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ESCUDO: De azur,
un lienzo de muralla de oro, entre dos torres también de
oro, y en jefe una corona real borbónica. Timbrada de corona real
de la misma clase. La muralla y las torres representan las fortificaciones
realizadas por el duque de Montemar, cuando cercó a Gibraltar en
1727, dando origen a esta ciudad, que se llamó «La Línea»
por ser la fronteriza con los ingleses. La corona del jefe representa
el dominio de la nación, timbrándose de otra real
borbónica por ser plaza realenga erigida bajo esta dinastía.
Son antiguas armas que aparecen registradas en la Colección
de Sigilografía del Archivo Histórico Nacional, año
1876.
LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN. Ciudad perteneciente al
partido judicial de San Roque, a 4 m de altitud. Dista 145 km de la capital
de la provincia. Su término municipal es de 18 km2 y tiene actualmente
56.282 habitantes de hecho. Tiene como límites el término
municipal de San Roque, el mar Mediterráneo, la BAHÍA DE
ALGECIRAS y un istmo que conduce al PEÑÓN DE GIBRALTAR,
separado únicamente por lo que ha venido llamándose campo
neutral o campo militar español. Su clima es templado en invierno,
con temperaturas medias que oscilan entre los 16 y los 18 grados. Situada
entre dos playas, durante el verano atempera los altos calores de los
meses de julio y agosto. El accidente geográfico más destacado
es la SIERRA CARBONERA, de 309 metros de altitud sobre el nivel
del mar. En su cúspide había una torre circular que fue
demolida en 1967. Los vientos de LEVANTE y poniente son frecuentes en
esta población, desguarnecido de elevados relieves montañosos.
Algunos historiadores, entre ellos el inglés Mr. Carter
afirman que este istmo estuvo cubierto por las aguas en tiempos antiguos.
«Admitimos la posibilidad de que lo estuviera en remotos
períodos geológicos», señala JOSÉ CARLOS
DE LUNA.
La ciudad es completamente llana. Las cotas -demografía
y bienestar- de La Línea han ido creciendo o decreciendo al compás
de los vaivenes de la política mantenida entre España e
Inglaterra. Así, hacia los primeros años del presente siglo,
con motivo de la construcción del puerto de Gibraltar,
donde la mano de obra era principalmente de la zona colindante, la
población linense llegó a alcanzar lo 60.000 habitantes,
cifra no superada a finales de diciembre de 1983. Gran parte de su escaso
término municipal está ocupado por sierra Carbonera, no
apta para el laboreo del campo ni para vastas extensiones de pastizales,
donde criar o mantener la ganadería. Unas 100 ha, en la zona del
Zábal, están dedicadas en exclusiva a cultivos de huertos,
cuyo terreno se encuentra formado por depósitos aluviales marinos.
A lo largo de todo el año fructifican los más variados productos,
abundantes y de buena calidad, que abastecen toda la comarca y gran parte
de la Costa del Sol. Crece también el naranjo y el limonero. Alrededor
de 15 ha de invernadero se dedican a la siembra de claveles. En 1969 se
constituyó la Cooperativa Hortizabal, formada, en la actualidad,
por 47 socios. Sus ventas anuales sobrepasan los 400 millones de pesetas,
cifra que demuestra, a pesar de la poca extensión de tierras, la
riqueza hortícola linense. La población pesquera de La Línea
se concentra en la barriada de La Atunara, situada a la orilla del mar
Mediterráneo. Antiguamente recibía el nombre de Tunara.
La mayoría de sus pequeñas casas son de una sola planta.
Es una barriada de auténtico sabor marinero. La flota pesquera
está compuesta por 125 barcos con casco de madera, con 643 toneladas
de registro bruto. Según la Cofradía Sindical de Pescadores,
un total de 190 hombres se encuentran afiliados, y cerca de 500 familias
viven del mar. La mitad de estos barcos navegan a motor; sin embargo,
debido a su vetustez y al poco tonelaje, no les es permitido emprender
la pesca de altura, conformándose con faenar en una pequeña
franja de costa que va desde Palmones hasta Guadiaro, utilizándose
los métodos tradicionales de PESCA: jábegas, PALANGRES
y trasmallos. Las capturas son, principalmente, de SARDINAS, SALMONETES,
LENGUADOS, JURELES, BESUGOS, jibias, pulpos, chirlas, almejas
de concha fina, etc. En esta zona del litoral, desde el ESTRECHO DE GIBRALTAR
hasta Málaga, existe una especie única en toda España:
el corruco, que sólo es capturado cuando hay gran demanda en las
fábricas.
Desde muy antiguo, la barriada de La Atunara ha pedido reiteradamente,
sin conseguirlo hasta la fecha, la construcción de un puerto-refugio,
necesario a todas luces, porque las barcas no tienen más abrigo
que la arena de la playa cuando soplan los temporales de invierno. Sí,
se ha construido una lonja, levantada al borde mismo del mar. Gran parte
de las vivencias y altibajos de La Línea han estado ligados, quiérase
o no, a la política más o menos restrictiva aplicada en
la aduana con Gibraltar. Su población, en otra época estuvo
supeditada, en cierto modo, a los puestos de trabajo existentes en la
ROCA. Cuando se cerró la frontera -9 de junio de 1969- por orden
del Gobierno, de los 4.778 obreros que acudían diariamente a laborar
en el Peñón, nada menos que 3.895 residían en La
Línea. Aquel discutido e inesperado cierre supuso un duro golpe
para ambas ciudades, unidas por vínculos de sangre, de amistad
y de trabajo. El día 15 de diciembre de 1982, a las 12 en punto
de la noche, se abrió de nuevo el paso fronterizo, con carácter
peatonal, tras 13 años y medio de incomunicación.
