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Pueblos de Cádiz

Jerez de la Frontera

 

Escudo de Jerez de la Frontera

M.M. Gónzalez Argel, al fondo, la Catedral.
M.M. Gónzalez Argel, al fondo, la Catedral.

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ESCUDO: Ondado de azur y plata con bordura de catorce escaques, alternados, con las armas de León y Castilla. Corona real abierta. Las mudables ondas del mar simbolizan las veces que Jerez estuvo alternativamente en poder de moros y cristianos durante el período de la Reconquista. Los castillos y Ieones, por ser el rey de Castilla y León el que reconquistó la ciudad. La corona del timbre, por ser antigua plaza realenga. Armas empleadas por tradición desde el siglo XV al menos, que han sido rehabilitadas en 1967 con el dictamen favorable de la Real Academia de la Historia, aprobadas en Consejo de Ministos de 10 de marzo del mismo año. El Ayuntamiento visa actualmente una versión ovalada de este escudo que es de l época romántica, que no es, precisamente, la más correcta.

JEREZ DE LA FRONTERA. Ciudad cabeza del partido judicial de su nombre, a 56 m de altitud. Dista 55 km de la capital de la provincia. Su término municipal es de 1.409,97 kmz y limita al norte con la provincia de Sevilla, al oeste con los términos de Trebujena y Sanlucar de Barrameda, al sur con los de El Puerto de Santa Marta, Puerto Real, Medina Sidonia, Paterna de Rivera y Alcalá de los Gazules, y al este con la provincia de Málaga y los términos de Ubrique, Algar y Arcos de la Frontera. Tiene 176.233 habitantes de hecho. La temperatura media anual oscila entre los 16" y los 27 "C, siendo muy cálidos los veranos y semihúmedos los templados inviernos.

Una peculiaridad que distingue a Jerez dentro del territorio andaluz actual es su autónoma administración eclesiástica. Por la BULA Archiepiscopus Hispalensis, fechada en Roma el 3 de marzo de 1980, el papa Juan Pablo II erigía la nueva diócesis asidonense-jerezana. Este mismo documento consagraba a la antigua colegial del Divino Salvador en catedral del nuevo obispado, hecho circunstanciado el 29 de junio de 1980. Como señala el investigador J. L. REPETTO BETES: «La nueva diócesis de Jerez comprende todas las poblaciones que, siendo de la provincia de Cádiz, pertenecían a la archidiócesis de Sevilla, mas los dos poblados de La Ina y Torrecera, en el termino de Jerez, y la parte meridional del término de Arcos.» Abarca una superficie jurisdiccional de unos 3.218 km2 y una población de 400.000 habitantes ubicados en 26 municipios y 79 parroquias. Su primer y actual obispo es RAFAEL BELLIDO CARO. Los archivos parroquiales conservan una extraordinaria riqueza histórica y documental.

Término muy extenso, presenta en su SUELO una natural variedad. De este a oeste se distingue la serranía, la región de colinas, los llanos y las MARISMAS del Rio GUADALQUIVIR y del Rio GUADALETE, asiento de las tierras de cultivo y las dehesas de pasto.

La CAMPIÑA DE JEREZ es muy fértil y su economía se sustenta en su riqueza agrícola y en las industrias vinateras derivadas de la misma. Este hecho, aunque profundizado a nivel internacional desde el inmediato siglo XIX. hunde sus raíces en épocas remotas, en las que siempre estuvo presente esta circunstancia como la mantenedora de la vida de la ciudad. Toda una tradición, casi leyenda, cubre la producción del VINO, su crianza y su degustación. La mitología TARTÉSICA, la historiografía romana y árabe y los recuerdo de las crónicas medievales señalan al vino de Jerez como uno de los deleites hecho para dioses. Algo que, en verdad, no es exageración y que llevó a celebrar tan sin par caldo a escritores como Cervantes o Shakespeare. Este sector productivo, según últimas estadísticas. exportó al mundo unos 16.000 millones de pesetas en vino. La mitad, aproximadamente. se comercializa embotellado en origen. El volumen total representa algo así como 150 millones de botellas repartidas por casi todo el mundo. Aparte de esto. hay que sumar la exportación de 4.000 millones de pesetas en BRANDY y otros productos. En resumen, todo ello representa algo así como el 0,5 por 100 de todas las exportaciones españolas. Mantiene alrededor de 5.100 puestos de trabajo directos permanentes en BODEGAS, en faenas que actúan sobre la estructura operacional del negocio: cuidado de MOSTOS, rociado de CRIADERAS y SOLERAS, tipificación de estilos y marcas, embotellado y embarque. El resto ocupacional de la ciudad gira sobre este eje maestro. Súmense, pues, los puestos dependientes en la base agrícola y en la industria derivada y subsidiaria. Casi toda la producción vinícola —según expertos— es consumida por 120 países, absorbiendo el 90 por 100 de la exportación el Mercado Común Europeo. Es claro que, desde fines del siglo XVIII, Jerez se ha preparado para competir en un mercado libre que tuvo y tiene, sin duda, un reto que afecta a la calidad y a una diversidad y proliferación de marcas que, en muchos casos, supone una cierta confusión en el consumidor extranjero de caldos jerezanos. Graves casos recientes así lo demuestran. El CONSEJO REGULADOR DE LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN « JEREZ-XEREZ-SHERRY» Y «MANZANILLA-SANLUCAR DE BARRAMEDA» ofrece la siguiente estadística de exportación al extranjero de vinos del marco, por años naturales, en hectolitros:

