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ESCUDO:De
gules, un edificio de plata dc dos cuerpos, mazonado de sable, con dos arcos el primero y
tres más pequeños en el segundo, sobre ondas de azul y plata; y al timbre, corona ducal
Fue creencia general que el edificio era un castillo que simbolizaba la fortaleza de la
ciudad; en opinión del tratadista señor Delgado Orellana no hay tal, porque las puertas
amplias de esta arquitectura ofrecen fácil acceso, sin que quepa atribuirles idea de
defensa o resistencia. Se trata, según dicho especialista, de «armas parlantes»; es
decir, las que expresan como en un criptograma el nombre del reino o ciudad a que se
refiere, como el león en el escudo de León o la granada en el de Granada. En este caso,
los arcos en plural indican gráficamente el nombre de Arcos; las ondas, por rio
Guadalete, y la corona ducal por los Ponce de León, a quienes perteneció la ciudad como
ducado. Son armas antiguas que han sido rehabilitadas según Memoria suscrita por Delgado
Orellana, aprobada por el Ayuntamiento pleno en 17 de enero de 1969 y por el Consejo de
Ministros en 21 de noviembre siguiente.
ARCOS DE LA FRONTERA. Ciudad cabeza de partido judicial, a 185 m. sobre el nivel del mar.
Dista 85 km de la capital de la provincia. Su término municipal es de 525,5 km2 y tiene
actualmente 24.902 habitantes de hecho. La composición del terreno acusa huellas del
eoceno y plioceno en su mayoría, con rasgos del plioceno al norte. El clima es tempIado y
húmedo. El río principal es el Guadalete, que se une en el paraje denominado Junta de
los Ríos con su afluente el Majaceite. Otros afluentes que recibe el Guadalete, en el
término, es el Salado, y los arroyos procedentes de las gargantas de Barranco, Mazocán,
Benajina, Liche y Rayo. El río atraviesa el pantano de Bornos y el embalse de Arcos,
formado por un espacioso lago que es aprovechado para la práctica de deportes náuticos.
Las sierras más importantes son las del Santical (264 m), Asmar, Rábita, Vallejas,
Liche, Atrera y Arraijanosa. El término municipal limita al norte con la provincia de
Sevilla; al este y al sur, con el de Jerez de la Frontera, y al oeste, con los de Ubrique,
El Bosque, Prado del Rey y Villamartín. La economía arcense estriba sobre todo en la
agricultura y ganadería, destacando las cosechas de cereales, almendras, aceite,
naranjas, vino, frutas, remolacha y la cría y doma de caballos, así como cría de toros
de lidia. En lo que se refiere a la industria, citemos la algodonera, fábrica de jugos de
frutos y varios molinos de aceite. Hay una moderna fábrica de ladrillos y bovedillas. Las
antiguas viñas de Arcos prácticamente se han perdido, con excepción de los famosos
vinos de «La Vicaría», galardonados en varios certámenes internacionales.
El nombre de Arcos deriva de la raíz latina arxarcis, que significa fortaleza en la
altura o al abrigo de la altura, por lo que se supone pudo haber sido llamada Arcobrigan,
atribuyéndose, en este caso, su fundación al rey Brigo o Breogam, nieto de Noé.
Efectivamente, en el escudo se lee esta leyenda: Rex brigus arcobrigam fundavit, Alfons
sapiens a mauris rastarauvit.
