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ESCUDO: Ondado
de azur y plata con bordura de catorce escaques, alternados, con las armas de León y
Castilla. Corona real abierta. Las mudables ondas del mar simbolizan las veces que Jerez
estuvo alternativamente en poder de moros y cristianos durante el período de la
Reconquista. Los castillos y Ieones, por ser el rey de Castilla y León el que
reconquistó la ciudad. La corona del timbre, por ser antigua plaza realenga. Armas
empleadas por tradición desde el siglo XV al menos, que han sido rehabilitadas en 1967
con el dictamen favorable de la Real Academia de la Historia, aprobadas en Consejo de
Ministos de 10 de marzo del mismo año. El Ayuntamiento visa actualmente una versión
ovalada de este escudo que es de l época romántica, que no es, precisamente, la más
correcta.
JEREZ DE LA FRONTERA. Ciudad cabeza del partido judicial de su nombre, a 56 m de altitud.
Dista 55 km de la capital de la provincia. Su término municipal es de 1.409,97 kmz y
limita al norte con la provincia de Sevilla, al oeste con los términos de Trebujena y
Sanlucar de Barrameda, al sur con los de El Puerto de Santa Marta, Puerto Real, Medina
Sidonia, Paterna de Rivera y Alcalá de los Gazules, y al este con la provincia de Málaga
y los términos de Ubrique, Algar y Arcos de la Frontera. Tiene 176.233 habitantes de
hecho. La temperatura media anual oscila entre los 16" y los 27 "C, siendo muy
cálidos los veranos y semihúmedos los templados inviernos.
Una peculiaridad que distingue a Jerez dentro del territorio andaluz actual es su
autónoma administración eclesiástica. Por la BULA Archiepiscopus Hispalensis, fechada
en Roma el 3 de marzo de 1980, el papa Juan Pablo II erigía la nueva diócesis
asidonense-jerezana. Este mismo documento consagraba a la antigua colegial del Divino
Salvador en catedral del nuevo obispado, hecho circunstanciado el 29 de junio de 1980.
Como señala el investigador J. L. REPETTO BETES: «La nueva diócesis de Jerez comprende
todas las poblaciones que, siendo de la provincia de Cádiz, pertenecían a la
archidiócesis de Sevilla, mas los dos poblados de La Ina y Torrecera, en el termino de
Jerez, y la parte meridional del término de Arcos.» Abarca una superficie jurisdiccional
de unos 3.218 km2 y una población de 400.000 habitantes ubicados en 26 municipios y 79
parroquias. Su primer y actual obispo es RAFAEL BELLIDO CARO. Los archivos parroquiales
conservan una extraordinaria riqueza histórica y documental.
Término muy extenso, presenta en su SUELO una natural variedad. De este a oeste se
distingue la serranía, la región de colinas, los llanos y las MARISMAS del Rio
GUADALQUIVIR y del Rio GUADALETE, asiento de las tierras de cultivo y las dehesas de
pasto.
La CAMPIÑA DE JEREZ es muy fértil y su economía se sustenta en su riqueza agrícola y
en las industrias vinateras derivadas de la misma. Este hecho, aunque profundizado a nivel
internacional desde el inmediato siglo XIX. hunde sus raíces en épocas remotas, en las
que siempre estuvo presente esta circunstancia como la mantenedora de la vida de la
ciudad. Toda una tradición, casi leyenda, cubre la producción del VINO, su crianza y su
degustación. La mitología TARTÉSICA, la historiografía romana y árabe y los recuerdo
de las crónicas medievales señalan al vino de Jerez como uno de los deleites hecho para
dioses. Algo que, en verdad, no es exageración y que llevó a celebrar tan sin par caldo
a escritores como Cervantes o Shakespeare. Este sector productivo, según últimas
estadísticas. exportó al mundo unos 16.000 millones de pesetas en vino. La mitad,
aproximadamente. se comercializa embotellado en origen. El volumen total representa algo
así como 150 millones de botellas repartidas por casi todo el mundo. Aparte de esto. hay
que sumar la exportación de 4.000 millones de pesetas en BRANDY y otros productos. En
resumen, todo ello representa algo así como el 0,5 por 100 de todas las exportaciones
españolas. Mantiene alrededor de 5.100 puestos de trabajo directos permanentes en
BODEGAS, en faenas que actúan sobre la estructura operacional del negocio: cuidado de
MOSTOS, rociado de CRIADERAS y SOLERAS, tipificación de estilos y marcas, embotellado y
embarque. El resto ocupacional de la ciudad gira sobre este eje maestro. Súmense, pues,
los puestos dependientes en la base agrícola y en la industria derivada y subsidiaria.