Año 1980.........1.267.167,69
Año 1981.........1.236.892,31
Año 1982.........1.117.322,70
Año 1983.........1.268.265,45

Aparte de ello, Jerez ha seguido manteniendo su producción agrícola cerealista, así como la extensión de los cultivos de remolacha azucarera con fábricas de producción industrial propias, en buena competencia con otras zonas del país. De modo que se advierte que, junto con el desarrollo de la modernidad. la ciudad ha sabido también conservar un espíritu artesanal del bien hacer que se manifiesta en las industrias peculiares o en el mantenimiento de su riqueza agropecuaria y caballar, famosa en el mundo entero.

La polémica sobre el origen de la cuidad de Jerez se sitúa en los parámetros de la circunstancia TARTÉSICA.Para el investigador M. ESTEVE GUERRERO: «En su dilatada campiña existen numerosas y diversas ruinas de viejas poblaciones: Mesas de Santiago, El Portal, Sidueña, Gigonza, Gibalbin, Torrecera... Sobresaliendo entre todas por su importancia las de MESAS DE ASTA, asiento de la antigua ASTA REGIA, situada en el km 11 de la carretera que conduce de Jerez a Trebujena.» Para otros historiadores, el origen de la ciudad se entronca en su relación con la primitiva colonia fenicia en el de Serit o Ceret, «nombre con el que acuñó, incluso, moneda y que, al transcurrir el tiempo, se fue cambiando por el de Seritium o Xeritium de los latinos y godos, el Scheres, Xerez Xereto y Xeres Sudunia árabe, hasta llegar, pasando por los de Xerez Sidonis, de Sidonia o Sedueña, al actual de Jerez de la Frontera».

