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OSCAR
HERRERO. GUITARRA FLAMENCA PASO A PASO, VOL. IV y V. (publicado en revista de flamenco El Olivo nº 102, abril 2002). Después de dedicar tres vídeos a la técnica de la guitarra flamenca y que hemos reseñados en estas mismas páginas, la colección Guitarra Flamenca paso a paso desarrollada por Oscar Herrero aborda ahora el acompañamiento al cante. Siguen las mismas pautas de explicaciones razonadas y nada menos que tres vídeos con casi tres horas y media de contenido emplea Oscar Herrero para desmenuzar el acompñamiento del cante por soleá. Hoy detallaremos los dos primeros. Indicamos como acierto que no hay ruptura con los anteriores y que esta nueva entrega constituye una continuación lógica y progresiva a lo estudiado en los tres primeros volúmenes. De hecho, el concertista hará ahora varias alusiones a ellos en el desarrollo de su discurso técnico. Otro acierto es dedicarse de inmediato al acompañamiento del cante después de poseer un mínimo bagaje técnico. Lo destaca Oscar Herrero en su presentación preliminar de la historia del flamenco, el papel primordial de la voz en este arte y la función armónica tradicional de la guitarra para acompañarla. También subraya la importancia del compás en el flamenco, con su disposición peculiar de distribución de los acentos, diferente a la de la cultura rítmica de los estudiantes cosmopolitas no nacidos en el solar andaluz. Según su criterio cuatro patrones rítmicos pueden resumir la variedad rítmica del flamenco: soleá, seguiriya, tangos y fandangos. La soleá, "madre de varios palos o toques", es pues el estilo ahora pormenorizado. Con muy buen criterio inicia el primer volumen con explicaciones y ejercios de palmas, de manera a que el estudiante interiorice la distribución irregular de los acentos de la soleá. Volvemos a apreciar su capacidad de razonar y de hacer comprehensible la complejidad aparente del compás cuando divide los doce tiempos del ciclo rítmico en dos partes con dos acentos largos la primera y tres acentos breves la segunda. Como la melodía realmente acaba en el décimo tiempo y que los tiempos 11 y 12 constituyen una especie de coda para ratificar el final, presenta a continuación varios cierres diferentes. Esta focalización en los llamados "detalles" es en mi opinión el enorme mérito de la labor de Oscar Herrero. Efectivamente es en estos "detalles", ahora cierres sobre dos tiempos, que podemos encontrar una de la firma o marca de los tocaores. Oscar Herrero entra en el meollo de la cultura guitarrística flamenca. Otros elementos importantes para acompañar es rasguear entre coplas, entre falsetas, lo que Marín llama "paseos" o "paseillos" en su método de 1902. Herrero propone a continuación varias maneras de ejecutar paseos, desde formas sencillas sobre diversas posiciones de Mi, pasando por la alternancia del Mi y del Fa y terminando por compases rasgueados sobre Fa/ Do/ Fa/ Mi. Cabe recordar que el estudiante está interiorizando el compás de soleá y la ejecución de paseillos, muy utilizada en el baile, es quizás la manera más eficiente para conseguirlo. Otra focalización la tendremos después sobre los tiempos 7, 8 y 9, donde a menudo el tocaor ejecuta una pequeña melodía en su "marcaje" del compás. De nuevo Herrero propondrá una serie de variantes de esta melodía. En el segundo volumen ofrecerá varias falsetas para cante, con estructura tradicional de dos medios compases de seis tiempos iguales o parecidos y la resolución con doce tiempos. Falsetas con un grado progresivo en la dificultad y en la armonía, desde lo antiguo a posiciones actuales. Como es habitual rematar con brillantez la falseta cuando se acompaña o se toca en solista y hacer una llamada al cantaor, sugerirá luego varios remates y llamadas. Terminará ofreciendo lo que Claude Worms llama "falsetas clichés", es decir introducciones y falsetas que todos los tocaores ejecutan sobre secuencias armónicas que corresponden al paseillo.
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