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"JEAN BAPTISTE MARINO: UN SICILIANO EN PARIS, CON FONDO FLAMENCO".
por Norberto Torres Cortés.
Que duda cabe que algunas
de las experiencias musicales en torno al flamenco nos llegan desde
lugares y artistas donde el cosmopolitismo cultural es ya un hecho
consumado y donde no existen barreras esencialistas que no sean las del
nivel de exigencia en la propia libertad creativa. Hay grabaciones dignas
de ser escuchadas desde el simple placer melómano y descubrir que el
material sonoro del flamenco puede ser tratado de muchas maneras
originales, fuera de senderos habituales muy trillados ya y repetitivos.
Una de esta descubierta es la del grupo Jaleo
donde milita el guitarrista parisino de
origen siciliano Jean-Baptiste Marino. Además de presentar su nuevo CD
“A mi vera” en la sección
discográfica, hemos conseguido reunir unos datos complementarios en torno
a su trayecto que reseñamos a continuación.
Mientas estudia guitarra clásica en el Conservatorio Nacional de Región de
Saint Maur (Francia) y realiza una diplomatura de musicología, Jean
Baptiste Marino queda fascinado y atrapado por la guitarra en su expresión
flamenca y por el cante jondo. Su estancia en España para profundizar en
el estudio de la bajañí le llevará a entrecruzar su camino con Chano
Lobato, Ketama, Antonio de la Malena, María del Mar Moreno, Juan Manuel
Cañizares, Mariano Cruceta, Malou y luego en Francia con Idir, Takfarinas,
Juan Carlos Caceres y Louis Winsberg. Artista versátil en diferentes
aspectos culturales como suelen serlos los del país galo, interpreta la
música original de la banda sonora de la película
Gazon Maudit de Josiane
Balasko y participa en la creación musical de la obra teatral
El Cid, estrenada en
el “Théâtre de la Madeleine” en París. En 1999 lo encontramos en Japón
donde actúa durante seis meses como guitarrista de Manuel Cruceta en el
tablao “El Flamenco”.
Graba también su primer CD, “World Flamenco Orchestral”
que reseñamos en El Olivo
(ver nº 79). El año siguiente está durante el mes de julio en Aviñón,
actuando cada noche con motivo del renombrado festival de teatro que se
celebra en esta antigua ciudad papal. Pasa a formar parte del grupo
Jaleo de Louis
Winsberg, afamado guitarrista manouche de formación jazzística nacido en
Marsella en 1963 (fue portada nada menos que de la revista Jazz Magazine),
con quien graba en 2001 el disco del mismo nombre. Un disco que, con el
flamenco como epina dorsal, propone un recorrido por diferentes músicas
orientales, desde la India al jazz-flamenco. El tratamiento sonoro del
flamenco adquiere en este disco un giro totalmente novedoso y adelantado
en su época. A la guitarra flamenca de Jean-Baptiste Marino hay que sumar
en efecto la guitarra acústica y eléctrica, la guitarra sintetizador, el
ud, el sitar eléctrico, la mandolina, el buzuki y el rebab interpretados
por el propio Winsberg, líder además en otros tiempos del grupo Sixun.
África, Europa y Estados Unidos son los tres continentes que recorre esta
formación con más de cien conciertos. En 2003 el grupo
Jaleo cambia de orientación y se
inclina más hacia el jazz-flamenco, con un segundo CD en preparación para
reflejarlo. A la vez que actúa en este grupo, también interviene como
concertista en diferentes festivales franceses (sala “Le Triton” en París,
Nantes, Saint Nazaire y Caen), en Bélgica y en España, rodeado de Isabel
Pelaez (baile y cante), Miguel Sánchez (cajón), El Roto (cante) y José
Luis Domínguez (segunda guitarra), o bien en trío con Nanda Kumar (tablas
indias) y Jean-Christophe Maillard (sax), interpretando temas donde el
flamenco, el jazz y la música india se dan la mano de manera convincente.
Norberto
Torres Cortés.
Artículo publicados en la Revista El Olivo en su número del mes
de Octubre de 2004.-
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