Casi toda la producción vinícola según expertos es consumida por 120
países, absorbiendo el 90 por 100 de la exportación el Mercado Común Europeo. Es claro
que, desde fines del siglo XVIII, Jerez se ha preparado para competir en un mercado libre
que tuvo y tiene, sin duda, un reto que afecta a la calidad y a una diversidad y
proliferación de marcas que, en muchos casos, supone una cierta confusión en el
consumidor extranjero de caldos jerezanos. Graves casos recientes así lo demuestran. El
CONSEJO REGULADOR DE LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN « JEREZ-XEREZ-SHERRY» Y
«MANZANILLA-SANLUCAR DE BARRAMEDA» ofrece la siguiente estadística de exportación al
extranjero de vinos del marco, por años naturales, en hectolitros:
Año 1980.........1.267.167,69
Año 1981.........1.236.892,31
Año 1982.........1.117.322,70
Año 1983.........1.268.265,45
Aparte de ello, Jerez ha seguido manteniendo su producción agrícola cerealista, así
como la extensión de los cultivos de remolacha azucarera con fábricas de producción
industrial propias, en buena competencia con otras zonas del país. De modo que se
advierte que, junto con el desarrollo de la modernidad. la ciudad ha sabido también
conservar un espíritu artesanal del bien hacer que se manifiesta en las industrias
peculiares o en el mantenimiento de su riqueza agropecuaria y caballar, famosa en el mundo
entero.
La polémica sobre el origen de la cuidad de Jerez se sitúa en los parámetros de la
circunstancia TARTÉSICA.Para el investigador M. ESTEVE GUERRERO: «En su dilatada
campiña existen numerosas y diversas ruinas de viejas poblaciones: Mesas de Santiago, El
Portal, Sidueña, Gigonza, Gibalbin, Torrecera... Sobresaliendo entre todas por su
importancia las de MESAS DE ASTA, asiento de la antigua ASTA REGIA, situada en el km 11 de
la carretera que conduce de Jerez a Trebujena.» Para otros historiadores, el origen de la
ciudad se entronca en su relación con la primitiva colonia fenicia en el de Serit o
Ceret, «nombre con el que acuñó, incluso, moneda y que, al transcurrir el tiempo, se
fue cambiando por el de Seritium o Xeritium de los latinos y godos, el Scheres, Xerez
Xereto y Xeres Sudunia árabe, hasta llegar, pasando por los de Xerez Sidonis, de Sidonia
o Sedueña, al actual de Jerez de la Frontera».
Para V. García de Diego, la denominación primitiva Xera aparece recogida por E. de
Bizancio: «Xera Hispaniae oppidum ad Herculis columnae», tomada de Theopompo. Este
lingüista piensa que el tal topónimo XerA pudiera indicar «fortaleza», aunque su
definitiva significación se entrecruzara con otros significados árabes que «indicarían
tierra seca de los esteros o laguna». En cualquier caso, la incorporación del término
Saduña parece llevar a pensar mas en una ampliación de jurisdicción que en una
ubicación definitiva. De estos orígenes nebulosos comienza a emerger un núcleo urbano
que se convierte en ciudad codiciada ya en la época de la dominación islámica. «La
incorporación de Jerez y su tierra a la corona de Castilla escriben M. González
Jiménez y A. González Gómez es un fenómeno que hay que insertar para su justa
comprensión dentro del proceso de la Reconquista de la Andalucía bélica durante los
reinados de FERNANDO III y AlFONSO X EL SABIO. Por lo que se refiere a la zona del
Guadalete, el rey castellano (Fernando III), consciente de su incapacidad para repoblar
esta extensa comarca, se contentó con incorporarla en 1249, dejando a los MUDÉJARES en
poseción de sus tierras «en régimen de autonomía», concediendo Jerez, Lebrija, Arcos
y Medina Sidonia al infante ENRIQUE, quien ya disponía como heredamiento los territorios
de Morón y Cote. Alfonso X, al comienzo mismo de su reinado, logró anular los
privilegios de su hermano y, en los primeros meses de 1253, con la ayuda de la ORDEN
MILITAR DE CALATRAVA, eliminó a los distintos jefes musulmanes locales, procediendo a
situar en algunas poblaciones guarniciones castellanas (caso de Jerez). En otras partes,
sin embargo, como en Arcos, se procedió a la instalación de pobladores mediante la
compra de tierras a los musulmanes. Esta situación, precaria por lo que se refiere al
dominio castellano, se mantendría hasta 1262. En el otoño de 1264 y durante 1265,
Alfonso X llevó a cabo una serie de campañas que, por lo que se refiere a la zona del
Guadalete, se tradujeron en la conquista por las armas de una serie de plazas (Jerez,
Arcos, Lebrija, Medina Sidonia, Sanlúcar, Rota y Vejer) y en la expulsión de la
población musulmana, precediéndose de inmediato a la repoblación con cristianos del
territorio ocupado. La definitiva conquista de Jerez fue resultado de una de las primeras
campañas de la guerra. Un breve relato de la misma, contenido en la Crónica de Alfonso
X, nos dice que en el año 1264, con entera seguridad a poco de producirle la revuelta
mudéjar, tal vez en el mes de junio, el rey «salió de Sevilla con su hueste y fue a
cercar la villa de Xeres. Y desde que llegó mandó poner muchos engenios derredor de la
villa, que tiraban a las torres y al muro y hacían gran daño, y duró la cerca de esta
villa cinco meses...». Según la tradición, la ciudad se incorporó a los dominios
cristianos en FRONTERA; de ahí su peculiar denominación, el 9 de octubre de 1264,
festividad de San Dionisio, desde entonces su patrón. Por privilegio de Enrique IV
ostenta el titulo de Muy Noble y Muy Leal» (1465). Durante el reinado de los REYES
CATÓLICOS se desarrolló Jerez en importancia, contribuyendo con hombres y víveres a las
expediciones a las islas Canarias y a las guerras de Granada. Se data en esta época el
inicio de la exportación de los caldos jerezanos a Europa por medio de los contactos
comerciales con ingleses y bretones. La vida de la ciudad en la época de la casa de
Austria, aun cuando CARLOS I le confirmó sus PRIVILEGIOS en 1520, languideció
notablemente. «La decadencia de la ciudad escribe PARADA Y BARRETO- era tan
considerable en los últimos años del siglo XVII, que apenas podía ya atender al
cumplimiento de sus obligaciones económicas. Al terminar con el siglo XVII y con el
desdichado Carlos II la dominación de los reyes austríacos, puede decirse que la ciudad
de Jerez no se componía más que de frailes, monjas y capellanes, mayorazgos y señores
de rentas vinculadas, con una masa restante de vecinos miserables esclavos del trabajo,
porque la propiedad se había hecho imposible para todos ante el abuso de la
amortización...» No obstante esta circunstancia general, la ciudad, como señalara H.