La población nace y toma su actual nombre como consecuencia de
aquella antigua «Línea de contravalación de la plaza de
Gibraltar», instalada al amparo de las fortificaciones que se extendían
entre los fuertes de Santa Bárbara y San Felipe, que los españoles
construyeron entre los años 1730 y 1735, bajo el mando del ingeniero
militar marqués de Verboom. Posteriormente, siendo los ingleses
nuestros aliados en la GUERRA DE LA INDEPENDENCIA, quizá pretextando
el temor de que las tropas de NAPOLEÓN Bonaparte, que estaban en
la comarca campogibraltareña, se adueñasen de esta «línea
fortificada», accedieron los españoles a que el coronel británico
Holloway, jefe de ingenieros en la guarnición de Gibraltar, derribase
los fuertes españoles y las baterías de sus alrededores,
lamentable destrucción que se llevó a cabo el día
14 de febrero de 1810. Posteriormente, «sus cantos sirvieron para las
fortificaciones de la plaza misma y aun para las casas de la población
gibraltareña», afirma el historiador FRANCISCO MARÍA MONTERO.
Estas circunstancias adversas no fueron impedimentos para que la villa,
de origen militar, fuese creciendo al paso de los años hasta el
día 20 de julio de 1870, en que se constituyó con 330 vecinos
y 136 casas de mampostería- el primer municipio de La Línea,
independiente del de San Roque, siendo su inicial alcalde constitucional
Lutgardo López Muñoz. Diez días después, el
nuevo Ayuntamiento acuerda, por unanimidad, que se llame en lo sucesivo
«La Línea de la Concepción», desapareciendo el antiguo nombre
de «La Línea de Gibraltar». En 1913 recibe el título de
ciudad. Su Ayuntamiento, el tratamiento de ilustre en 1883, y de excelencia,
por decreto de 19 de julio de 1922.
Al penetrar en La Línea por la carretera que bordea el mar, se
le ofrece al viajero una visión sorprendente, rica en imágenes
y coloridos. A la derecha queda la bahía con el intenso azul de
sus aguas. En cambio, si el viajero que viene de Málaga decide
entrar por la carretera de Higuerón, contemplará, desde
la altura de la primera pendiente, una hermosa vista de la ciudad llana
y blanca, contrastando, al fondo, con la mole gris del peñón
de Gibraltar. En La Línea han ido surgiendo poco a poco grandes
barriadas. El antiguo aspecto de «ciudad prefabricada» fue perdiéndose
con el tiempo, dando paso a modernos edificios que han cambiado su fisonomía
urbanística, con calles alegres, comerciales y soleadas como San
Pablo, Clavel, Jardines y Real. La Línea es una de las ciudades
más jóvenes de España, de ahí que no sea «ni
monumental ni histórica». Entre sus obras más antiguas se
encuentra la parroquia de la Inmaculada Concepción, bendecida el
día 8 de diciembre de 1879. Posee un retablo barroco, donado por
la duquesa de Parcen, de Ronda. La imagen titular es una talla del escultor
sanroqueño Luis ORTEGA BRU. La Línea celebra
su velada y fiestas en la segunda quincena de] mes de julio. Se inician
los festejos con la coronación de las reinas, mayor e infantil,
una gran cabalgata y el primer domingo rociero. A lo largo de 10 días
se suceden los más diversos actos deportivos, artísticos,
taurinos y religiosos. Durante 32 años un cuadro del pintor CRUZ
HERRERA ha servido de cartel anunciador de una de las más alegres
ferias del Sur. Y en los primeros días de agosto se celebra el
torneo internacional de fútbol Ciudad de La Línea.
Existen dos institutos de Enseñanza Media, dos centros de Formación
Profesional de primero y segundo grado, dependientes del Ministerio de
Educación y Ciencia. También tiene abiertas sus puertas
el Hogar de la Concepción, del Ministerio de Justicia. Perteneciente
a la Iglesia funciona, desde el curso 1974-75, la Escuela Universitaria
de Formación del Profesorado de EGB Virgen de Europa; otros colegios
de la Iglesia son: Providencia del Sagrado Corazón, San Pedro y
San Juan Bosco. En la plaza de Fariñas está ubicada la Casa
de la Cultura, inaugurada en abril de 1975. En la planta baja se encuentra
una amplia sala para exposiciones. En la primera se halla instalado el
salón de actos, y en la última planta la biblioteca municipal.
En los pisos intermedios están colgados 201 lienzos que componen
el museo monográfico con las pinturas del maestro José Cruz
Herrera. Desde el plano privado colaboran también en el desarrollo
cultural y artístico de la ciudad entidades como la Sociedad Musical
Linense, el Círculo Mercantil, la Unión Cultural y Deportiva
Linense y la Fotográfica Artística.
Son pedanías de La Línea de la Concepción los caseríos
de Término y Zabal.
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