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Suena la Guitarra

 

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"COSITAS BUENAS" O LA SERENA EVOLUCIÓN DE PACO DE LUCÍA.  

por Norberto Torres Cortés.


Ya es de ley que la aparición de un nuevo disco de Paco de Lucía sea acontecimiento, máxime cuando lleva por detrás una cuidada e implacable estrategia de "marketing". Entre los dimes y diretes que en la más pura tradición oral han circulado entre artistas y aficionados mientras se desarrollaba la grabación, hasta el videoclip de los tangos con entrevistas, pasando por la reserva del disco por anticipado en las páginas web, el resultado clama por sí solo: disco más vendido en España desde su salida, según hemos podido leer el viernes 6 de febrero en el País de las Tentaciones.¡Un disco de guitarra flamenca por delante del Triunfo como Operación! Paco llega y arrasa. Lo más curioso es que el Cd no tiene ningún tema pegadizo como lo fue en su día "Entre dos aguas". Decididamente, España se parece cada vez más a Estados Unidos. 

Nuevo "chip" de la guitarra flamenca 

Después del introspectivo Luzía, Paco cambia otra vez el "chip" de la guitarra y nos ofrece una de sus producciones más flamenca, más gitana. En efecto, lo primero que llama la atención al escuchar Cositas Buenas (Universal, Madrid, 2004) es la clara y contundente vocación rítmica que la sostiene. Si tendríamos que despojar el flamenco de todos su órganos hasta llegar a lo vital, encontraríamos un corazón que late con un compás particular, el de amalgama. Ésta y no otra es la clave del flamenco, la "sangre" que recorre las venas de sus fraseos: jugar con la disposición irregular de los acentos del compás. El corazón de Paco late indiscutiblemente por bulería. Nada más evidente ahora para comprobarlo que serenar su latido y componer un monumento a la clave del flamenco, la bulería por soleá "Antonia". Es seguramente el tema más trabajado del disco, un magnífico resumen de la percepción flamenca de Paco, donde el cantaor le hecha cara a la fustración y se permite incluso apuntar unas letritas. Su cuna está en la clave flamenca, la del compás de amalgama. Si apreciamos la influencia de Javier Limón y del dodecafonismo que trabajó con Niño Josele en El Sorbo, el fraseo es ahora tan desgarrado, tan roto, que envuelve todo de una flamencura inaudita en la guitarra. Nuevo tema cumbre en la obra de Paco sin lugar a dudas, como lo fueron la taranta "Fuente y Caudal", la colombiana "Monasterio de Sal" o las alegrías "La Barrosa". Paco se rompe en este tema y rompe el fraseo hasta límites insospechados. ¡Insólito este desgarramiento del fraseo en los coros sincopados, entrecortados por las guitarras y los instrumentos de púa e increíble el efecto de polifonía del final cuando el motivo dodecafónico de principio viene a superponerse a ello! Esta fuerza rítmica que recorre todo el disco se instala también en las tres bulerías. Diferente cada una de ellas, desde la búsqueda de un nuevo material sonoro con dos y tres guitarras, pasando por una nueva utilización de la técnica al servicio de este renovado material sonoro (con ella Paco utiliza de otra forma dos técnicas propias de la guitarra flamenca como el alzapúa y los rasgueados), o la manera nueva a la vez que nostálgica de acompañar, se permite rebuscar en los rincones más insospechados nuevos detalles, nuevas cositas buenas. 
Por aquello de "lo más nuevo está en lo más viejo" mira hacia atrás, hacia los tangos-tientos de finales de siglo XIX, principios del XX, con la sensual influencia de la habanera y redefine para el siglo XXI lo que hoy llamamos tientos. Viene a llevar a su terreno y a engrandecer lo que varios "nuevos flamencos" como José Luis Carmona, Guadiana o El Cigala con Javier Limón estaban apuntando de forma quizá más moderna o "flamenquita" con este estilo. Esta sensualidad desenfadada la tendremos por otra parte en dos rumbas también diferentes. La guitarrística "El Dengue" compartida con Juan D´Anyelica sobre aires danzantes y alegres de colombiana y la caliente, casi erótica "Casa Bernardo", insinuante y a media-voz con las trumpetas de Jerry González y el bajo de Alain Pérez. ¡La ley del ritmo pasa por la ley del cuerpo!
Otra influencia que recibieron los tangos en parte de su repertorio, además de la de ultramar, fue la aportada por comunidades de culturas orientales como los gitanos, los judíos y los musulmanes. Con "Cositas Buenas" Paco recoge ahora este orientalismo para fundirlo en un nuevo molde y proyectarlo hacia la "world-music" o el gusto actual e internacional por las "músicas del mundo", este nuevo concepto musical que define la circulación de músicas étnicas en la era de la postmodernidad y de la globalización. 