Para V. García de Diego, la denominación primitiva Xera aparece recogida por E. de Bizancio: «Xera Hispaniae oppidum ad Herculis columnae», tomada de Theopompo. Este lingüista piensa que el tal topónimo XerA pudiera indicar «fortaleza», aunque su definitiva significación se entrecruzara con otros significados árabes que «indicarían tierra seca de los esteros o laguna». En cualquier caso, la incorporación del término Saduña parece llevar a pensar mas en una ampliación de jurisdicción que en una ubicación definitiva. De estos orígenes nebulosos comienza a emerger un núcleo urbano que se convierte en ciudad codiciada ya en la época de la dominación islámica. «La incorporación de Jerez y su tierra a la corona de Castilla —escriben M. González Jiménez y A. González Gómez— es un fenómeno que hay que insertar para su justa comprensión dentro del proceso de la Reconquista de la Andalucía bélica durante los reinados de FERNANDO III y AlFONSO X EL SABIO. Por lo que se refiere a la zona del Guadalete, el rey castellano (Fernando III), consciente de su incapacidad para repoblar esta extensa comarca, se contentó con incorporarla en 1249, dejando a los MUDÉJARES en poseción de sus tierras «en régimen de autonomía», concediendo Jerez, Lebrija, Arcos y Medina Sidonia al infante ENRIQUE, quien ya disponía como heredamiento los territorios de Morón y Cote. Alfonso X, al comienzo mismo de su reinado, logró anular los privilegios de su hermano y, en los primeros meses de 1253, con la ayuda de la ORDEN MILITAR DE CALATRAVA, eliminó a los distintos jefes musulmanes locales, procediendo a situar en algunas poblaciones guarniciones castellanas (caso de Jerez). En otras partes, sin embargo, como en Arcos, se procedió a la instalación de pobladores mediante la compra de tierras a los musulmanes. Esta situación, precaria por lo que se refiere al dominio castellano, se mantendría hasta 1262. En el otoño de 1264 y durante 1265, Alfonso X llevó a cabo una serie de campañas que, por lo que se refiere a la zona del Guadalete, se tradujeron en la conquista por las armas de una serie de plazas (Jerez, Arcos, Lebrija, Medina Sidonia, Sanlúcar, Rota y Vejer) y en la expulsión de la población musulmana, precediéndose de inmediato a la repoblación con cristianos del territorio ocupado. La definitiva conquista de Jerez fue resultado de una de las primeras campañas de la guerra. Un breve relato de la misma, contenido en la Crónica de Alfonso X, nos dice que en el año 1264, con entera seguridad a poco de producirle la revuelta mudéjar, tal vez en el mes de junio, el rey «salió de Sevilla con su hueste y fue a cercar la villa de Xeres. Y desde que llegó mandó poner muchos engenios derredor de la villa, que tiraban a las torres y al muro y hacían gran daño, y duró la cerca de esta villa cinco meses...». Según la tradición, la ciudad se incorporó a los dominios cristianos en FRONTERA; de ahí su peculiar denominación, el 9 de octubre de 1264, festividad de San Dionisio, desde entonces su patrón. Por privilegio de Enrique IV ostenta el titulo de •Muy Noble y Muy Leal» (1465). Durante el reinado de los REYES CATÓLICOS se desarrolló Jerez en importancia, contribuyendo con hombres y víveres a las expediciones a las islas Canarias y a las guerras de Granada. Se data en esta época el inicio de la exportación de los caldos jerezanos a Europa por medio de los contactos comerciales con ingleses y bretones. La vida de la ciudad en la época de la casa de Austria, aun cuando CARLOS I le confirmó sus PRIVILEGIOS en 1520, languideció notablemente. «La decadencia de la ciudad —escribe PARADA Y BARRETO- era tan considerable en los últimos años del siglo XVII, que apenas podía ya atender al cumplimiento de sus obligaciones económicas. Al terminar con el siglo XVII y con el desdichado Carlos II la dominación de los reyes austríacos, puede decirse que la ciudad de Jerez no se componía más que de frailes, monjas y capellanes, mayorazgos y señores de rentas vinculadas, con una masa restante de vecinos miserables esclavos del trabajo, porque la propiedad se había hecho imposible para todos ante el abuso de la amortización...» No obstante esta circunstancia general, la ciudad, como señalara H. SANCHO, siguió manteniendo instituciones y centros de arte y enseñanza que contribuyeron a que aquella decadencia se mitigase un tanto. En el siglo ilustrado, gracias al fermento de la SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS, la ciudad de Jerez logró retomar el pulso de sus horas mas felices. Esta institución, erigida por voluntad del marqués de VillaPanés, Miguel M." Panes González de Quijano, «trató de llevar a cabo —escribe M. RUIZ LAGOS- los viejos y acariciados proyectos de la ciudad: la industrialización de su agricultura, la navegación del río Guadalete, la creación del gran puerto para la exportación de vinos, la reconversión del sistema de comunicaciones, la promoción cultural de sus hijos mediante escuelas y centros técnicos, la creación de una empresa periodística y la elevación de los niveles económicos de los ciudadanos». La labor de esta Sociedad y la de los miembros empeñados en tal empresa se vio sometida a las alteraciones que produjo, primero la GUERRA DE LA INDEPENDENCIA y, posteriormente, el reinado de FERNANDO VII. A pesar de todo ello, el crecimiento económico y demográfico de la ciudad era evidente. Ya en 1860 se cifra su población en unos 52.000 habitantes, y su extenso término lo componían 290.300 aranzadas de terreno, de las cuales 149.782 se hallaban destinadas a cereales, 12.562 a viñas, 2.813 a olivares, 213 a huertas y jardines y 119.300 a pastos y el resto a usos indistintos. Había, asimismo, 53.155 cabezas de ganado y 3.289 fincas urbanas, representando una riqueza imponible de 28.217.18S reales, correspondiendo a la ciudad —en cita de Parada y Barreto—, con contribución directa y en todos los conceptos, 6.144.028 reales, siendo en este sentido la tercera población contribuyente de España. Todo este emporio de riqueza —distribuido de manera desequilibrada— contribuyó a crear malestar social durante la segunda mitad del siglo XIX. La ciudad tomó parte activa en los sucesos de la REVOLUCIÓN de 1868 y, posteriormente, fue protagonista de las duras agitaciones sociales de 1883, conocidas como de la MANO NEGRA, cuyas consecuencias se prolongan hasta el asalto de los campesinos de 1892. Sin duda, fue Jerez un centro difusor de los nuevos ideales societarios, muy entroncados con la filosofía bakunista, tal como se demostraría en tiempos de la II República en los sucesos famosos de CASAS VIEJAS. La rica historia de la ciudad ha originado, sin duda, figuras descollantes en todos los campos del hacer humano, algunas de ellas notablemente influyentes en el proceso general histórico de España.

También es famosa su cualidad de cuna del CANTE FLAMENCO. Con figuras tan estelares como ANTONIO CHACÓN Y MANUEL TORRE, habiendo aportado a la historia y evolución de este arte determinados estilos de «SEGUIRIYAS», SOLEARES y especialmente las BULERIAS, creación de los GITANOS jerezanos, prontamente asentados en los barrios de Santiago y San Miguel e incorporados a la sociedad local con mayor plenitud que en ningún otro lugar del país.

