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Suena la Guitarra

 

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CRÓNICA   DE   LA   PRESENTACIÓN   DEL   LIBRO

NIÑO  RICARDO.

VIDA  Y  OBRA  DE  MANUEL   SERRAPÍ   SÁNCHEZ.

Título: Niño Ricardo. Vida y obra de Manuel Serrapí Sánchez.

Autores: Eusebio Rioja y Norberto Torres.

Editorial: SIGNATURA EDICIONES DE ANDALUCÍA, S. L.

Lugar: Peña Guitarrista Niño Ricardo.- C/. Monte Tabor, 3.- Sevilla.

Fecha y hora: Viernes 24 de noviembre de 2006.- 22:00 h.

 

Inició el acto por el veterano guitarrista Antonio Bonilla (padre) quien dio la bienvenida a los asistentes y evocó la labor que realiza la Peña Guitarrista Niño Ricardo desde su creación e ininterrumpidamente, en pro del reconocimiento de la memoria histórica de Manuel Serrapí Sánchez. Labor cuyos más destacados logros públicos pueden concretarse en la erección del monumento que el maestro posee en Sevilla y en la rotulación de una calle sevillana con su nombre. A continuación, Antonio Bonilla (hijo), profesor de guitarra y actual presidente de la entidad, realizó una elogiosa semblanza de los autores del volumen que se presentaba.

Eusebio Rioja comunicó a los asistentes la adhesión que le habían expresado inmediatamente por teléfono Manolo Sanlúcar y Pepe Romero. Pepe le había hecho hincapié en que subrayase que de niño y durante la estancia de su familia en Sevilla, fue alumno de El Niño Ricardo de quien conserva un grato y emocionado recuerdo. Acto seguido, Eusebio Rioja describió y comentó la sección que firma en el libro referida a la biografía artística y profesional de El Niño Ricardo. Puso de manifiesto que El Niño Ricardo no fue un guitarrista genial, sino un genio que tocaba la guitarra. De haberse dedicado al piano, al violín, a la literatura o a la pintura, por ejemplo, habría sido igualmente genial y hoy se le estarían reconociendo sus geniales méritos en cualquier otra disciplina que hubiese elegido. Concluyó sus palabras dedicando fervorosamente la presentación a Carmen Serrapí, hija de El Niño Ricardo, presente en la sala.

Norberto Torres glosó la labor que plasma en su sección del libro, labor referida a la ordenación, catalogación y análisis musical de la obra de El Niño Ricardo, una obra a la que hoy podemos acceder cómodamente mediante reediciones de sus grabaciones discográficas, así como a través de ediciones de notaciones pentagramáticas de sus composiciones. Destacó además la pervivencia en los guitarristas actuales del estilo creado por Ricardo: el ricardismo. Y se refirió con detalles a grabaciones que fueron  impresionadas por Serranito, Manolo Sanlúcar o Paco de Lucía, grabaciones abiertamente ricardistas.

Cerró el acto el joven guitarrista Niño de Brenes, ganador del premio Bordón de Oro del Concurso Nacional del Cante de las Minas (La Unión-Murcia), quien deleitaría por Seguiriyas, Tarantas y Malagueñas, donde cautivó por su dominio técnico, su sentimiento, su expresividad y su capacidad de transmisión de emociones. Puesta en pie, la sala lo ovacionó larga, calurosa y cariñosamente.

Sin duda, la concurrencia tenía nivel. Aquella noche, la relación: guitarrista/m2 en la Peña Niño Ricardo era despiadadamente alta. Imposible mentar a tanto artista y a tanto sabio aficionado a la sonanta. Como a tantos otros de los presentes, es de señalar al artista plástico Antonio Gavira, autor de extensa y cualificada producción flamenca donde figura el soberbio monumento a El Niño Ricardo. También es de mencionar al entusiasta guitarrista americano Norman Paul Kliman, autor y editor de notaciones pentagramáticas de obras de El Niño Ricardo. Igualmente, a los profesores de la Universidad de Sevilla Eulalia Pablo y José Luis Navarro, escritores de sesudos y valiosos estudios sobre Arte Flamenco.

Pero la estrella que en la luminosa noche de Ricardo brilló con luz propia fue indiscutiblemente Carmen Serrapí, quien acompañada por su hijo Toni acudió al acto habiéndose desplazado desde USA, donde reside. A Carmen no se le cayó la sonrisa de los labios ni el brillo emocionado de los ojos. Con exquisita discreción y sin querer intervenir por motivos evidentes –estoy atacá, decía- llenó de satisfacción nuestros corazones con su humana personalidad y con su cariño. Un buen puñado de corazones que rebosaron felicidad por mor suya.

Por fin y como Dios manda, acudieron los duendes y prendió la juerga. Tocaron Ricardo Miño, Antonio Moreno y Antonio Bonilla (hijo). Y cantaron Pepa Montes, José Padilla y Antonio Bonilla (padre) quien nos pulsó magistralmente la cuerda sensible por Soleá. ¡El joío!  

 

 

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