SANCHO, siguió manteniendo instituciones y centros de arte y enseñanza que contribuyeron
a que aquella decadencia se mitigase un tanto. En el siglo ilustrado, gracias al fermento
de la SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS, la ciudad de Jerez logró retomar el pulso
de sus horas mas felices. Esta institución, erigida por voluntad del marqués de
VillaPanés, Miguel M." Panes González de Quijano, «trató de llevar a cabo
escribe M. RUIZ LAGOS- los viejos y acariciados proyectos de la ciudad: la
industrialización de su agricultura, la navegación del río Guadalete, la creación del
gran puerto para la exportación de vinos, la reconversión del sistema de comunicaciones,
la promoción cultural de sus hijos mediante escuelas y centros técnicos, la creación de
una empresa periodística y la elevación de los niveles económicos de los ciudadanos».
La labor de esta Sociedad y la de los miembros empeñados en tal empresa se vio sometida a
las alteraciones que produjo, primero la GUERRA DE LA INDEPENDENCIA y, posteriormente, el
reinado de FERNANDO VII. A pesar de todo ello, el crecimiento económico y demográfico de
la ciudad era evidente. Ya en 1860 se cifra su población en unos 52.000 habitantes, y su
extenso término lo componían 290.300 aranzadas de terreno, de las cuales 149.782 se
hallaban destinadas a cereales, 12.562 a viñas, 2.813 a olivares, 213 a huertas y
jardines y 119.300 a pastos y el resto a usos indistintos. Había, asimismo, 53.155
cabezas de ganado y 3.289 fincas urbanas, representando una riqueza imponible de
28.217.18S reales, correspondiendo a la ciudad en cita de Parada y Barreto,
con contribución directa y en todos los conceptos, 6.144.028 reales, siendo en este
sentido la tercera población contribuyente de España. Todo este emporio de riqueza
distribuido de manera desequilibrada contribuyó a crear malestar social
durante la segunda mitad del siglo XIX. La ciudad tomó parte activa en los sucesos de la
REVOLUCIÓN de 1868 y, posteriormente, fue protagonista de las duras agitaciones sociales
de 1883, conocidas como de la MANO NEGRA, cuyas consecuencias se prolongan hasta el asalto
de los campesinos de 1892. Sin duda, fue Jerez un centro difusor de los nuevos ideales
societarios, muy entroncados con la filosofía bakunista, tal como se demostraría en
tiempos de la II República en los sucesos famosos de CASAS VIEJAS. La rica historia de la
ciudad ha originado, sin duda, figuras descollantes en todos los campos del hacer humano,
algunas de ellas notablemente influyentes en el proceso general histórico de España.
También es famosa su cualidad de cuna del CANTE FLAMENCO. Con figuras tan estelares como
ANTONIO CHACÓN Y MANUEL TORRE, habiendo aportado a la historia y evolución de este arte
determinados estilos de «SEGUIRIYAS», SOLEARES y especialmente las BULERIAS, creación
de los GITANOS jerezanos, prontamente asentados en los barrios de Santiago y San Miguel e
incorporados a la sociedad local con mayor plenitud que en ningún otro lugar del país.
Tierra ganadera por excelencia. Jerez se distingue por sus TOROS BRAVOS y sus apreciados
CABALLOS CARTUJANOS, que inician una tradición de cría caballar actualmente en plenitud
a través de la YEGUADA MILITAR y diversos criadores, dando lugar a la ESCUELA ANDALUZA
DEL ARTE ECUESTRE. La importancia estratégica, económica, eclesiástica y militar de
Jerez ha hecho que su casco antiguo posea una considerable riqueza artística. Su entorno
viene trazado, y todavía puede ser delimitado, por la vieja muralla. Para M. Esteve, «su
estructura de hormigón o tapial y su encintado doble de ladrillo proclama su origen
almohade siglo XII, como lo son también las cercas de Sevilla, Badajoz y
Cáceres,... Del recinto de tiempos de la Reconquista existe una representación gráfica,
seguramente la más antigua que se conoce de Jerez». Esta se conserva reproducida en una
miniatura del códice de las CANTINGAS de Alfonso X. Para GUERRERO LOVILLO, estudioso de
dicho texto, la lámina ilustrativa de la cantiga CXLIII reproduce correctamente la
estructura cuadrangular primitiva de la muralla. Los distintos lienzos dan paso a varias
puertas que marcaban los caminos de Arcos, Medina, los Puertos o Sevilla. En el límite de
las mismas se ubicaron iglesias, en los correspondientes arrabales, que son hoy joyas
artísticas de un período histórico respectivo.
