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A MI VERA. JEAN-BAPTISTE MARINO.
Bonsai Music, Francia, junio 2004.
Jbmarino@club-internet.fr
por Norberto Torres Cortés.
Ya tuvimos ocasión de reseñar el disco
World Flamenco Orchestral (ver El Olivo nº 79, mayo 2000) de este
guitarrista francés, llamando la atención sobre su carácter “light”, en la
línea del insoportable “Nouveau Flamenco” de Otmar Liebert.
A pesar de no figurar en la Guía libre del Flamenco (¿Para cuándo
una guía libre del flamenco mundial con todos los artistas del planeta?),
ni tener sus datos en Plaza Abierta, por las referencias que he
podido recabar de amigos guitarristas gallos, Jean-Baptiste Marino está
considerado como uno de los mejores guitarristas flamencos de París,
desarrollando su actividad profesional sobre todo en el acompañamiento del
baile.
Ahora nos llega A mi vera (Bonsai Music, Francia, junio 2004), un
disco muy diferente al anterior y donde se puede calibrar efectivamente la
talla guitarrística de Marino.
Inicia su grabación con la bulería “A mi Vera”, al aire en Do#
frigio, tonalidad que le permite combinar el carácter modal flamenco con
el color de guitarra “folk” dado por acordes tan generosos como el ReM o
el MiM, respectivamente II y III grados del modo flamenco en esta nueva
tonalidad para el toque, puesta en circulación por Paco de Lucía a
principios de los 80 del siglo XX. Utiliza por otra parte clásicos acordes
de 7ª para modular de un tono a otro (recurso característico de Paco de
Lucía en su primer periodo), lo que confiere a su bulería una cohesión
armónica que agrada el oído. Por fín demuestra a nivel rítmico un compás
ajustado y cierto “aire”, quizá no correspondido del todo en la base de
palmas y cajón. La farruca “Cierres de Oro” delata el oficio de
tocaor para baile de Marino. Muy clásica en sus armonías menores, al
estilo del Manolo Sanlúcar de Mundo y formas de la guitarra flamenca,
tiene la estructura de toque para coreografía, con su parte lenta y otra
rápida, siguiendo la dinámica habitual marcada por el baile en este
estilo. En la bulería “Nunca Te Olvidaré” vuelve a utilizar la
tonalidad Do# frigio, esta vez con varias guitarras, algunas con otra
afinación, que aplica ahora para acompañar el cante de Isabel Pelaez y de
Antonio Paz, desgraciadamente deficiente y fuera de lugar. Con “La
Costura” nos ofrece su pausado toque solista por taranta, también muy
clásico en su concepción armónica, al estilo de los maestros de los años
60 y 70 del siglo XX. La introducción de la rumba “La Pulsera” es
casi un plagio de la de la rumba/tango “Na más que´r día” del disco
Viviré de Camarón con Paco (1984). Muy “paquiana” por consiguiente
en su soniquete y arreglos, hay sin embargo algunas aportaciones
personales como el doblaje de guitarra acústica “folk” en algunos
descansos de la guitarra flamenca, empastes guitarrísticos de cuerdas
pulsadas que suenan de maravilla aquí. Bebe en las fuentes clásicas del
Paco de Lucía de los 70, concretamente en la del Duende (1972) en
la soleá “Maestros” y Almoraima (1976) en la minera
“Azulejos” que remata con las alegrías tituladas “Rota”,
recordando en este sentido al Amigo Vicente que tanto supo sacarle partido
a las analogías minera/alegrías en MiM. Decididamente la tonalidad de Do#
frigio y sus digitaciones es la de Marino, que vuelve a explotar
seguidamente con sus acordes abiertos en la soleá por bulería
“Recuerdos” . Termina el disco con una fantasía titulada “Mare
Mediterráneo”, combinando el uso melódico de la guitarra flamenca con
los sonidos de programación de Lionel Gaillardin, empaste sonoro que sigue
la estela de Javier Limón y Niño Josele propuesta en El Sorbo
(2001).
Norberto
Torres Cortés.
Articulo publicado en la Revista El Olivo en su número del mes
de Septiembre de 2004.-
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