Tierra ganadera por excelencia. Jerez se distingue por sus TOROS BRAVOS y sus apreciados CABALLOS CARTUJANOS, que inician una tradición de cría caballar actualmente en plenitud a través de la YEGUADA MILITAR y diversos criadores, dando lugar a la ESCUELA ANDALUZA DEL ARTE ECUESTRE. La importancia estratégica, económica, eclesiástica y militar de Jerez ha hecho que su casco antiguo posea una considerable riqueza artística. Su entorno viene trazado, y todavía puede ser delimitado, por la vieja muralla. Para M. Esteve, «su estructura de hormigón o tapial y su encintado doble de ladrillo proclama su origen almohade —siglo XII—, como lo son también las cercas de Sevilla, Badajoz y Cáceres,... Del recinto de tiempos de la Reconquista existe una representación gráfica, seguramente la más antigua que se conoce de Jerez». Esta se conserva reproducida en una miniatura del códice de las CANTINGAS de Alfonso X. Para GUERRERO LOVILLO, estudioso de dicho texto, la lámina ilustrativa de la cantiga CXLIII reproduce correctamente la estructura cuadrangular primitiva de la muralla. Los distintos lienzos dan paso a varias puertas que marcaban los caminos de Arcos, Medina, los Puertos o Sevilla. En el límite de las mismas se ubicaron iglesias, en los correspondientes arrabales, que son hoy joyas artísticas de un período histórico respectivo.

1) ALCAZAR. Situado al sureste del RECINTO MURADO, era baluarte y habitación de los señores ANDALUSÍES de la ciudad. Posteriormente pasó a ser residencia de los alcaídes cristianos de la misma. La historia contempla su famosa defensa del Islam por parte de GARCI GÓMEZ CARRILLO Y FORTÚN DE TORRES en época de Alfonso X.

Su estructura primitiva ha sido muy afectada por transformaciones en épocas posteriores a su construcción. Conserva baños árabes del período almohade, una torre octogonal y la denominada del homenaje, así como la primitiva capilla de Santa María la Real, erigida sobre la antigua mezquita (hoy, totalmente recuperada con el descubrimiento de su primitivo mihrab y patio de abluciones). A este original monumento le circunda una urbanización ajardinada que, nacida en el siglo XIX como Alameda Vieja, constituye uno de los más hermosos paseos de la ciudad. «La recuperada mezquita/capilla de Santa María del Alcázar fue —escribe F. Monguió— el primer santuario, en fecha, de toda la zona reconquistada. Nació antes de la incorporación definitiva de aquélla a la corona castellana y al establecimiento de la misa solemne del primer sábado de cada mes en la ciudad, con la concurrencia de los canónigos de la vecina iglesia colegial de El Salvador y de los beneficiados de las otras cinco parroquias erigidas intramuros, al organizarse Jerez después de su definitiva reconquista.»

2)CATEDRAL. La construcción de la primitiva colegiata, hoy catedral, se inicia en 1695 y se termina en 1778. Los mecenas o protectores de la edificación de este templo, según su historiador J. L. Repetto Betes, fueron, aparte de los monarcas comprendidos en este período, el cardenal-arzobispo de Sevilla MANUEL DE ARIAS y la propia voluntad papal de Benedicto XIII. La dilatada construcción del edificio implica sucesivamente a una serie de arquitectos y aparejadores que lograron, definitivamente, culminar la obra, entre ellos DIEGO MORENO MELÉNDEZ(1700). Rodrigo del Pozo, Diego Diaz, Juan de Pina y Torcuato Cayón de la Vega, así como Juan de Vargas y Pedro Ángel de Albizú entre otros. El templo —rectangular— tiene cinco naves, integrando en su espacio la estructura de cruz latina. Salvo la capilla específica del Sagrario, carece en sus naves de las mismas, siendo las que hay, en realidad, altares adosados. «Obra de estilo barroco —en decir de Este ve Guerrero—, es de una gran monumentalidad. Su aspecto, a primera vista un tanto confuso, equilibra las masas produciendo proporciones de gran belleza.» Junto a él subsiste—de una primitiva construcción— una torre exenta, mantenida como campanario, al no levantarse definitivamente las torres barrocas proyectadas para el templo. Esta construcción , sin duda una peculiaridad en el edificio, es mudéjar hasta el cuerpo de campanas, según Esteve, el cual presenta innovaciones realizadas por Juan de Pina a mitad del siglo XVIII. En el fondo documental y artístico de la catedral hay que destacar la estructura del Cristo, denominado de la Viga, pieza gótica del siglo XIV; el Crucificado, atribuido a JOSÉ DE ARCE, Y La Inmaculada, de JÁCOME BACCARO. La sillería del coro, diseñada por B. Serrano, fue también trazada por aquél. Posee el templo, igualmente, entre sus pinturas, el lienzo de la Virgen Niña, de ZURBARAN, y otros modernos del pintor jerezano JUAN RODRIGUEZ «El Panadero». La espléndida biblioteca procede de los fondos donados por el obispo Juan Díaz de la Guerra.