1) ALCAZAR. Situado al sureste del RECINTO MURADO, era baluarte y habitación de los
señores ANDALUSÍES de la ciudad. Posteriormente pasó a ser residencia de los alcaídes
cristianos de la misma. La historia contempla su famosa defensa del Islam por parte de
GARCI GÓMEZ CARRILLO Y FORTÚN DE TORRES en época de Alfonso X.
Su estructura primitiva ha sido muy afectada por transformaciones en épocas posteriores a
su construcción. Conserva baños árabes del período almohade, una torre octogonal y la
denominada del homenaje, así como la primitiva capilla de Santa María la Real, erigida
sobre la antigua mezquita (hoy, totalmente recuperada con el descubrimiento de su
primitivo mihrab y patio de abluciones). A este original monumento le circunda una
urbanización ajardinada que, nacida en el siglo XIX como Alameda Vieja, constituye uno de
los más hermosos paseos de la ciudad. «La recuperada mezquita/capilla de Santa María
del Alcázar fue escribe F. Monguió el primer santuario, en fecha, de toda la
zona reconquistada. Nació antes de la incorporación definitiva de aquélla a la corona
castellana y al establecimiento de la misa solemne del primer sábado de cada mes en la
ciudad, con la concurrencia de los canónigos de la vecina iglesia colegial de El Salvador
y de los beneficiados de las otras cinco parroquias erigidas intramuros, al organizarse
Jerez después de su definitiva reconquista.»
2)CATEDRAL. La construcción de la primitiva colegiata, hoy catedral, se inicia en 1695 y
se termina en 1778. Los mecenas o protectores de la edificación de este templo, según su
historiador J. L. Repetto Betes, fueron, aparte de los monarcas comprendidos en este
período, el cardenal-arzobispo de Sevilla MANUEL DE ARIAS y la propia voluntad papal de
Benedicto XIII. La dilatada construcción del edificio implica sucesivamente a una serie
de arquitectos y aparejadores que lograron, definitivamente, culminar la obra, entre ellos
DIEGO MORENO MELÉNDEZ(1700). Rodrigo del Pozo, Diego Diaz, Juan de Pina y Torcuato Cayón
de la Vega, así como Juan de Vargas y Pedro Ángel de Albizú entre otros. El templo
rectangular tiene cinco naves, integrando en su espacio la estructura de cruz
latina. Salvo la capilla específica del Sagrario, carece en sus naves de las mismas,
siendo las que hay, en realidad, altares adosados. «Obra de estilo barroco en decir
de Este ve Guerrero, es de una gran monumentalidad. Su aspecto, a primera vista un
tanto confuso, equilibra las masas produciendo proporciones de gran belleza.» Junto a él
subsistede una primitiva construcción una torre exenta, mantenida como
campanario, al no levantarse definitivamente las torres barrocas proyectadas para el
templo. Esta construcción , sin duda una peculiaridad en el edificio, es mudéjar hasta
el cuerpo de campanas, según Esteve, el cual presenta innovaciones realizadas por Juan de
Pina a mitad del siglo XVIII. En el fondo documental y artístico de la catedral hay que
destacar la estructura del Cristo, denominado de la Viga, pieza gótica del siglo XIV; el
Crucificado, atribuido a JOSÉ DE ARCE, Y La Inmaculada, de JÁCOME BACCARO. La sillería
del coro, diseñada por B. Serrano, fue también trazada por aquél. Posee el templo,
igualmente, entre sus pinturas, el lienzo de la Virgen Niña, de ZURBARAN, y otros
modernos del pintor jerezano JUAN RODRIGUEZ «El Panadero». La espléndida biblioteca
procede de los fondos donados por el obispo Juan Díaz de la Guerra.
3)SAN MIGUEL. Está considerada como una segunda catedral y es, sin duda, uno de los
monumentos religiosos más notables de la ciudad. De estilo gótico isabelino, inicia su
construcción en 1482. Según Esteve Guerrero, la portada principal y el cuerpo de torre
se edificaron en 1672, siendo su arquitecto el jerezano Diego Moreno Meléndez. La iglesia
de planta rectangular se divide en tres naves formando crucero, cuyas bóvedas
y pilares aparecen ricamente exornados. En su interior son notables las portadas de la
sacristía, plateresca, la de la capilla bautismal y la impresionante del barroco rococó
que da acceso al sagrario, realización posiblemente debida a Hernán Ruiz II. Aparte de
piezas de indudable valor que atesora dicho templo, como el Santo Crucifijo de la Salud,
atribuido a José de Arce, y el lienzo del Sumo Rostro de la escuela de Zurbarán, lo que
distingue a esta iglesia es su espléndido retablo mayor. M. Esteve dice del mismo: «...
