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GUITARRAS FLAMENCAS DESDE POLONIA, ARGENTINA, ALEMANIA Y FRANCIA (1) (Publicado en El Olivo nº 140, enero/febrero 2006). De las tres disciplinas clásicas del flamenco, baile, toque y cante, las dos primeras son sin lugar a dudas las que gozan de mayor prestigio y difusión internacionales. Quizá por tener códigos más fácil de leer y entender, permiten también a cualquier persona expresarse con ellas. Prueba de que la guitarra flamenca goza de buena salud fuera de España, es el importante número de producciones discográficas que se realizan cada año en diferentes paises por músicos no españoles. El pasado mes precisamente nos llegaban cuatro discos que queremos reseñar a continuación, y cuyas propuestas originales y variadas señalan hasta qué punto la recepción del flamenco tiene públicos y lecturas diferentes. Rasgo de la actual postmodernidad que no deja de ser enriquecedor frente a la preocupante uniformidad que parece conformar parte del panorama discográfico en España. MIGUEL CZACHOWSKI. INDIALUCIA. CM RECORDS, ESTADOS UNIDOS, 2005. www.indialucia.com Grabado en India, España, Alemania y Polonia, este disco que fusiona guitarra flamenca con música india, producido por el guitarrista polaco Miguel Czachowski y Vishva Nirmala Dharma, ha sido toda una sorpresa desconcertante para mí. Mientras las producciones de diseño del “flamenquito” en España llevan ya dando vueltas en el mismo callejón sin salida, convirtiendo el arte en fórmulas predecibles, la originalidad de este proyecto ha sido toda una bocanada de sonidos frescos para mis oídos saturados por las mencionadas fórmulas ya cansinas. La rumba Raag&Olé que abre el disco combina con fortuna el raga indio con el sonido moderno del jazz flamenco. Nagpur es el siguiente tema que asocia el “dhun”, forma instrumental india, con el ritmo de sevillanas, presentando ambos similitudes que permiten pasar de uno a otro con naturalidad. La soleá por bulería Herencia hindú combina el ritmo “Ektal” que es el primero establecido en la música india clásica, con ciclos de 12 tiempos, con el de la soleá por bulería cuya clave rítmica como es bien sabido, también consta de ciclos de 12 tiempos. La diferencia entre ambos ritmos reside en la distribución de acentos, por lo que la fusión ahora ha permitido crear un nuevo ritmo sobre ciclos de 12 tiempos. Taliquete es el título formado con “tal” y “soniquete”, ambas palabras india y flamenca que designan la importancia de la estructura rítmica en ambas culturas musicales. Se trata de una improvisación vocal e instrumental sobre el ritmo de bulería. Mohabbat ka Khazana de nuevo combina la antigua melodía pakistaní “gawwali” sobre el ritmo de tango, con un resultado realmente asombroso por su naturalidad. Gujari Todi es el tema siguiente, un raga clásico interpretado por el sitar, las tablas y la tanpura, donde la improvisación tiene una parte importante y va creciendo a medida que avanza la interpretación, hasta conseguir el climax deseado. La música india tiene también una exclamación equivalente al olé español para expresar el entusiasmo a ritmo: Kyabathe. Es precisamente el título del tema siguiente, unas bulerías donde guitarra flamenca y sitar dialogan sobre una base rítmica de palmas, zapateados y tablas. La zambra Indialucia que da nombre al Cd consta de dos partes: una de guitarra sola sin ritmo a cargo de Miguel Czachowski, y otra donde entran el sitar y las tablas para completar la guitarra en un obstinato rítmico sobre la característica melodía oriental del toque de zambra. El disco termina con Amanecer, un martinete muy especial ya que lo interpreta el cantante hindú Prasad sobre una vieja escala india llamada “bhairav”, un artificio quizá demasiado forzado, ya que la similitud con el cante por martinete es casi ausente. El disco va acompañado de un libreto en inglés que describe cada tema y las pretensiones de Miguel Czachowski, que no son otras que haber estudiado el flamenco y la música india durante varios años y haber buscado las raices comunes de ambas culturas musicales. El planteamiento antropológico es claramente gitanista, pero no a la manera española, sino a la manera europea y americana, la que no duda del origen hindú del flamenco, vía la diáspora romaní. Este planteamiento casi decimonónico y marcadamente romántico presta hoy a sonrisa y es claramente insostenible, ya que niega al territorio de origen -en este caso Andalucía- cualquier o muy escasa intervención en el género. Uno más de los estragos del hermetismo en la mentalidad europea y americana, donde a pesar de ser andaluces, parece que se cree que los gitanos de esta región poco más que vivieron en la luna, completamente ajeno a su entorno. Pero en los textos no reside el interés de este disco, bien al contrario, en su nueva propuesta de combinar formas musicales diferentes y similares, consiguiendo un resultado bastante natural y escasamente artificial. Un disco en resumen que completa el trabajo iniciado en este sentido por Pepe Habichuela. EL INOLVIDABLE TOQUE DE ESTEBAN DE SANLÚCAR... En la guitarra de Manolo Iglesias (Buenos Aires, 2005). Estudiolaotraorilla hotmail.com acordesconcert.com Como material complementario al libro de partituras Esteban de Sanlúcar . Maestro de la guitarra flamenca, transcritas y digitalizadas por Manolo Yglesias en Acordes Concert (Madrid, 2003) y que hemos comentado en otro número (ver El Olivo nº 124 ), hemos recibido de Argentina el disco El inolvidable toque de Esteban de Sanlúcar...En la guitarra de Manolo Iglesias (edición del autor, Buenos Aires, 2005 ). Incluye el zapateado “perfil flamenco”, la danza mora “El castillo de Xauén”, la farruca “Aromas del Puerto”, la danza “Primavera Andaluza”, la fantasía “Horizonte de Málaga”, los panaderos “Panaderos flamencos” y la fantasía “Mantilla de feria”, es decir todo el contenido del libro de partituras. El disco se completa con una grabación casera efectuada por el propio Manolo Yglesias, discípulo del maestro de Sanlúcar y que convivió con él hasta sus últimos momentos, en la que durante más de un cuarto de hora Esteban Delgado Bernal habla de su trayectoria artística, desde sus principios en la venta “El Charco de la Pava” de Sevilla, hasta el momento actual en que comenta las diferentes cartas que tiene que escribir a sus amigos Mario Escudero, Pucherete o Luis Caballero. La interpretación de Manolo Yglesias es muy digna y realizada con la garantía del que ha sido uno de los últimos discípulos de Esteban de Sanlúcar y del que interpreta los toques tal como los aprendió de primera mano. Una iniciativa que aplaudimos de nuevo, ya que ayuda a recuperar la memoria de un tocaor y concertista considerado puntero en su época, a la altura de un Niño Ricardo o de un Sabicas, y que su residencia americana apartó de los circuitos españoles de difusión del flamenco. Hace falta ahora que se vuelvan a interpretar sus obras para redescubrir a uno de los concertistas más brillantes que ha dado el toque flamenco. Norberto Torres Cortés Artículo publicados en la Revista El Olivo en su número 140 del mes de Enero/Febrero 2006 -
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