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ESCUDO: De gules,
la torre de oro, mazonada de sable, aclarada de azur, y superada de una
estrella de plata. Bordura de oro cargada de la inscripción «Soy
Espera tan antigua como cualquiera.» Al timbre, corona real abierta. La
torre se refiere a la antigua fortaleza que domina el pueblo, y la estrella
es la vespertina o Hespera, porque se dice que este rey fue su fundador,
dando el nombre a la villa y a toda Éspaña. La corona abierta,
como antigua plaza realenga. Armas tradicionales aprobadas por acuerdo
del Ayuntamiento, pleno de 15 de enero de 1969, en base a la Memoria suscrita
por el profesor Delgado Orellana y sancionadas en Consejo de Ministros
por Decreto 336811969, de 5 de diciembre.
ESPERA. Villa perteneciente al partido judicial de Arcos de la Frontera,
a 235 m sobre el nivel del mar. Dista 100 km de la capital de la provincia.
Su término municipal es de 121,46 km2 y tiene actualmente 3.904
habitantes de hecho. Confina su extensión al norte con el término
de Utrera (Sevilla); al este, con los de Villamartín y Bornos;
al sur, con Arcos de la Frontera, y al oeste, con este último y
el de Lebrija (Sevilla). Su tierra es feraz y rica, produciendo cereales,
algodón y remolacha. Varios manantiales brotan en su término
y lo surcan el arroyo Salado y sus afluentes.
Fray PEDRO MARISCAL hace figurar como fundador de Espera al legendario
rey Espero o Hespero, mientras que Antonio Gayangos afirmaba que la población
era la antigua «Ucía» o «Uría». Lo cierto es que Espera
es una de las poblaciones más antiguas que se conocen en la provincia
y que fue conquistada a los moros por tropas de ALFONSO X EL SABIO sobre
1260, siendo perdida y reconquistada, definitivamente, juntamente con
Arcos, en 1264. El 4 de de septiembre de 1304, por privilegio concedido
por FERNANDO IV, Espera, Santiago de Criste y Carissa fueron entregadas
a FERNÁN PEREZ Y PONCE. En 1375 pasaba a manos de Alonso Fernández
Portocarrero y, seguidamente, a LOS RIBERA, señores de Bornos y
duques de Alcalá. El 5 de marzo de 1527, CARLOS 1 firmaba un documento
por el que reconocía como dueño y señor de Espera
a FADRIOUE ENRIQUEZ DE RIBERA, adelantado mayor de Andalucía.
El CASTILLO DE ESPERA es antiquísimo y se conserva en regular estado
la torre del homenaje, de planta cuadrada, mientras que la cerca tiene
planta irregular. La puerta de entrada presenta un arco de descarga y
dintel apoyado en zapatas de piedra. En el mismo muro se encuentran talladas
tres estrellas de seis puntas. La puerta está defendida por un
matacán, del que quedan vestigios, una ventana ciega lanceolada
y un alfiz que la encuadra. La iglesia parroquial está dedicada
a la advocación de Santa María de Gracia, elegante imagen
que tallara PABLO LEGOTE, autor también del impresionante trabajo
de los lienzos del retablo mayor. Las canteras de Espera aportaron la
piedra para las iglesias parroquiales de Arcos de la Frontera, muchas
más poblaciones y el templo parroquial que levantaron los espereños
a principios del XVI. En 1562 visitaba las obras el arquitecto HERNÁN
Ruiz II y, en 1586, continuaban las tareas de la construcción que
parece habían terminado en 1610, a falta de pequeños detalles.
Hasta el año 1628 figuraba con el nombre de Santa María
de la Victoria, para pasar, en 1633, a denominarse de Santa María
de Gracia. Para esta parroquia trabajaron el arquitecto Diego López
Bueno, el maestro bordador Marcos Maestre y el artista Pablo Legote, autor
del retablo mayor, que se encargaba, en 15 de enero de 1629, para sustituir
a otro anterior que no llegó a dorarse. Está compuesto el
retablo por grandes lienzos que representan La Anunciación, La
Presentación, La Visitación, La Transfiguración,
La Epifanía y La Adoración de los Pastores. El terremoto
de Lisboa (1 de noviembre de 1755) causó grandes daños en
esta iglesia, hasta el punto de tener que desmontar el retablo mayor para
volver a encajar las piedras que cubren el ábside. Aunque la obra
realizada en aquel tiempo fue grandiosa, faltas en el terreno y las consecuencias
del movimiento sísmico hicieron que el edificio siguiese presentando
ruina. Definitivamente, en 1963 se abría al culto después
de muchos años cerrado. También es interesante la antigua
talla del Santo Cristo de la Antigua (siglo XVI), que se venera en la
ermita del castillo.
Las fiestas principales se celebran el día 3 de mayo, festividad
de la Santa Cruz, y el 10 de septiembre tiene lugar una feria, con motivo
de la fiesta del Santo Cristo de la Antigua (14 de septiembre). La más
representativa festividad de Espera es su original y completa Semana Santa
para una población pequeña, en la que tradiciones recónditas
le dan un carácter especial en la serranía gaditana.
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