"Cositas Buenas" y la guitarra flamenca


Terminaremos apuntando unas líneas sobre lo que en nuestra opinión supone Cositas Buenas para la guitarra flamenca. 
Comprobamos en primer lugar que Paco sigue siendo el Vampiro Mayor del Reino de noctámbulos y bohemios llamados Flamencos. Me he preguntado muchas veces cómo podía seguir el pulso del flamenco y de la evolución de la guitarra desde su dorado retiro mejicano y me doy cuenta ahora que está pendiente de todo lo que sale, que sigue asimilando y haciendo suyas las cositas buenas que oye aquí y allá en los discos, las pasa por el filtro de su percepción de lo flamenco y las convierte en otra cosa, casi siempre más flamenca. Desde la redefinición del material sonoro de la sonanta trabajando con varias guitarras, algunas desafinadas ( especialmente con bordones muy graves), vía seguida por Cañizares en su primer disco, por el Viejín o por Nuñez, para contrastar así con agudos brillantes en las primas, pasando por el fraseo rabiosamente rítmico y roto de un Tomatito o de un Vicente Amigo, o por la novedad armónica que han supuesto los tímidos sorbos dodecafónicos de Javier Limón con Niño Josele, convertidos ahora en valientes tragos, Paco recoge, asimila y se basta a sí mismo. Ahora con varias guitarras e intrumentos de púa como el buzuqui, la mandolina o el laúd consigue la extensión musical y el apoyo rítmico que le daba el sexteto. Me ha llamado la atención en segundo lugar el diseño clásico de la base: palmas, pies, un cajón discreto, una darbuka, una guitarra con cuerdas apagadas y poco más. 

Entre el Mediterráneo y el Atlántico

Voz flamenca sola y coros en estribillos, instrumentos más bien agudos de cuerdas pulsadas como la guitarra, que se desafinan para tener los bajos más bajos (valga la redundancia), percusiones corporales flamencas de toda la vida unidas a un discreto cajón y alguna que otra percusión para colores puntuales: Paco es inconfundiblemente clásico en la elaboración de su material sonoro, todo muy flamenco, muy mediterráneo. Melodías con un fraseo entrecortado, desgarrado, roto por la clave flamenca, la de los acentos irregulares del compás de amalgama. Seguimos con una expresión claramente flamenca. Armonías atonales unidas a las modales y tonales de toda la vida, modulaciones constantes. En lo armónico quizá estén las innovaciones más audaces de un disco finalmente clásico en el fondo. Lo más sorprendente es que parece diferente y como muy moderno en las primeras escuchas. ¿Se puede seguir sonando a flamenco de toda la vida y a música de hoy? Creo que la respuesta nos la da Paco con Cositas Buenas, un disco que revisa y serena la evolución de este género para situarla en el contexto de la "world-music", en este caso reinventando el orientalismo del flamenco pasado por el filtro de las músicas del Mediterráneo y flirteando con el jazz latino desde la orilla atlántica andaluza. 




Norberto Torres Cortés.

Articulo publicado en la Revista El Olivo en su número del mes de Marzo de 2004.-

 

 

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