3)SAN MIGUEL. Está considerada como una segunda catedral y es, sin duda, uno de los monumentos religiosos más notables de la ciudad. De estilo gótico isabelino, inicia su construcción en 1482. Según Esteve Guerrero, la portada principal y el cuerpo de torre se edificaron en 1672, siendo su arquitecto el jerezano Diego Moreno Meléndez. La iglesia —de planta rectangular— se divide en tres naves formando crucero, cuyas bóvedas y pilares aparecen ricamente exornados. En su interior son notables las portadas de la sacristía, plateresca, la de la capilla bautismal y la impresionante del barroco rococó que da acceso al sagrario, realización posiblemente debida a Hernán Ruiz II. Aparte de piezas de indudable valor que atesora dicho templo, como el Santo Crucifijo de la Salud, atribuido a José de Arce, y el lienzo del Sumo Rostro de la escuela de Zurbarán, lo que distingue a esta iglesia es su espléndido retablo mayor. M. Esteve dice del mismo: «... En 1609 se encarga la construcción de un retablo que habría de ser el antecedente de éste a Juan Martínez Montañés, Juan de Oviedo y Gaspar del Águila, componiéndose el proyectado retablo de esculturas y pinturas; pero al desistirse de esta idea queda sólo Martínez Montañés, cuyo contrato definitivo parece ser el otorgado en 1613. Mas habrían de sucederse tantas incidencias que su ejecución se dilataría por muchos años durante los cuales intervinieron numerosos artistas, tales como Alonso Cano, Pacheco y Jacinto Soto, hasta que en 1641 Martínez Montañés traspasa parte de la obra a José y su mujer. María de Arce, otorgando otorgando escritura de de finiquito en 1647.» Del peritaje y estudio deben atribuirse a Montañés los apóstoles Pedro y Pablo, los realces centrales de la Batalla de los Ángeles, Transfiguración y Ascensión del Señor, así como la traza arquitectónica. Y a José de Arce corresponderían los relieves de la Encarnación, Nacimiento, Adoración de Reyes y Presentación, así como esculturas de los arcángeles Gabriel y Rafael y de San Juan Evangelista y Bautista.

4) SAN MARCOS. Se levanta este templo sobre una primitiva mezquita. Arquitectónicamente pertenece al período gótico en su fase decadente, asimilando asimismo elementos de fábrica anterior de origen mudéjar. Presenta planta de una sola nave a la que figuran adosadas una serie de capillas, posiblemente ejecutadas con anterioridad. Cubre esta amplia disposición una atrevida bóveda gótica del siglo XV. La peculiaridad distintiva de este templo reside en su retablo mayor, que, aun cuando en los siglos XVIII y XIX sufrió modificaciones, conserva una factura pictórica que le enlaza con la más noble pintura de los siglos XVI y XVII. La crítica ha denotado la presencia de pinceles pertenecientes a la escuela de Alejo Fernández, Cristóbal de Cárdenas y Juan de Mayorga. Las 13 tablas principales desarrollan escenas tradicionales de la Vida de Cristo y de Figuras apostólicas. La pintura central —posterior— representa al evangelista San Marcos, diseñado —según M. Esteve— por el artista sevillano Rodriguez de Losada, lienzo que sustituyó a una primitiva escultura del apóstol realizada por Bautista Vázquez «el Viejo».

5)SANTIAGO. Marca su origen una primitiva ermita datada en la época de Alfonso X el Sabio en el arrabal de la ciudad. Obra gótica en su origen y factura, presenta elementos incorporados en capillas y portadas de los siglos XVI y XVII (sacristía y sagrario). El cuerpo de torre es edificación posterior barroca, y la denominada torre del Reloj fue construida hacia 1760. Su planta es de tres naves cubiertas por bóvedas de crucería. Tiene adosada una original capilla, llamada de la Paz, de origen mudéjar, datada sobre el año 1430. En su interior posee baldaquino de mármol blanco, obra neogótica de principios del siglo actual. Aparte de un buen retablo de D. Roldán, posee esta iglesia una importante imagen del Prendimiento de Jesús. que se atribuye a la Roldana, titular de una de las más populares Cofradias de la ciudad.

6) SAN DIONISIO. Templo titular del patrono. Su origen se deriva de la división parroquial hecha por Alfonso X. Es obra de estilo mudéjar, aunque muy alterada en épocas posteriores, incorporaciones salvadas últimamente por las restauraciones realizadas en la misma. Presenta tipo basilical y está dispuesta en tres naves, rematadas por cubierta a dos aguas. Se distingue en su interior la capilla bautismal y el arco polilobulado de acceso a la capilla del Cristo de las Aguas. La imagen de éste se cataloga a fines del siglo XV y está muy relacionada con la devoción popular. Entre las esculturas del templo se distingue la imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor, obra barroca de la segunda mitad del siglo XVII. Junto a dicha iglesia y adosada a la misma existe una peculiar torre de Concejo, conocida como de la «Vela», del «Reloj» o de la «Atalaya». Se sitúa su construcción sobre 1450. Originariamente debió ser usada como torre vigía.

7) CARTUJA. Este cenobio hoy habitado por monjes cartujos de San Bruno y reconstruido, en parte, a partir de 1948 sufrió los rigores de la devastación tras su DESAMORTIZACIÓN. En 1836. Fue esta cartuja fundada por el caballero Alvaro Obertos de Valeto. Posee espléndida portada de entrada de orden clásico, debida al arquitecto Andrés de Ribera, quien, según las inscripciones, la obró en 1571. Tras su patio, se accede a la iglesia conventual, de estructura gótica con elementos barrocos, datada en 1666. original de Fray Pedro del Piñar. Poseyó excelente retablo pictórico con obras de Zurbarán, cuyos originales, en gran parte, se encuentran en el MUSEO DE CÁDIZ, depositados allí al ser exclaustrados los monjes. Hoy conserva restituidas en el refectorio las esculturas del Apostolado y el Crucificado, debidas a José de Arce. Muestra esta cartuja claustros y pequeños patios de estructura gótica tardía, expresivos del arraigo de dicho estilo en esta zona de la Baja Andalucía.