Arcos fue uno de los primeros asentamientos del hombre en la Península, lo que prueba el
hallazgo del hacha de piedra y la terra sigilata, indicio de que existió vida desde mucho
tiempo atrás. Los vestigios de la época romana se concretan a las ruinas de la
población, visibles en el Santiscal, aparte de numerosas inscripciones, entre ellas la
del enterrainiento de Calpurnía Gala, que puede verse en el número 4 de la calle Núñez
de Prado, y el ara votiva dedicada al genio del municipio en el atrio de la iglesia
parroquial de SANTA MARIA. Como signo de la dominación visigoda consta de una lápida que
se refiere a Bulgáricus, hallada en el Santiscal. Y por lo que respecta al tiempo de los
árabes, hay una inscripción sepulcral descubierta en 1758, así como una fachada típica
del Califato en la casa número 2 de Núñez de Prado. Se sabe que la ciudad de Medina
Arkoasch ayudó a Abderramán 1, cuando se produjo el desembarco de 8 de abril de 756,
frente a Yüsuf. Arcos fue perjudicada por las correrías de Meknesi, el rebelde
hostigador refugiado en la sierra de Ronda, a la espera de refuerzos para su lucha contra
el califa. Reinando Abderramán 111, esta ciudad, junto con Sevilla, Medina Sidonia y
Cádiz, sufrió el saqueo de los piratas normandos, en 844 y 860, consiguiendo rechazar el
ataque gracias al concurso de las tropas de Mohamed 1. Otro episodio de las luchas
internas fue el que protagonizó el bandido rondeño Omar ben Afaun, al fin derrotado por
las tropas árabes, a las que se unieron gran número de caballeros arcenses. Al
desmembrarse el Califato, Arcos se constituyó en taifa independiente, bajo las órdenes
de WALI Mohamed ben Jazrum, hasta que en 1503 sería anexionada a Sevilla,
transformándose el castillo para convertirlo en sede de la corte.
FERNANDO 111 EL SANTO se hizo dueño de la ciudad el 29 de septiembre de 1250 por
capitulación de sus moradores, que siguieron ocupándola sometidos a las leyes de
Castilla; pero, poco después, se rebelaron, por lo que hubo de ser nuevamente tomada el
27 de octubre de 1264 por ALFONSO X El. SABIO, cuyas tropas iban mandadas por el infante
don Enrique. La condición de los musulmanes para rendirse fue que los dejaran marchar
libremente. El rey dispuso que la ciudadela se repoblara con 50 caballeros sevillanos,
partícipes con sus mesnadas. El condestable Ruy López Dávalos recibió el nombramiento
de señor de la fortaleza, y en 8 de diciembre de 1429, JUAN II otorgaría a la yilla el
título de condado en la persona de PEDRO PONCE DE LEÓN, señor de Marchena. Por ENRIQUE
IV, en 1473. Arcos fue elevada a ciudad en premio por la conquista dc la villa de Cardela.
Los habitantes de aquélla participaron activamente en las acciones bélicas de Setenil,
Zahara de la Sierra, Alhama y otros puntos de la sierra gaditana, dirigidos por RODRIGO
PONCE DE LEÓN, marqués de CÁDIZ y duque de ARCOS, desde el 20 de enero de 1493. La
conducta valerosa de los arcenses en la BATAI.I.A DEL SAI.ADO inotivó que AI.FONSO Xl les
eximiera de toda clase de tributos e impuestos, concediéndoles la hidalguía tanto por su
nacimiento como por su vecindad. Es seguro que los REYES CATOLICOS estuvieron en el
alcázar de Arcos, y resulta posible que allí recibieran, en 1483, a los reyezuelos de
Marbella y Torremolinos, quienes les ofrecieron la rendición de dichas plazas. Durante el
siglo XVI las tropas de Arcos coadyuvaron a la defensa de Cádiz. Rota y FI Puerto de
Santa María, acosadas por los ataques de los piratas y, en especial, dc DRAKE. FELIPE V,
en premio a la conducta de la ciudad durante la GUERRA De SUCESIÓN, la distinguió con el
apelativo de «fidelísima», unido a los de «muy noble y muy leal». En el transcurso de
las siguientes centurias, fue realizándose la ordenación urbana del Arcos de hoy,
abundando los edificios en cuyas tachadas, renacentistas y barrocas, fueron colocados
escudos. Al final del siglo XVIII. las incidencias del BANDOLERISMO y la tauromaquia se
acusaron en Arcos a través de algunos personajes populares: José Balcázar Navarro, que
tomó el nombre de José Ulloa Navarro, alias «TRAGABUCIIES», cuyo empeño fue eliminar
el antagonismo entre castellanos y GITANOS, y que, además, se distinguió como
<<cantaor» y. sobre todo, lidiador de la escuela rondeña de los Romero. Al ocurrir
la invasión francesa, en Arcos formóse una partida de guerrilleros al mando de ANTONIO
GARCíA VEAs, dependiente de la Junta de Sevilla. El 26 de febrero de 1810 vino a la
ciudad JOSÉ BONAPARTE, que fue padrino de dos gemelos en la parroquia de Santa María. Al
ser instaurada la Primera República, el gran personaje de ella fue el alcalde PEDRO JOSÉ
MORENO, demócrata liberal, que llegó a ser ministro de Gracia y Justicia, siendo uno de
los fundamentales apoyos de CASTELAR. En la Restauración, Arcos estuvo libre de
alteraciones públicas, aunque no de la calamidad económica, así la filoxera hizo
desaparecer las viñas, que eran el básico sustento de jornaleros y braceros. Esta
situación depresiva fue el origen de acciones como las de LA MANO NEGRA.
