| ïVolver |
| .. |
por Norberto Torres Cortés.
Grabado en noviembre 2001 en Granada y editado por el desaparecido sello
Big Bang en 2002, el disco Mediterranean Colours de Henry Vincent &
Amigos refleja el viaje entre tres aguas del que hemos llamado nómada
musical crónico: jazz, flamenco y norte de Africa. Una introducción modal de carácter popular y
bailable con un estribillo mitad blues y mitad flamenco deja paso a las
improvisaciones para reaparecer entre cada intervención individual. Con
Agua Fresca, solo de piano, Vincent deja patente la influencia
impresionista de su manera de concebir el piano, evocando en este sentido
a otro impresionista del jazz, Keith Jarret. Introducción para dejar paso
a los tanguillos del mismo nombre y en la misma tonalidad. Esta vez se
añaden las percusiones del Moreno y el violín de Julio Muñoz a lo Grapelli
en esta composición impregnada del color del jazz “manouche” sobre base
rítmica flamenca gaditana. Con los Tangos de medianoche dos sombras
gigantescas del jazz reciente se entremezclan, la de Miles Davis y la de
Chick Corea. Construido rítmicamente sobre un obstinato de tango a
la manera del que hizo Corea por bulería en La fiesta, los arreglos
de viento con el fiscorno de Eric Sánchez, la flauta en sol y clarinete de
Manolo Morales empastados con el piano eléctrico Rhodes de Vincent
recuerdan inconfundiblemente los Flamenco Sketches de M. Davis/G.
Evans. Este tema viene a señalar que casi medio siglo después (el disco de
Miles Kind of blue se grabó En New York para Columbia en marzo y
abril 1959) siguen siendo una fuente inacabada del mejor jazz-flamenco. En
la bulería Colores del Mediterráneo volvemos a tener un tema en la
misma onda que los jaleos, siendo ahora el guitarrista Pepe Justicia el
que asegura la parte de guitarra flamenca, además de aportar Henry Vincent
otro matiz en sus intervenciones con el uso de varios teclados. El tema
siguiente Contemplación evoca de forma apaciguada y casi susurrante
con el saxo tenor de Manolo Morales y el piano impresionista de Vincent un
mundo sonoro compartido de colores mediterráneos y a la vez atlánticos,
pasando con toda naturalidad del jazz cool a las músicas modales de
tradición oral. Con los tangos flamencos Vamos de paseo, el
protagonismo melódico de la flauta en la introducción-estribillo nos trae
el recuerdo de las maneras de Jorge Pardo. El tema abandona rápidamente su
base rítmica flamenca dada por las palmas para entrar claramente en el
swing relajado de la bossa-nova, aprovechando el parentesco binario
entre tangos y bossa. La guitarra flamenca y a la vez brasileña del
“granaíno de Río de Janeiro” Miguel Angel Corral acomete con toda
naturalidad este paso de los tangos sacromontinos a las favelas de la
Bahía. En la Pequeña Rapsodia flamenca Henry Vincent deja suelta de
nuevo su imaginación por los paisajes sonoros que le sugieren el flamenco
en un solo de piano de extraordinaria belleza. Confieso que es cuando más
me llega, aunando su formación clásica y predilección por el repertorio
impresionista con broches jazzísticos, y todo con el flamenco como telón
de fondo. Con el Romance árabe cruzamos el mediterráneo y nos
instalamos en la otra orilla sobre una base rítmica de tanguillos morunos.
El disco termina con Viajando, un tema que nos aleja de los colores
mediterráneos presentes hasta ahora para transportarnos hacia el jazz
contemporáneo. Henry Vincent ya ha dejado Huétor Vega y su huerta para
pasear por las calles hispanas de Nueva York.... Articulo publicado en la Revista El Olivo en su número del mes de Septiembre de 2004.-
|
.. |
| ïVolver |
¿Quieres escribirnos?
¿Invitarnos para una juerga? Por favor, escribe
a |