En 1609 se encarga la construcción de un retablo que habría de ser el antecedente de
éste a Juan Martínez Montañés, Juan de Oviedo y Gaspar del Águila, componiéndose el
proyectado retablo de esculturas y pinturas; pero al desistirse de esta idea queda sólo
Martínez Montañés, cuyo contrato definitivo parece ser el otorgado en 1613. Mas
habrían de sucederse tantas incidencias que su ejecución se dilataría por muchos años
durante los cuales intervinieron numerosos artistas, tales como Alonso Cano, Pacheco y
Jacinto Soto, hasta que en 1641 Martínez Montañés traspasa parte de la obra a José y
su mujer. María de Arce, otorgando otorgando escritura de de finiquito en 1647.» Del
peritaje y estudio deben atribuirse a Montañés los apóstoles Pedro y Pablo, los realces
centrales de la Batalla de los Ángeles, Transfiguración y Ascensión del Señor, así
como la traza arquitectónica. Y a José de Arce corresponderían los relieves de la
Encarnación, Nacimiento, Adoración de Reyes y Presentación, así como esculturas de los
arcángeles Gabriel y Rafael y de San Juan Evangelista y Bautista.
4) SAN MARCOS. Se levanta este templo sobre una primitiva mezquita. Arquitectónicamente
pertenece al período gótico en su fase decadente, asimilando asimismo elementos de
fábrica anterior de origen mudéjar. Presenta planta de una sola nave a la que figuran
adosadas una serie de capillas, posiblemente ejecutadas con anterioridad. Cubre esta
amplia disposición una atrevida bóveda gótica del siglo XV. La peculiaridad distintiva
de este templo reside en su retablo mayor, que, aun cuando en los siglos XVIII y XIX
sufrió modificaciones, conserva una factura pictórica que le enlaza con la más noble
pintura de los siglos XVI y XVII. La crítica ha denotado la presencia de pinceles
pertenecientes a la escuela de Alejo Fernández, Cristóbal de Cárdenas y Juan de
Mayorga. Las 13 tablas principales desarrollan escenas tradicionales de la Vida de Cristo
y de Figuras apostólicas. La pintura central posterior representa al
evangelista San Marcos, diseñado según M. Esteve por el artista sevillano
Rodriguez de Losada, lienzo que sustituyó a una primitiva escultura del apóstol
realizada por Bautista Vázquez «el Viejo».
5)SANTIAGO. Marca su origen una primitiva ermita datada en la época de Alfonso X el Sabio
en el arrabal de la ciudad. Obra gótica en su origen y factura, presenta elementos
incorporados en capillas y portadas de los siglos XVI y XVII (sacristía y sagrario). El
cuerpo de torre es edificación posterior barroca, y la denominada torre del Reloj fue
construida hacia 1760. Su planta es de tres naves cubiertas por bóvedas de crucería.
Tiene adosada una original capilla, llamada de la Paz, de origen mudéjar, datada sobre el
año 1430. En su interior posee baldaquino de mármol blanco, obra neogótica de
principios del siglo actual. Aparte de un buen retablo de D. Roldán, posee esta iglesia
una importante imagen del Prendimiento de Jesús. que se atribuye a la Roldana, titular de
una de las más populares Cofradias de la ciudad.
6) SAN DIONISIO. Templo titular del patrono. Su origen se deriva de la división
parroquial hecha por Alfonso X. Es obra de estilo mudéjar, aunque muy alterada en épocas
posteriores, incorporaciones salvadas últimamente por las restauraciones realizadas en la
misma. Presenta tipo basilical y está dispuesta en tres naves, rematadas por cubierta a
dos aguas. Se distingue en su interior la capilla bautismal y el arco polilobulado de
acceso a la capilla del Cristo de las Aguas. La imagen de éste se cataloga a fines del
siglo XV y está muy relacionada con la devoción popular. Entre las esculturas del templo
se distingue la imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor, obra barroca de la segunda
mitad del siglo XVII. Junto a dicha iglesia y adosada a la misma existe una peculiar torre
de Concejo, conocida como de la «Vela», del «Reloj» o de la «Atalaya». Se sitúa su
construcción sobre 1450. Originariamente debió ser usada como torre vigía.
7) CARTUJA. Este cenobio hoy habitado por monjes cartujos de San Bruno y reconstruido, en
parte, a partir de 1948 sufrió los rigores de la devastación tras su DESAMORTIZACIÓN.
En 1836. Fue esta cartuja fundada por el caballero Alvaro Obertos de Valeto. Posee
espléndida portada de entrada de orden clásico, debida al arquitecto Andrés de Ribera,
quien, según las inscripciones, la obró en 1571. Tras su patio, se accede a la iglesia
conventual, de estructura gótica con elementos barrocos, datada en 1666. original de Fray
Pedro del Piñar. Poseyó excelente retablo pictórico con obras de Zurbarán, cuyos
originales, en gran parte, se encuentran en el MUSEO DE CÁDIZ, depositados allí al ser
exclaustrados los monjes. Hoy conserva restituidas en el refectorio las esculturas del
Apostolado y el Crucificado, debidas a José de Arce. Muestra esta cartuja claustros y
pequeños patios de estructura gótica tardía, expresivos del arraigo de dicho estilo en
esta zona de la Baja Andalucía.
