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Teatro de Guadalcacin.- 06/03/2006 Ciclo “Los Novisimos”.- PASTORA GALVÁN.- La feminidad del baile de cadera.- En el hontanar más tradicional del flamenco hay agua suficiente. No estamos en período de carestía. Solo cambian los tiempos. Pero las raíces perduran en el lenguaje corporal de los nuevos manantiales. Pastora Galván, conjuga los nuevos tiempos del baile de una manera muy flamenca. Mezcla la solera con las nuevas cosechas de forma inexorable. En su baile duerme un profundo sentimiento del flamenco de ayer, de lo antiguo, de lo primitivo; que convive con identidad propia en el presente. Aquilatando el rosario del ingenio para resumar el perfume de la flamenquería. Extrayendo gran provecho de cada uno de sus bailes. Alboreá, taranto y alegrías. Tres piezas con las que la joven bailaora sevillana se siente plenamente identificada. Pero trabajar a las seis y media de la tarde tiene sus inconvenientes, y eso se nota en el escenario. Formación del grupo al compás de la alboreá. Andando y cantando hasta alcanzar el centro de la escena. En el sitio y al golpe. Pero con ganas de fiesta. Escrutando su cuerpo. Pastora curva al marchamo del gozo festero de este palo inusualmente interpretado en los escenarios. El cante de José Valencia –que el Festival de Jerez va a tener que meter en nómina- y José Soto “El Londro” señalan la desembocadura del baile. Pasarela musical. El guitarrista Antonio Rey –otro habitual de esta edición- cambia de registro hacia Levante. Por taranta. Toque que pudimos disfrutar hace unos dias en el Palacio Villavicencio. Rey atraviesa las minas con armonías melancólicas que dan continuidad al baile de Pastora por taranto. Elegancia. De nervio y sentimiento. Embelesando el manual de lo conciso. Dominando el tiempo. Con manos que coloreaban el lienzo de la entelequia. Donde se cristaliza la poesía en movimiento. En cada giro, en cada gesto, con cada molinete de muñeca y en cada amago y lance de cintura. Firmeza y coherencia. E intentando elevar el fandango minero a la máxima expresión. Antes de explanar la mecida de la feminidad por rangos. Y no sólo de cintura para arriba, porque de pies está más que sobrada. Otro descanso. Con el cante por malagueñas de José Valencia, escoltado por la sonanta de Miguel Iglesias. Cierra con el abandolao. Ya hemos perdido la cuenta de las veces que el cantaor lebrijano ha actuado en la presente edición del festival. No para. Último baile. Por alegrías. Con una bata de cola roja que ha triunfado en plazas tan importantes como el Festival de Mont de Marsan en Francia. Paseándola de un lado al otro con garbo. Clásica y flamenca. Lidiando con crédito en cada giro. Toreando. Pero sus zapatos de charol no tuvieron el brillo de anteriores ocasiones. Pastora Galván clausuró el Ciclo de Los Novísimos. Carlos Sánchez
******************************* Teatro Villamarta ANDRÉS MARÍN Asimetría Se pueden hacer cosas modernas con muy buen gusto y si a ello le agregas un acompañamiento con fundamentos bien flamencos, el concepto moderno del baile que hoy en día le dan a los espectáculos, estos no pierden la esencia. Anoche Andrés Marín nos ofreció un buen espectáculo en el Villamarta, una noche que resultó tranquilizante después del barullo que tuvimos la noche anterior, cosa que para ser sinceros realmente necesitábamos los que acudimos todos los días a la cita, un espectáculo sin prisas pero sin pausas, con un muy buen criterio de compaginación de los palos, esta obra según Andrés Marín, había sido estrenada en la Bienal del 2004, con pocos cambios, especialmente los hizo en los acompañantes y de resultas de ello le salió una obra agradable para la vista y gratificante para escuchar. La creación del baile en su más moderna expresión que el autor le dio a la misma, no resultó chocante para nada, su baile para nada aparatoso, con suavidad, con un buen braceo y el zapateado mínimo y necesario dejo un buen sabor de boca, especialmente en la Soleá en la que nos presentó una coreografía novedosa y agradable para la vista, el juego de luces que proyectaba la sombra del bailaor sobre un fondo ligeramente verde resultó realmente bonito, además de bien bailadas. Previamente nos habían interpretado diferentes palos como fue el comienzo por martinetes y seguiriyas, continuando por milonga, tanguillos, tarantos, alegrías, fandangos, la soleá y bulerías fueron los últimos números. La obra introdujo una percusión suave, de Antonio Coronel, casi no se escuchaba, solamente como un fondo agradable y la irrupción de una trompeta a cargo de Iropoan Freire tocada con una suave y agradable melodía, muy interesante, innovación que yo nunca había visto. Las guitarras de J.A. Suarez “Canito”, Salvador Gutiérrez y Ricardo Rey, todos ellos muy acertados y justos, el acompañamiento en el baile de Leonor Leal, Marta Arias y Ana Morales, cada una de ellas con vestidos diferentes, yendo del blanco al rojo, tonos de buen gusto y contraste que resaltaban sobre un fondo apropiado donde se lucieron en el baile por alegrías que estuvo a cargo de ellas tres. El cante le dio un realce magnifico a la obra, La Tremendita no hizo nada espectacular pero su cante es agradable, bien templado y con muchísimo gusto, al Londro al que conocemos bien estuvo acertadísimo y que decir de José Valencia, otra noche más con su presencia en el Villamarta, al que llegaba después de haber estado durante la tarde en el espectáculo de Pastora Galván, acertado como en todas sus actuaciones especialmente por martinetes y hasta tuvo la suficiente fuerza para hacer la pataita por bulerías en el discreto fin de fiestas. En definitiva, una obra muy bien concebida y bailada por Andrés Marín, un buen comportamiento de todos sus acompañantes sin excepción, de agradecer la suavidad en la percusión, en definitiva otro buen espectáculo el de ésta noche del Festival.
Manolo
Chilla **************** Sala “La Compañía”.- Ciclo”Solas en Compañía”LALO TEJADA.-
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