Otros edificios religiosos señalados son las iglesias de San Juan de los Caballeros, entroncada con la historia medieval de la ciudad, y las parroquias de San Lucas y San Mateo, así como los conventos del Carmen, San Francisco y Santo Domingo. La patrona de la ciudad, Nuestra Señora de la Merced, imagen gótica datada sobre los siglos X1IIXIV, se venera en el convento de su mismo nombre y expuesta sobre retablo fabricado por Francisco de Ribas en 1654. La Arquitectura civil presenta notable representación en la casa de Ponde León, con interiores interesantes y ventanal esquinero plateresco; en la casa de Riquelme, de mediados del siglo XVI, y en la antigua casa de cavila, del siglo XVIII. Existen notables palacios y casas señoriales ligadas a la industria vinatera. Pero sin duda la pieza más importante en este sentido es el Antiguo Consistorio o Cabildo Viejo, excelente obra trazada por Andrés de Ribera, Martín de Oliva y Bartolomé Sánchez, erigido en 1575. De estilo plateresco-renacentista presenta en su decoración estatuas de HÉRCULES Y JULIO CESAR, como notable decoración de época. Tiene acceso lateral por logia de estilo italia-nizante-florentino. Desde 1873 hasta fecha muy reciente albergó en su seno la Biblioteca Municipal, cuya riqueza bibliográfica se cataloga en más de 40.000 volúmenes, y el Museo Arqueológico, en cuyo interior se expone el famoso CASCO GUADALETE,del siglo VII a. C.. y los ídolos femeninos de la Edad de Bronce, entre otras valiosas piezas. Posee, asimismo, la ciudad dignos representantes de la arquitectura del regionalismo, como el edificio conocido popularmente como «El Gallo Azul», con la impronta de A. González; la estación de ferrocarril y el llamado Recreo de las Cadenas, y monumentos como el erigido a Miguel Primo de Rivera en la antigua plaza del Arenal, original de Benlliure.

Las fiestas de Jerez se polarizan en las celebraciones de Semana Santa, a juicio de expertos la segunda de ANDALUCIA, y en las fiestas primaverales de la universal FERIA DEL CABALLO. En cuanto a la antigua feria de septiembre, denominada estos últimos años como FIESTA DE LA VENDIMIA, se inclina a la promoción de los aspectos industriales y comerciales vinateros, y viene pasando por diversos avatares.

La tradición universitaria que en los siglos XVIII y XIX animó a la ciudad en el real convento de Santo Domingo y que los sucesos de su tiempo no permitieron cuajar, se realiza en la época contemporánea al instalarse en su territorio la primera Facultad de Derecho, dependiente de la Universidad de Cádiz, obra social de la CAJA DE AHORROS DE JEREZ. Completa esta área docente una escuela universitaria de Estudios Empresariales y otra de Formación del Profesorado de EGB, así como la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos. Posee Escuela de Turismo, obra social de la Caja de Ahorros de Jerez, y tres institutos de Bachillerato.

Dentro del campo de la cultura específica singularizada, dedicada a promover el conocimiento de las señas de identidad de la ciudad, hay que señalar la labor realizada por el Centro de Estudios Históricos Jerezanos y por la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces, fundados, respectivamente, en 1931 y 1958. Radica, también, en la ciudad la ACADEMIA DE SAN DIONISIO DE CIENCIAS , ARTES Y LETRAS, que, integrada en la confederación de academias andaluzas, realiza una importante labor de promoción cultural.

Son pedanías de Jerez de la Frontera los poblados, aldeas y caseríos de Alcornocalejo, Añina, La Barca de la Florida, Casablanca, Cuartillos, Charco de los Hurones, Dehesilla de Algar, Estella del Marqués, Fuente del Rey, Gibalbin, Guadalcacín del Caudillo, Los Isletes, La Jarda, José Antonio, La Ina. Macharnudo Alto, Mesas de Asta, El Mimbral. Nueva Jarilla, El Portal, Los Repastaderos. El Romero, San Isidro del Guadalete. San José del Valle, Solete Alto, Las Tablas, Tempul. El Torno. Torrecera y Torre Melgarejo.

JEREZ DE LA FRONTERA (ASALTO DE LOS CAMPESINOS DE 1892). Hist. En la noche del 8 de enero de 1892, cientos de campesinos de Jerez, Sanlucar, Arcos, El Puerto de Santa María, Puerto Real, Puerto Serrano, Ubrique, Benaocaz, Algar, Grazalema, Bornos y otras poblaciones de la provincia se concentraron en las inmediaciones de Jerez, en los llamados Llanos de Caulina. La contraseña era: «Mártires del trabajo».