Otros edificios religiosos señalados son las iglesias de San Juan de los Caballeros,
entroncada con la historia medieval de la ciudad, y las parroquias de San Lucas y San
Mateo, así como los conventos del Carmen, San Francisco y Santo Domingo. La patrona de la
ciudad, Nuestra Señora de la Merced, imagen gótica datada sobre los siglos X1IIXIV, se
venera en el convento de su mismo nombre y expuesta sobre retablo fabricado por Francisco
de Ribas en 1654. La Arquitectura civil presenta notable representación en la casa de
Ponde León, con interiores interesantes y ventanal esquinero plateresco; en la casa de
Riquelme, de mediados del siglo XVI, y en la antigua casa de cavila, del siglo XVIII.
Existen notables palacios y casas señoriales ligadas a la industria vinatera. Pero sin
duda la pieza más importante en este sentido es el Antiguo Consistorio o Cabildo Viejo,
excelente obra trazada por Andrés de Ribera, Martín de Oliva y Bartolomé Sánchez,
erigido en 1575. De estilo plateresco-renacentista presenta en su decoración estatuas de
HÉRCULES Y JULIO CESAR, como notable decoración de época. Tiene acceso lateral por
logia de estilo italia-nizante-florentino. Desde 1873 hasta fecha muy reciente albergó en
su seno la Biblioteca Municipal, cuya riqueza bibliográfica se cataloga en más de 40.000
volúmenes, y el Museo Arqueológico, en cuyo interior se expone el famoso CASCO
GUADALETE,del siglo VII a. C.. y los ídolos femeninos de la Edad de Bronce, entre otras
valiosas piezas. Posee, asimismo, la ciudad dignos representantes de la arquitectura del
regionalismo, como el edificio conocido popularmente como «El Gallo Azul», con la
impronta de A. González; la estación de ferrocarril y el llamado Recreo de las Cadenas,
y monumentos como el erigido a Miguel Primo de Rivera en la antigua plaza del Arenal,
original de Benlliure.
Las fiestas de Jerez se polarizan en las celebraciones de Semana Santa, a juicio de
expertos la segunda de ANDALUCIA, y en las fiestas primaverales de la universal FERIA DEL
CABALLO. En cuanto a la antigua feria de septiembre, denominada estos últimos años como
FIESTA DE LA VENDIMIA, se inclina a la promoción de los aspectos industriales y
comerciales vinateros, y viene pasando por diversos avatares.
La tradición universitaria que en los siglos XVIII y XIX animó a la ciudad en el real
convento de Santo Domingo y que los sucesos de su tiempo no permitieron cuajar, se realiza
en la época contemporánea al instalarse en su territorio la primera Facultad de Derecho,
dependiente de la Universidad de Cádiz, obra social de la CAJA DE AHORROS DE JEREZ.
Completa esta área docente una escuela universitaria de Estudios Empresariales y otra de
Formación del Profesorado de EGB, así como la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios
Artísticos. Posee Escuela de Turismo, obra social de la Caja de Ahorros de Jerez, y tres
institutos de Bachillerato.
Dentro del campo de la cultura específica singularizada, dedicada a promover el
conocimiento de las señas de identidad de la ciudad, hay que señalar la labor realizada
por el Centro de Estudios Históricos Jerezanos y por la Cátedra de Flamencología y
Estudios Folklóricos Andaluces, fundados, respectivamente, en 1931 y 1958. Radica,
también, en la ciudad la ACADEMIA DE SAN DIONISIO DE CIENCIAS , ARTES Y LETRAS, que,
integrada en la confederación de academias andaluzas, realiza una importante labor de
promoción cultural.
Son pedanías de Jerez de la Frontera los poblados, aldeas y caseríos de Alcornocalejo,
Añina, La Barca de la Florida, Casablanca, Cuartillos, Charco de los Hurones, Dehesilla
de Algar, Estella del Marqués, Fuente del Rey, Gibalbin, Guadalcacín del Caudillo, Los
Isletes, La Jarda, José Antonio, La Ina. Macharnudo Alto, Mesas de Asta, El Mimbral.
Nueva Jarilla, El Portal, Los Repastaderos. El Romero, San Isidro del Guadalete. San José
del Valle, Solete Alto, Las Tablas, Tempul. El Torno. Torrecera y Torre Melgarejo.
JEREZ DE LA FRONTERA (ASALTO DE LOS CAMPESINOS DE 1892). Hist. En la noche del 8 de enero
de 1892, cientos de campesinos de Jerez, Sanlucar, Arcos, El Puerto de Santa María,
Puerto Real, Puerto Serrano, Ubrique, Benaocaz, Algar, Grazalema, Bornos y otras
poblaciones de la provincia se concentraron en las inmediaciones de Jerez, en los llamados
Llanos de Caulina. La contraseña era: «Mártires del trabajo».