En general, el siglo XX en Arcos se caracteriza por la obediencia a los distintos
regímenes que se han sucedido en España. Durante la dictadura de PRIMO DE RIVERA logró
importantes obras públicas pantanos dc Guadalmecín, Bornos y presa arcense, aunque no
ocurriese lo mismo coii los proyectos dcl FERROCARRIL y carreteras~. El Parador de Turismo
supuso una decisiva medida en provecho de la ciudad y medio de que sus bellezas fuesen
más conocidas Por decreto de 15 de marzo de 1962, Arcos fue considerada monumento
histórico-artístico, delimitándose su contorno entre la puerta de Matrera y cuesta de
Belén, incluyendo la totalidad del casco urbano, cuya conservación sería encomendada al
Ayuntamiento de la ciudad.
Las calles son, por lo común, estrechas y tortuosas, cubiertas de gráciles arcos, sobre
los que asoman las turres de sus parroquias. Algunas de ellas, como la de la Cuna, donde
se cree que estuvo emplazada la antigua judería, o el callejón de las monjas, muestran
originales arbotantes que sirven de sustentación a la parroquia de Santa María. La calle
de los Gomeles recuerda la llegada de los berberiscos a raíz de la toma de Granada, y las
de Juego de Padilla, Boliches y Corredera suscitan la evocación de los caballeros
arcenses en las calendas medievales. Desde el caserío arcense se domina la campiña
jerezana. El desnivel entre los dos barrios es de 100 m. El conjunto urbano, por su
belleza y originalidad, constituye uno de los más singulares de España. El primer
monumento de Arcos es, sin duda, la parroquia de Santa María de la Asunción, cimentada
sobre un templo visigótico y, a su vez, base de una mezquita convertida en iglesia
cristiana tras la conquista por Alfonso X el Sabio. Consta de tres naves a la misma altura
y ábside monumental, todo en estilo gótico flamígero, aunque desde el siglo XVI ha sido
reformada, por lo que incorpora trazos renacentistas y dieciochescos, y a esta última
fractura corresponden la puerta de las Granadas y la torre. Parece ser que la tachada se
estaba labrando a principios del XVI, bajo la dirección de Alonso de Baena, auxiliado
seguramente por el artista local Juan García Combado. En la parte gótica tomaron parte,
asimismo, Diego de Riaño, autor tanibién del ayuntamiento de Sevilla, Gil de Ontañón y
Martín Gainza, introduciendo este último la forma renacentista. El retablo es obra de
Jerónimo Hernández. El monumento que se expone el Jueves Santo es barroco y posee
pinturas de Valdés Leal y esculturas de Barahona, siendo igualmente barrocas las pinturas
españolas e italianas. En el sagrario o capilla de la Antigua se venera la imagen de la
Santisíma Virgen de las Nieves, patrona de la ciudad. El terremoto de Lisboa, sucedido el
1 de noviembre de 1755, deterioró la llamada torre Vieja, por lo que se hizo necesario
elevar la torre actual, según planos de Andrés Zabala y VICENTE BENGOECHEA. La pintura
mural que representa la Coronación de María, con coro de ángeles que ofrecen flores,
obra de mediados del XV, determinó que, el 3 de junio de 1931, este templo fuese
declarado Monumento Nacional. Otras de las joyas que guarda este excepcional recinto son:
una escultura de la Virgen del Rosario hecha en 1555 por Cristóbal Voisin; un crucí
ficado de la escuela MARTINEZ MONTAÑÉS cuadros de Alonso Cano y Francisco de Rízzi,
aparte del coro, ejecutado en caoba, cedro y ébano, con incrustaciones de granadí llo y
taracea. El museo de la parroquia guarda una riquísima serie de BORDADOS del siglo XVIII
y una manga procesional de últimos del siglo XV. Merece ser destacada la colección que
posee de ORFEBRERIA. Es muy curiosa la existencia de un círculo mágico, ante la fachada
de la parroquia, compuesto por 12 dovelas de mármol blanco y otras 12 de jaspe rojo. Se
dice que este círculo servía para exorcizal al neótito que iba a ser bautizado.
