterado nadie. El camaleón muta, cambia de color, su pataíta infinita se sucede en un eterno fin de fiesta con los peones del compás Cantarote, Luis de la Tota y el Bo. Qué arte. El chaparrón Tomasito se clausura y a todos recorre en el cuerpo y en la mente una vieja sentencia: “No sabe bailar ni cantar, pero por Dios no se lo pierdan”. ¿Les suena de algo?

Francisco Sánchez Múgica
Diario de Jerez

 

 

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