El primer objetivo fijado era la toma de Jerez, de cuyo ayuntamiento se pensaban apoderar, sublevando a los soldados de los cuarteles. cuya extracción social obrera y campesina les pareció que les haría favorables a sus planes, y con ellos y sus armas contaban para poder dirigirse a la cárcel y libertar a los presos. una vez apoderados de Jerez y quemados los registros de la propiedad, se procedería a la institucionalización de la anarquía y al reparto de las tierras del dilatado campo jerezano. Contaban también con que los grupos obreros del interior de la ciudad se les unirían.

La entrada fue por el acceso natural de la población desde Sevilla, donde estuviera el convento de capuchinos, convertido entonces en hospicio. Dando vivas a la anarquía y a la revolución social y mueras a la burguesía, se dirigieron al ayuntamiento, situado en Ia calle que por ello Ileva el nombre de Consistorio, pero no lograron acceder al mismo. Intentaron entonces su objetivo en el cuartel de San Agustín, cercano a la céntrica plaza del Arenal, pero no sólo no hubo ningún movimiento de acercamiento de los soldados en favor de los asaltantes, sino que éstos fueron rechazados. Se concentraron en la plazuela del Carmen y decidieron dirigirse a la cárcel cercana, cuyos guardias, prevenidos, dispararon contra ellos mientras intentaban algunos con sus hachas, y sin lograrlo, derruir la puerta de la prisión.

Anduvieron entonces desorientados y sintiéndose traicionados por quienes desde dentro les prometieron ayuda, y aunque las calles de Jerez estaban desiertas y nada les hubiera impedido hacer daño en alguna casa, es obvio que no intentaron en ningún momento molestar a la población, sino lograr por la fuerza un objetivo político tomando los centros del poder sin perjudicar a las personas. No obstante, y en la exaltación, dos jóvenes fueron asesinados, uno en la PorVera y otro en la Lancería, sólo porque sus manos mostraban que no pertenecían a la clase trabajadora manual. Por su parle, los atacantes tuvieron un muerto y varios heridos. El asalto a Jerez no logró ninguno de sus objetivos y, antes de amanecer, la Guardia Civil y otras fuerzas ya tenían en su poder varias decenas de detenidos, mientras que otros muchos se marcharon amargados y defraudados por la inutilidad de la acción. Enseguida se fue procediendo a la detención de muchos jornaleros de todo el sector. Dividida la campiña en ocho zonas de vigilancia y ejecutada la consigna de detener a todo sospechoso, con la ayuda eficaz de la Guardia Civil, que también vigiló las líneas férrea y telegráfica, se produjo un continuo fluir de presos a la cárcel jerezana. El día 10, con la presencia personal del capitán general Sabas Martín, se decidió que la causa se viera en tribunales militares. Dos escuadrones de Caballería fueron enviados a Jerez desde Sevilla. El día 15 los presos eran ya 200. Y el día 24 el juzgado de Jerez se inhibió de la causa, que pasó así oficialmente a las autoridades militares: habría consejo de guerra. El día 4 se celebró el consejo de guerra. El día 5 se le llevó la sentencia al capitán general. Pese a algunas peticiones de clemencia, el día 7 se hizo pública la confirmación de la sentencia: son condenados a muerte Antonio Zarzuela, Fernández Lámela, Fernández Reina (alias «Busiqui») y Silva Leal (alias «El Lebrijano»). Sobre algunos recayó cadena perpetua y sobre otros pena de 20 años.

Los cuatro condenados a muerte fueron ajusticiados el día 10 de febrero a las 6,30 de la mañana, en presencia de unas 200 personas. La ejecución fue por garrote vil. Más adelante hubo otro proceso, nada menos que contra 315 campesinos, de los cuales 246 obtuvieron el sobreseimiento de su causa. El procesado más famoso fue Fermin Salvochea, al que se acusó de haber incitado, desde la cárcel gaditana, al asalto campesino. Como resultado, en abril de 1893 fueron condenados nueve campesinos a cadena perpetua y otros a penas menores, entre ellos Salvochea (a 12 años de prisión).

JEREZ DE LA FRONTERA (ASALTOS MERÍNÍES). Hist. Las invasiones meriníes comienzan a finales de 1274, cuando el segundo emir nazarí de Granada, Muhammad II, pidió ayuda al sultán meriní de Marruecos, Abú Yüsuf, contra Castilla y contra los enemigos que tenía en el interior del país, los famosos «arráeces» Asquilula. El nazarí cedió a los marroquíes Tarifa y Algeciras para facilitarles el desembarco. Los meriníes, al mando de Abü Yüsuf, desembarcaron en Tarifa el 13 de mayo de 1275, saqueando las cercanías de Vejer y «continuó su marcha... matando, razziando y destruyendo aldeas y fortalezas, quemando las mieses, talando los árboles frutales y arrasándolo todo, hasta que llegó a Jerez, sin que ningún cristiano osase salir contra él», como cuenta Ibn Abi Zar en su crónica Ruwil ai-Quirtas.