Posiblemente este círculo no tiene semejanza en Andalucía. El castillo, del que sólo se
conservan dos torres, la del homenaje y la del secreto, sirvió de residencía dc los
reyes taifas de Arcos. Su estructura actual se remonta a 1430, bajo el reinado de Juan II
y siendo alcaide Álvaro del Castillejo. La portada corresponde al gótico renacentista.
Hoy es propiedad de los marqueses de TA MARÓN. Junto al castillo se alza el ayuntamiento.
En él resalta un magnífico artesonado mudéjar. Posee algunos alfarjes (piedra baja del
molino de aceite), mazas de plata y un retrato de Carlos IV que se atribuye a GOYA. El
archivo municipal guarda pergaminos relacionados con la historia de la ciudad;
privilegios, encomiendas y bandas. La iglesia parroquial de SAN PEDRO Apóstol -antes
colegial- se compone de una sola nave gótica, con grande y original bóveda, limitada a
ambos lados por capillas. Aquí puede admirarse el retablo más antiguo de la provincia de
Cádiz pintado por los Fernández de Guadalupe y escultura de Antón Vázquez. Es de
estilo gótico renacentista. En los laterales hay pinturas de Ferdinand Sturm, una Virgen
de San Ignacio, de Pacheco; un San Jerónimo, de Herrera, «El Mozo». Conserva
importantes obras de orfebrería -cruz procesional, custodia-, ambas barrocas. Dos de sus
capillas entrañan un acusado interés; la de los Ayllones, donde se conservan las
banderas que esta familia ganó a los moros. Su retablo es plateresco con el motivo de la
Santa Cena; en la de los Virués de Segovia figura una preciosa imagen de la Divina
Pastora, atribuida a La Roldana. La parroquia de San Pedro disputó antiguedad e
importancia a la de Santa María de la Asunción, alegando su tesoro artístico. El pleito
prolongado se dirimió con la sentencia definitiva de la Rota Romana el 18 de julio de
1764. Los feligreses de San Pedro contestaban en el rosario; «San Pedro, madre de Dios,
ruega por nosotros...», expresando así su disconformidad con lo ordenado. El convento de
la Encarnación, del cual sólo queda lo que fue iglesia, ofrece, de entrada, un
bellísimo arco tlorenzal con gablete que termina en el pie de un doselete para colocar
una pequeña imagen, guarnecido de dos grandes doseletes dcl gótico flamígero y dos
frágiles pináculos., cortando el todo una cornisa del primer Renacimiento. Sirve de
salón parroquial al templo de Santa María. En el convento de San Francisco se ven aún
restos de la antigua construcción gótica. Su vía crucis, en zócalo de azulejos, así
como los retablos barrocos y pinturas de las escuelas de Murillo y Zurbarán, componen lo
mejor de su catálogo artístico, junto con ricos lienzos de estilos orientales. El
convento de San Agustín es un sencillo templo de corte renacentista alemán, con seis
capillas. El retablo mayor fue hecho por el arcense Martín Hernández, a principios del
XVII, constituyendo una muestra excelente del barroco. Recibe en el culto una imagen de
Jesús Nazareno que data de principios del XVIII. La iglesia asilo de la Caridad es, con
toda evidencia, uno de los primeros monumentos andaluces con traza colonial. Su
edificación data de 1577, en que los fundadores del establecimiento benéfico, Manuel
Simón Ayllón de Lara y su esposa, María Josefa Roldán y Pavón, deciden construirla.