El primer objetivo fijado era la toma de Jerez, de cuyo ayuntamiento se pensaban apoderar,
sublevando a los soldados de los cuarteles. cuya extracción social obrera y campesina les
pareció que les haría favorables a sus planes, y con ellos y sus armas contaban para
poder dirigirse a la cárcel y libertar a los presos. una vez apoderados de Jerez y
quemados los registros de la propiedad, se procedería a la institucionalización de la
anarquía y al reparto de las tierras del dilatado campo jerezano. Contaban también con
que los grupos obreros del interior de la ciudad se les unirían.
La entrada fue por el acceso natural de la población desde Sevilla, donde estuviera el
convento de capuchinos, convertido entonces en hospicio. Dando vivas a la anarquía y a la
revolución social y mueras a la burguesía, se dirigieron al ayuntamiento, situado en Ia
calle que por ello Ileva el nombre de Consistorio, pero no lograron acceder al mismo.
Intentaron entonces su objetivo en el cuartel de San Agustín, cercano a la céntrica
plaza del Arenal, pero no sólo no hubo ningún movimiento de acercamiento de los soldados
en favor de los asaltantes, sino que éstos fueron rechazados. Se concentraron en la
plazuela del Carmen y decidieron dirigirse a la cárcel cercana, cuyos guardias,
prevenidos, dispararon contra ellos mientras intentaban algunos con sus hachas, y sin
lograrlo, derruir la puerta de la prisión.
Anduvieron entonces desorientados y sintiéndose traicionados por quienes desde dentro les
prometieron ayuda, y aunque las calles de Jerez estaban desiertas y nada les hubiera
impedido hacer daño en alguna casa, es obvio que no intentaron en ningún momento
molestar a la población, sino lograr por la fuerza un objetivo político tomando los
centros del poder sin perjudicar a las personas. No obstante, y en la exaltación, dos
jóvenes fueron asesinados, uno en la PorVera y otro en la Lancería, sólo porque sus
manos mostraban que no pertenecían a la clase trabajadora manual. Por su parle, los
atacantes tuvieron un muerto y varios heridos. El asalto a Jerez no logró ninguno de sus
objetivos y, antes de amanecer, la Guardia Civil y otras fuerzas ya tenían en su poder
varias decenas de detenidos, mientras que otros muchos se marcharon amargados y
defraudados por la inutilidad de la acción. Enseguida se fue procediendo a la detención
de muchos jornaleros de todo el sector. Dividida la campiña en ocho zonas de vigilancia y
ejecutada la consigna de detener a todo sospechoso, con la ayuda eficaz de la Guardia
Civil, que también vigiló las líneas férrea y telegráfica, se produjo un continuo
fluir de presos a la cárcel jerezana. El día 10, con la presencia personal del capitán
general Sabas Martín, se decidió que la causa se viera en tribunales militares. Dos
escuadrones de Caballería fueron enviados a Jerez desde Sevilla. El día 15 los presos
eran ya 200. Y el día 24 el juzgado de Jerez se inhibió de la causa, que pasó así
oficialmente a las autoridades militares: habría consejo de guerra. El día 4 se celebró
el consejo de guerra. El día 5 se le llevó la sentencia al capitán general. Pese a
algunas peticiones de clemencia, el día 7 se hizo pública la confirmación de la
sentencia: son condenados a muerte Antonio Zarzuela, Fernández Lámela, Fernández Reina
(alias «Busiqui») y Silva Leal (alias «El Lebrijano»). Sobre algunos recayó cadena
perpetua y sobre otros pena de 20 años.
Los cuatro condenados a muerte fueron ajusticiados el día 10 de febrero a las 6,30 de la
mañana, en presencia de unas 200 personas. La ejecución fue por garrote vil. Más
adelante hubo otro proceso, nada menos que contra 315 campesinos, de los cuales 246
obtuvieron el sobreseimiento de su causa. El procesado más famoso fue Fermin Salvochea,
al que se acusó de haber incitado, desde la cárcel gaditana, al asalto campesino. Como
resultado, en abril de 1893 fueron condenados nueve campesinos a cadena perpetua y otros a
penas menores, entre ellos Salvochea (a 12 años de prisión).
JEREZ DE LA FRONTERA (ASALTOS MERÍNÍES). Hist. Las invasiones meriníes comienzan a
finales de 1274, cuando el segundo emir nazarí de Granada, Muhammad II, pidió ayuda al
sultán meriní de Marruecos, Abú Yüsuf, contra Castilla y contra los enemigos que
tenía en el interior del país, los famosos «arráeces» Asquilula. El nazarí cedió a
los marroquíes Tarifa y Algeciras para facilitarles el desembarco. Los meriníes, al
mando de Abü Yüsuf, desembarcaron en Tarifa el 13 de mayo de 1275, saqueando las
cercanías de Vejer y «continuó su marcha... matando, razziando y destruyendo aldeas y
fortalezas, quemando las mieses, talando los árboles frutales y arrasándolo todo, hasta
que llegó a Jerez, sin que ningún cristiano osase salir contra él», como cuenta Ibn
Abi Zar en su crónica Ruwil ai-Quirtas.
