ïVolver

http://www.tristeyazul.com/

Suena la Guitarra

 

..

 

GUITARRAS FLAMENCAS DESDE POLONIA, ARGENTINA, ALEMANIA Y FRANCIA (II).

El concepto de bricolaje utilizado hoy para describir uno de los procedimientos en el proceso actual de hibridaciones transculturales en el marco de la postmodernidad quizá sea el más adecuado para describir los dos discos que vamos a reseñar a continuación.

MICHIO. “ZAMBÚLLETE” (Alameda Producción, 2004).

Michio Woirgardt es un guitarrista japonés nacido en Dusseldorf (Alemania) en 1971. Comienza a estudiar guitarra clásica a los 8 años con clases particulares para ingresar luego en el Conservatorio del Sarre, y de allí en 1991 a la Universidad de Música y Artes Interpretativas de Viena, pasando a ser discípulo del prestigioso concertista alemán Konrad Ragossnig. El mismo año que ingresa en esta universidad descubre el flamenco, lo que motiva a partir de este momento anuales viajes a España para estudiar esta modalidad en Madrid, Sevilla, Granada, Córdoba, Jerez, etc. asistiendo entre otros a los cursos que imparten Manolo Sanlúcar y Rafael Riqueni. A partir de este momento, la guitarra flamenca será una constante en su actividad artística, siguiendo su formación clásica y estudiando también el jazz. Cuando ya termina su formación académica, tiene que decidir su orientación artística y se inclina por la guitarra flamenca contemporánea, formando en Viena el trio “Moros y Cristianos” junto a los españoles Pablo Martín, actual contrabajo de Gerardo Núñez, y Daniel Oyarzábal al piano, ambos entonces estudiantes de música en Viena. De este periodo aparece su primer CD “Moros y Cristianos” (Cartón Records, 1999) producido en Viena y España, muestra sonora de la actividad concertística que el trío desarrollaba entonces en el norte de Europa, sobre todo en Alemania. En la página web del artista www.michio-world.org, además de poder escuchar algunos temas, se puede ver un álbum fotográfico que refleja este periodo, con un Pablo Martín adolescente, casi un niño, detrás de un contrabajo o de un bajo eléctrico. La página refleja también la intensa actividad profesional que tiene hoy Michio, bien de giras en diferentes proyectos llevados a cabo en Alemania, bien componiendo la música para diferentes coreografías, siendo la última y girando actualmente, una adaptación de la Carmen de Bizet para la Compañía de Juan Manuel Sánchez. Acompañar el baile, dar conciertos con su grupo Michio Flamenco Project, componer por encargo y grabar como solista, he aquí las principales ocupaciones de un concertista japonés con dedicación plena a la guitarra flamenca en Alemania. En 2004 aparece su segundo CD “Zambúllete”. Grabado en Ludwigsburg (Alemania) y en el estudio madrileño de Gerardo Núñez El Gallo Azul, la sombra del maestro jerezano se deja señalar en la producción artística que corre a cargo del propio Michio y de Angel Sánchez “Cepillo”. Lo de Gerardo Núñez tiene ya todo el viso de ser una factoría de flamenco internacional, ya que las principales colaboraciones son del propio Cepillo a las percusiones y de Pablo Martín al contrabajo, completadas por Daniel Yacaré al piano, Alicia Carrasco al cante, José Manuel León a la guitarra y Tony Clark al shakuhachi  (flauta japonesa). El disco constituye una interpretación personal de la actual forma cool, sugerente, no agresiva, como suspendida, que anima la guitarra flamenca hoy, siguiendo el mismo proceso que conoció el jazz con Miles Davis y su célebre álbum Birth of cool. Aunque se aprecia la influencia de la música de Vicente Amigo y de José Luis Montón en la forma de entender el flamenco que tiene Michio, es solo una de las múltiples referencias que sostienen el disco. Desde la bossa nova, pasando por la música popular japonesa,  la música new age, el pop, etc. “Zambúllete” representa una magnífica muestra del bricolaje que anima hoy las músicas con referencias étnicas. ¿Pero con todo esto, el disco es flamenco? se preguntará más de un lector. Si el fondo puede prestar a confusión, las formas son claramente flamencas, en el repertorio (rumba, soleá, bulerías, tanguillo, soleá por bulería, nana, tangos) y en la técnica y sonido de guitarra (toque airoso con rasgueados, picados, pulgar, etc.). Michio confirma pues una vez más la actualidad postmoderna del género, después de la modernidad simbolizada en el toque por Paco de Lucía.   

