José Andrés Cortés y Manuel Alejandro Montero, ganadores del IV Concurso Internacional de Guitarra Flamenca “Niño Ricardo”, Murcia, 8 y 9 de julio 2009.
Norberto Torres Cortés
(Publicado en El Olivo nº 163, sept. Oct. 2009).
Un año más, y a pesar de la crisis que tanto está dañando lo cultural, la Región de Murcia ha llevado a cabo la organización de la 4ª edición de su concurso Internacional de Guitarra Flamenca “Niño Ricardo”. Una competición que va creciendo, ya que veinte y ocho concursantes enviaron su currículum y DVD para poder optar a uno de los tres premios convocados. Ocho fueron seleccionados y participaron en la semi-final que tuvo lugar en el hermoso patio del Museo de Bellas Artes de Murcia. Los no-españoles intervinieron primero, optando al “Premio especial para guitarristas de otras nacionalidades” dotado con 2500 euros, una manera y seña de identidad de este concurso que quiere reconocer y premiar a la numerosa afición fuera de España. Luigi De Simone (L´ Aquila, Italia, 1981) interpretó una rondeña y soleá de su propia cosecha, demostrando buenas ideas y dominio de la composición (es de formación clásica), pero con una mano derecha sin pulsación flamenca y problemas de compás en la soleá, que no le permitieron pasar a la final. Sin embargo, sí lo consiguieron los dos siguientes, el polaco Andrzej Lewocki (1973), actual director de la Escuela de Flamenco de Lublin, quien tocó la minera “La Cuesta la Calí” de Tomatito y la bulería “Trafalgar” de Gerardo Nuñez con solvencia a pesar de estar nervioso, y el costarriqueño Manuel Alejandro Montero, el más seguro de los tres, tanto en ejecución como en composición, con unas excelentes taranta y alegrías. Francisco José Vidal Rodríguez “Paco Vidal” (Sanlúcar de Barrameda, 1980) inició la intervención de los españoles con una minera en Mib muy sanluqueña, para mi opinión más cercana a la sonoridad de la rondeña, y por alegrías. Otro gaditano le seguía, el joven Francisco León Gallardo (Puerto de Santa María, 1991), con unas soleá y bulería de su cosecha, ejecutadas con un temple y profesionalidad sorprendentes, impropias de su edad. El benjamín del concurso fue el almeriense David Caro Torralba (Almería, 1992), con su propia taranta y la soleá “Soledad” de Tomatito, dejando paso a otro joven aspirante a concertista, el granadino Alberto López (Baza, 1990) con una soleá personal algo extraña en sus modulaciones y la clásica alegría “Recuerdo a Patiño” de Paco de Lucía. El veterano José Andrés Cortés (Barcelona, 1981) cerró la noche con sonidos de Caño Roto por minera y un virtuoso zapateado, creo recordar el de Rafael Cortés.
La final confirmó lo escuchado la velada anterior, Manuel Alejandro Montero consiguiendo sin problemas el “Premio especial para guitarristas de otras nacionalidades” con dos composiciones propias, zapateado y bulería por rondeña, mientras Andrzej Lewocki recurría de nuevo a Gerardo Nuñez con su bulería por soleá y a la guajira de Manolo Franco. De los nacionales, José Andrés Cortés obtuvo también sin problemas el primer premio “Sonanta” dotado de 5000 euros y trofeo, con unos deliciosos fandangos de Huelva propios en Mib y un toque por bulería lleno de aire y virtuosismo, mientras Francisco León y Paco Vidal compartieron el segundo premio, la dotación económica de 1000 euros y la guitarra flamenca de Hermanos Sanchis López.
A destacar para concluir el alto nivel general de los concursantes, la tremenda y sacrificada afición a la guitarra flamenca fuera de España (el polaco Andrzej Lewocki no dudó por ejemplo en cruzar parte de Europa en coche durante tres días, para venir desde Polonia a Murcia para participar) y la buena participación de público que llenó los dos días el marco incomparable de la puerta de entrada del Museo de Bellas Artes de Murcia.
Norberto Torres Cortés
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