ïVolver

http://www.tristeyazul.com/

Suena la Guitarra

 

..

 

EL REGRESO DE RAFAEL RIQUENI.

El pasado viernes 12 de julio hemos tenido la gran satisfacción de poder confirmar el regreso de Rafael Riqueni a los escenarios, el retorno a su eminente actividad de concertista. Fue durante la celebración del 2º Festival Flamenco “Diquela” que un grupo de jóvenes aficionados madrileños, enamorados del parque natural de Cabo de Gata y del flamenco, han organizado por segundo año consecutivo en el castillo San Felipe de Los Escullos, una playa y un lugar paradisiacos entre San José y la Isleta del Moro, en pleno corazón del mencionado parque. Además de la actuación de Riqueni, el Pitingo acompañado por José Luis Montón compartieron el cartel del viernes, mientras que la bailaora Mari Paz Lucena de la compañía de “El Güito”, acompañada por un cuadro de tres cantaores y dos guitarras, se encargó de la noche del sábado 13 de julio.

 

La naturaleza tan “salvaje” del lugar elegido, un castillo restaurado recientemente, construido en el mismo acantarilado y completamente aislado, daba un carácter insólito al festival. Solo la luz de las estrellas y de la luna en una magnifica noche de verano mediterráneo ayudaban para llegar a la puerta del edificio, único lugar del entorno, alumbrado por unas tenues luces color naranja que le daban cierto aspecto fantasmagórico. Si a ello unimos la deliciosa y a la vez inquietante melodía de las olas rompiendo sobre las piedras volcánicas del entorno, el ambiente no podía ser más evocador. Después de andar a tientas en la oscuridad, mis acompañantes y yo creimos ver a Barba Roja y a los tripulantes de su barco cuando por fín entramos por la puerta. Una vez adaptados a la penumbra, vimos con alivio que se trataban de cientos de espectadores que albarotaban el patio de armas.  

Es en este marco por excelencia romántico que Rafael Riqueni, solo con su guitarra - una Ramírez de palo santo-  nos embelesó durante más de una hora. Inició su concierto por rondeña, combinando libremente y de forma inspirada varias falsetas de las diferentes rondeñas que ha grabado a lo largo de su discografía. Recordó después a uno de los grandes maestros del toque, Esteban de Sanlúcar, con el tema “Mantilla de feria”. Volvió a sus composiciones y, como lo hizo antes, interpretó libremente a medida de su estado emocional, variaciones sobre la taranta y luego sobre el toque por soleá. Riqueni siempre ha demostrado generosidad con los concertistas que le han precedido y con los maestros claves en la elaboración y evolución del toque. Prueba de ello es uno de sus últimos discos titulado precisamente “Maestros”, que grabó en el sello morentiano Discos Pobreticos. Esta vez evocó a otro gigante sevillano del toque, Manuel Serrapí “Niño Ricardo”, interpretando su serenata “Recuerdos de Sevilla”. El tema siguiente vino a confirmar la recuperación del alto virtuosismo del que Rafael dispone. Pudimos disfrutar nada menos que del garrotín “De la vera”, una de las cumbres de la guitarra flamenca de concierto, interpretado lujosamente por su creador. Todavía maravillados por el don de melodía que caracteriza a Riqueni, pasó a interpretar sus famosos fandangos de Huelva dedicados al Niño Miguel, con la soberbia introducción en La menor que es ya un clásico de este toque. Terminó su recital por bulería, una vez más con una buena selección de sus falsetas “por medio” en este estilo rítmico. El público de pie aplaudiendo sin parar reclamaban insistentemente de nuevo la presencia de Rafael Riqueni. Como guinda a un concierto memorable, tuvo el buen gusto de obsequiarnos  con una nueva composición suya, un sentido trémolo que llora varias veces en las primas, a la vez que mantiene un sobrecogedor diálogo entre la melodía de los bajos y el canto en la parte de soprano.

La noche testarudamente quería ser irreal. Después de la exitosa intervención del Pitingo, ya en el insólito camerino, una especie de celda al lado del escenario,  mientras Rafael estaba probando una guitarra del constructor almeriense Juan Miguel Gónzalez y que charlaba distendidamente con su representante Antonio Benamargo, se fue la luz, aquel extraño color naranja. Alumbrado Riqueni por la pequeña linterna que llevaba en el bolsillo y que usé para llegar al castillo, y el entorno por la luz azul del móvil de uno de los presentes, de pronto José Luis Montón se puso a cantar y hacer palmas por bulerías, el Pitingo darse una pataíta y Riqueni acompañarles y meter extrañas falsetas surrealistas. Una descarga que duró unos minutos y que sacudió los muros desmoronados de la pequeña celda de arena. ¡Qué los duendes sigan siempre acompañando a Rafael como lo hicieron durante esta velada memorable!

 

Norberto Torres Cortés

Artículo publicados en la Revista El Olivo en su número del mes de Noviembre/Diciembre  2005.-




..

 

ïVolver

¿Quieres escribirnos? ¿Invitarnos para una juerga? Por favor, escribe a
tristeyazul@tristeyazul.com

¿Errores? Por favor, escribe a
webmaster@tristeyazul.com