Puede asegurarse que se trata del edifico más original que tiene Arcos. pues entre sus
particularidades se halla el contraste del mármol, la piedra arenisca, el vidrio de las
cresterías y el musgo de las tejas y la blancura de la cal, todo lo cual crea visión
difícilmente comparable. Su interior acoge dos patios columnados. La capilla guarda
reliquias de San Inocencio.
Al seguir este recorrido por la ciudad nos encontramos con la iglesia de San Juan de Dios,
que es una capilla sencilla con nave y perteneciente al primer barroco. Contiene varias
imágenes:
Nuestra Señora del Socorro y Mayor Dolor, esta última expuesta en la Exposición
Iberoamericana de Sevilla. en 1929. La iglesia de la Misericordia fue la del antiguo
hospital de Arcos, fundado a comienzos del XVI. La portada es de línea gótica con un
solo arco. Guarda una imagen de Santa Catalina, obra de DUQUE CORNEJO, y del mismo modo
los únicos retratos conocidos de Rodrigo Ponce de León y su esposa. Se encuentra allí
también la llamada «Casa Cuna», en la calle de su nombre, que se supone fue sinagoga de
la antigua judería. Dentro de este panorama monumental, no debe olvidarse aludir al arco
de Matrera. ya que es la única puerta que subsiste del recinto amurallado de la ciudad,
que tiene a su derecha a la torre de la Traición y. a su izquierda, arranca la muralla de
la calle Torres, con algunos vestigios de origen romano. La fachada de los Fernández de
Espinosa. primera casa de la cuesta de Belén, cuyo origen se retrotrae a 1340, en que cl
personaje principal de esta familia tuvo una valerosa actuación en la BATALLA DEL SALADO,
por lo que le designaron adelantado mayor de la Frontera. Parece posíble que se trate de
la portada civil cristiana más antigua de Andalucía.
Arcos celebra su principal velada el día 5 de agosto, con motivo de la festividad de la
patrona, la Virgen de las Nieves, seguida de la «Velá» flamenca de las Nieves eii el
artístico marco de la plaza del Cabildo. La organizan la peña Flamenca de Arcos y la
Tertulia Cultural Flamenca. El 29 de septiembre es el día central de la feria de San
Miguel, y el 14 de septiembre la romería del Santo Cristo de Romeral. Pero la más
importante fiesta arcense es su SEMANA SANTA, declarada de interés artístico nacional,
no sólo por la valía de las imágenes y originalidad de los pasos sino, sobre todo, por
ese tortuoso laberinto de las calles que han de recorrer las procesiones. El Domingo de
Resurrección se corre el llamado loro de la aleluya, a cargo de los mozos, y que hace que
se reúnan en Arcos los vecinos de los pueblos mas distantes para asistir a una fiesta
divertida y jugosa.
La más caracterizada entidad cultural es el Círculo de la Unión, dotado de un excelente
teatro y salón de exposiciones. Su fundación data de la Primera República española. y
la organización de actos culturales es constante colaborando con el Ayuntamiento. Otras
entidades de objetivo cultural son la peña Flamenca de Arcos, Tertulia Cultural Flamenca
Arcense y Sociedad de Caza y Pesca. La Asociación musical Vicente Gómez Zarzuela se
desenvuelve a expensas del municipio.
En materia de educación existen: un instituto de Formación Profesional y otro de
Enseñanza Media.
Son pedanías de Arcos de la Frontera los caseríos de Abrajanejo. Los Barrancos, Concejo.
El Drago. Fuensanta. La Garrapata. El Guijo. Jédula, La Sierpe. Toronjil, Vallejas y El
Yugo.
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