En agosto del mismo año se produce un segundo desembarco, y en noviembre: «Después de robar y devastar sus alrededores, quemar sus aldeas y destruir sus castillos, se fue para Jerez e hizo con ella lo que con Sevilla; después de sitiarla tres días se marchó a Algeciras, donde entró el 27 del mismo mes (16 de noviembre de 1275).»

Entre junio y octubre de 1277 tiene lugar el tercer desembarco meriní: «Después salió contra Jerez el 15 de rabi segundo del 676 (15 de septiembre de 1277), decidido a destruirla y arrasarla; acampó sobre ella y la sitió, atacándola con brío; comenzó a cortar los olivares, viñas y arbolado, quemó las mieses y destruyó las aldeas y torres.» Los meriníes desembarcaron de nuevo en Algeciras en julio/agosto de 1282, pero en esta ocasión no atacaron Jerez. El ataque más duro tuvo lugar durante 1285. El 12 de abril el emir meriní, Abú Yúsuf, desembarcó en Tarifa: «Acampó ante Jerez el 20 de safar del 684 (27 de abril de 1285). Desde que llegó, todos los días, después de hacer la oración de la mañana, cabalgaba con lodos sus soldados y se paraba ante la puerta de Jerez», disponiendo las algaras por la mañana, hasta las tres de la tarde, hora de rezar el aser. Pero la campaña sistematizada empieza el 1 de mayo, día en que se unieron a las tropas del emir los Benimerines árabes, caballería tarifeña y peones de los castillos, llevando armas y pertrechos. El 2 de mayo la víctima fue Sanlúcar. El 3 talaron los campos de Rota. El 4 perecen en una emboscada numerosos pastores jerezanos. El 5 combaten a Jerez. El 6 llegan hasta Sevilla y continúan hasta Carmona y Alcalá. El 8, Abú Yúsuf da órdenes terminantes para apretar el asedio de Jerez: «Mandó en esta ocasión a los árabes de 'Asam que rodeasen las puertas de Jerez para coger al que huyese de ella y matar al que quisiese entrar.» El 9: «Mandó el emir de los musulmanes al emir Sylayman ben Yahya, el Julti, que eligiese 1.000 caballos de los árabes jult y se mantuviese con ellos contra Jerez, observando a sus habitantes para que nadie saliese y cortándoles los aprovisionamientos; los árabes jult no cesaban de rodearla día y noche.» El 11: «El emir de los musulmanes se situó en los olivares de Jerez para que no saliese de la ciudad ningún cristiano que inquietase a los musulmanes.» El 12, después de la oración: «Púsose sobre Jerez y la atacó con gran brío, tanto, que entraron los musulmanes en sus arrabales y los quemaron, matando en ellos a más de 700 cristianos.» El 13: «Cabalgó también el emir de los musulmanes contra Jerez.» El 16: «Salieron unos árabes jult contra una torre de las cercanías de Jerez.» El 22: «Atacó a Jerez con gran ímpetu, muriendo acribillados a flechazos unos cuantos valerosos cristianos que salieron a combatir.» El 27 llegaba del Magreb Abü Ya ´Qüb, el primogénito del emir, con un poderoso ejército. El 30 cambió de sitio el campamento: «Pasó el Guadalete y acampó en medio de las viñas y huertas, cerca de Jerez.» El 31: «Cabalgó también el emir de los musulmanes con todas sus tropas contra Jerez y la atacó.» El 2 de junio: «Mandó el emir de los musulmanes a su hijo el emir Abú Mu'arrif que cabalgase con un cuerpo de ejercito y atacase a Jerez, combatiéndola con insistencia todos los días; lo hizo así y la atacó todo el día hasta la noche, y en adelante no dejó el emir Abü Mu'arrif de dirigir sus tropas contra Jerez todos los días y de combatirla desde la mañana hasta la noche, matando diariamente muchos cristianos y cautivando mujeres y niños; la causa de su insistencia en atacarla y estar sobre ella era el prohibir a los cristianos salir a sus propiedades y asegurar a los musulmanes que se desparramaban por la tierra para segar y recoger las cosechas.» El 10 volvía Abü Yüsuf de sus correrías devastadoras por los campos sevillanos, llevando muchísimos cautivos; «El ejército pasó con la presa, aherrojados los hombres y atadas las mujeres con sogas, y así se adelantó hacia Jerez para aflicción y espanto de sus habitantes.» El 21 emplearon naves: «Para traer máquinas, flechas y pertrechos de guerra y emplearlos contra Jerez.» A pesar de todo, sufriendo mil penalidades y sin poderse aprovisionar, no se rindieron a los sitiadores. El 6 de julio: «Salieron los cristianos de Jerez para aprovisionarse y hacer leña; se interpusieron entre ellos y la ciudad los árabes de Sufian, y mataron a unos 30.» Así continuó la situación, asolando los campos, asesinando, robando hasta el 28 de djumada primera (2 de agosto), en que Abü Yúsuf levantó el sitio sin haber podido conquistar Jerez.


El Niño de la Albarizuela
Datos extraidos del Diccionario Cinterco
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