KIKO RUIZ. CACHITO DE VIDA. (Nocturne, Francia, 2004. www.nocturne.fr).

Kiko Ruiz lo deja claro en los créditos de Cachito de vida” : “no es un álbum de guitarra que he querido hacer aunque ella sea el pilar, sino un álbum con mi visión del flamenco. El flamenco de un hijo de inmigrados andaluces nacido y viviendo en el sur de Francia. Un flamenco vivo y evolutivo, impregnado de  realidad, basado sobre las tradiciones y al mismo tiempo que reacciona a cada nuevo segundo de la vida. Pienso además que el flamenco es una gran música que abarca a mucha gente en el mundo y que no es ni la propiedad de algunos conservadores, ni la exclusividad de su cuna Andalucía. Se trata de sobrepasar la dimensión cultural en beneficio de valores universales”. Ya tuvimos ocasión de reseñar hace cinco años en El Olivo el contenido de “Cuerda y madera”, el excepcional primer disco de Kiko Ruiz, este joven guitarrista gitano de Toulouse.  Su segundo CD constituye de nuevo un acierto, con el añadido de una mayor madurez y oficio. La rumba Cachito de vida que inicia el álbum podría ser su particular homenaje a Paco de Lucía, citando al famoso tema inicial de Entre dos aguas. Pero Antonio Ruiz lo hace levemente, entre dos estribillos que son los que dan el tono a esta rumba. Secundado por el violín de Malik Richeux y por las eficaces percusiones de Angel Sánchez “Cepillo” (decididamente, el percusionista flamenco más internacional),  el empaste entre guitarra y violín incide en la etnicidad gitana/manouche que define gran parte de la personalidad de este trabajo. Si Michio pegaba el oído a Vicente Amigo y a José Luis Montón, Kiko lo hace con Tomatito y su lectura gitana de la música de Paco. A su forma, siempre desde una actitud sugerente, no agresiva, relajante, con los sonidos de su entorno, su apertura a otras músicas desde el flamenco coincide con la que está realizando el Tomate. Austero y airoso en la bulería “Morena”, con los tangos “Por dentro” combina el cante acamaronado de Blas Córdoba con el acordeón de Jean-Louis Matinier. Una forma de acercarse desde el flamenco a lo que su paisano Bireli Lagrène y su guitarra manouche ha grabado con el acordeonista de jazz Richard Galiano. Brilla especialmente Kiko en los temas donde expresa su lirismo a flor de piel. Para mi gusto son sus baladas lo más logrado del disco. En “Eloïse” consigue un bellísimo empaste entre la guitarra flamenca, el acordeón, el violín y el contrabajo de Renaud García Fons. Y es que Kiko tiene el don de la melodía, una facilidad y buen gusto pasmosos para desarrollar melodías sencillas y sentimentales sin caer en lo lacrimógeno. Esta vena romántica, unida a su contundencia flamenca, se aprecia también en la rumba “El corazón”, con un espléndido estribillo donde con varias guitarras consigue una dinámica sobresaliente. En el tanguillo “Quiero vivir” se asoma a la estética moruna de los Ketama en este estilo, pero siempre con la delicadeza y gusto que le caracterizan. La balada “Déjame” y la soleá “Oración” cierran un disco que confirman la personalidad y sensibilidad sobresalientes de este joven gitano del sur de Francia. Desde Ray Heredia, no había escuchado tanta originalidad en la nueva música gitana de expresión flamenca.

Norberto Torres Cortés

Artículo publicados en la Revista El Olivo en su número 142 del mes de Marzo/Abril  2006.- 




..

 

ïVolver

¿Quieres escribirnos? ¿Invitarnos para una juerga? Por favor, escribe a
tristeyazul@tristeyazul.com

¿Errores? Por favor, escribe a
webmaster@tristeyazul.com