En agosto del mismo año se produce un segundo desembarco, y en noviembre: «Después de
robar y devastar sus alrededores, quemar sus aldeas y destruir sus castillos, se fue para
Jerez e hizo con ella lo que con Sevilla; después de sitiarla tres días se marchó a
Algeciras, donde entró el 27 del mismo mes (16 de noviembre de 1275).»
Entre junio y octubre de 1277 tiene lugar el tercer desembarco meriní: «Después salió
contra Jerez el 15 de rabi segundo del 676 (15 de septiembre de 1277), decidido a
destruirla y arrasarla; acampó sobre ella y la sitió, atacándola con brío; comenzó a
cortar los olivares, viñas y arbolado, quemó las mieses y destruyó las aldeas y
torres.» Los meriníes desembarcaron de nuevo en Algeciras en julio/agosto de 1282, pero
en esta ocasión no atacaron Jerez. El ataque más duro tuvo lugar durante 1285. El 12 de
abril el emir meriní, Abú Yúsuf, desembarcó en Tarifa: «Acampó ante Jerez el 20 de
safar del 684 (27 de abril de 1285). Desde que llegó, todos los días, después de hacer
la oración de la mañana, cabalgaba con lodos sus soldados y se paraba ante la puerta de
Jerez», disponiendo las algaras por la mañana, hasta las tres de la tarde, hora de rezar
el aser. Pero la campaña sistematizada empieza el 1 de mayo, día en que se unieron a las
tropas del emir los Benimerines árabes, caballería tarifeña y peones de los castillos,
llevando armas y pertrechos. El 2 de mayo la víctima fue Sanlúcar. El 3 talaron los
campos de Rota. El 4 perecen en una emboscada numerosos pastores jerezanos. El 5 combaten
a Jerez. El 6 llegan hasta Sevilla y continúan hasta Carmona y Alcalá. El 8, Abú Yúsuf
da órdenes terminantes para apretar el asedio de Jerez: «Mandó en esta ocasión a los
árabes de 'Asam que rodeasen las puertas de Jerez para coger al que huyese de ella y
matar al que quisiese entrar.» El 9: «Mandó el emir de los musulmanes al emir Sylayman
ben Yahya, el Julti, que eligiese 1.000 caballos de los árabes jult y se mantuviese con
ellos contra Jerez, observando a sus habitantes para que nadie saliese y cortándoles los
aprovisionamientos; los árabes jult no cesaban de rodearla día y noche.» El 11: «El
emir de los musulmanes se situó en los olivares de Jerez para que no saliese de la ciudad
ningún cristiano que inquietase a los musulmanes.» El 12, después de la oración:
«Púsose sobre Jerez y la atacó con gran brío, tanto, que entraron los musulmanes en
sus arrabales y los quemaron, matando en ellos a más de 700 cristianos.» El 13:
«Cabalgó también el emir de los musulmanes contra Jerez.» El 16: «Salieron unos
árabes jult contra una torre de las cercanías de Jerez.» El 22: «Atacó a Jerez con
gran ímpetu, muriendo acribillados a flechazos unos cuantos valerosos cristianos que
salieron a combatir.» El 27 llegaba del Magreb Abü Ya ´Qüb, el primogénito del emir,
con un poderoso ejército. El 30 cambió de sitio el campamento: «Pasó el Guadalete y
acampó en medio de las viñas y huertas, cerca de Jerez.» El 31: «Cabalgó también el
emir de los musulmanes con todas sus tropas contra Jerez y la atacó.» El 2 de junio:
«Mandó el emir de los musulmanes a su hijo el emir Abú Mu'arrif que cabalgase con un
cuerpo de ejercito y atacase a Jerez, combatiéndola con insistencia todos los días; lo
hizo así y la atacó todo el día hasta la noche, y en adelante no dejó el emir Abü
Mu'arrif de dirigir sus tropas contra Jerez todos los días y de combatirla desde la
mañana hasta la noche, matando diariamente muchos cristianos y cautivando mujeres y
niños; la causa de su insistencia en atacarla y estar sobre ella era el prohibir a los
cristianos salir a sus propiedades y asegurar a los musulmanes que se desparramaban por la
tierra para segar y recoger las cosechas.» El 10 volvía Abü Yüsuf de sus correrías
devastadoras por los campos sevillanos, llevando muchísimos cautivos; «El ejército
pasó con la presa, aherrojados los hombres y atadas las mujeres con sogas, y así se
adelantó hacia Jerez para aflicción y espanto de sus habitantes.» El 21 emplearon
naves: «Para traer máquinas, flechas y pertrechos de guerra y emplearlos contra Jerez.»
A pesar de todo, sufriendo mil penalidades y sin poderse aprovisionar, no se rindieron a
los sitiadores. El 6 de julio: «Salieron los cristianos de Jerez para aprovisionarse y
hacer leña; se interpusieron entre ellos y la ciudad los árabes de Sufian, y mataron a
unos 30.» Así continuó la situación, asolando los campos, asesinando, robando hasta el
28 de djumada primera (2 de agosto), en que Abü Yúsuf levantó el sitio sin haber podido
conquistar Jerez. |
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